Anastasio Gómez Hidalgo, de UMAS Seguros, firma un acuerdo en favor de las comunidades religiosas
«Realizan una labor social, educativa y espiritual extraordinaria», explica tras sellar una colaboración sanitaria con OAFI.
Anastasio Gómez Hidalgo, consejero delegado de UMAS Seguros e impulsor con OAIF de esta iniciativa a favor de religiosos y religiosas.
Recientemente se presentó el proyecto Fe sin Barreras-OAFI Contigo, una iniciativa impulsada por la Fundación Internacional de la Artrosis y la Osteoporosis (OAFI, por su nombre en inglés) y UMAS Seguros para mejorar la salud osteoarticular de las comunidades de religiosos y religiosas en España.
Esta iniciativa surge porque se detectó que miembros del clero normalizan dolores crónicos como la artrosis o la sarcopenia que pueden sin embargo prevenirse y tratarse. El proyecto piloto nace en Barcelona pero con vocación de extenderse a parroquias y comunidades religiosas de toda España, con grandes expectativas tanto sanitarias como pastorales.
Nos habla de todo ello Anastasio Gómez Hidalgo, consejero delegado (CEO) de UMAS Seguros.
-Básicamente nace por un impulso realizado por el Papa Francisco. Así como suena. Resulta que el doctor Josep Vergès, a través de don Juan José Omella, cardenal-arzobispo de Barcelona, tuvo la oportunidad de tratar de unas determinadas dolencias al mismo Santo Padre. De esa realidad y de esa necesidad el cardenal Omella propone a una serie de entidades poder trasladar esta experiencia que resultó tan positiva al resto de colectivos relacionados con la Iglesia. De todas esas entidades la única que ha tomado el testigo y ha reaccionado para financiar esta iniciativa ha sido nuestra Mutua.
»Voluntarios, sacerdotes, religiosos y religiosas -y así con un largo etcétera que incluye a personas, sobre todo, de avanzada edad y donde UMAS se ha especializado- serán los beneficiados.
»Muchas personas religiosas conviven con dolor osteoarticular crónico sin contar con el diagnóstico, la prevención o el tratamiento adecuados.
»Cuando desde la Fundación OAFI nos trasladaron la experiencia de su Clínica Solidaria -donde detectaron un número creciente de religiosos con este tipo de patologías- entendimos que existía una necesidad real que merecía una respuesta estructurada.
»También implica cuidar a las personas que sostienen su misión, y por eso decidimos impulsar este programa.
Anastasio Gómez Hidalgo, en el centro de la foto (tercero por la izquierda), en la firma del acuerdo de UMAS Seguros y OAFI.
-Para nosotros es una expresión muy clara de lo que entendemos por 'protección con propósito'.
»Las comunidades religiosas realizan una labor social, educativa y espiritual extraordinaria en nuestro país. Muchas de estas personas dedican su vida al servicio de los demás, y creemos que como sociedad tenemos la responsabilidad de cuidar también de su bienestar.
»Este proyecto refleja precisamente esa visión: proteger no es solo cubrir un riesgo, sino contribuir a que quienes sirven a los demás puedan hacerlo con dignidad, autonomía y calidad de vida; y también, por qué no decirlo, que lo hagan con una cobertura de atención especializada de gran nivel y de forma gratuita.
-El proyecto se centra principalmente en las enfermedades osteoarticulares, como la artrosis, la osteoporosis o la sarcopenia, que afectan especialmente a personas de edad avanzada.
»Estas patologías no solo generan dolor crónico, sino que también limitan la movilidad y dificultan actividades cotidianas. En el caso de muchas personas religiosas, incluso gestos tan habituales como arrodillarse, permanecer de pie durante una celebración o desplazarse con autonomía pueden convertirse en un desafío.
»Se trata por tanto de un problema de salud que tiene impacto físico, emocional y también espiritual, porque afecta a la forma en que estas personas viven su vocación.
-El programa tiene un enfoque muy completo. Incluye formación en salud articular, ejercicio, nutrición y prevención de caídas, así como cribados personalizados mediante pruebas no invasivas para detectar riesgos de dolor o fracturas.
»Además, las personas que participen podrán acceder a seguimiento médico individualizado a través de la Clínica Solidaria de OAFI, lo que permite no solo detectar problemas, sino también tratarlos y acompañarlos en el tiempo.
»La idea es ofrecer un modelo de atención preventiva que permita mejorar la calidad de vida y mantener la autonomía de las personas religiosas.
-Efectivamente, comenzamos con una fase piloto en Barcelona, concretamente en el monasterio de Sant Pau del Camp, con el apoyo del Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud.
»En esta primera etapa se prevé alcanzar hasta 150 parroquias, lo que nos permitirá evaluar el impacto del programa y ajustar su funcionamiento.
»Nuestro objetivo es que, si los resultados son positivos -y confiamos en que así será-, el proyecto pueda extenderse progresivamente a todo el territorio nacional, llegando a comunidades religiosas de toda España.
-Porque muchas veces se trata de una necesidad silenciosa. Las personas religiosas suelen tener una gran vocación de servicio y en muchos casos tienden a normalizar el dolor o las limitaciones físicas como parte de su vida cotidiana. Sin embargo, hoy sabemos que muchas de estas patologías se pueden prevenir, tratar o mejorar significativamente.
»Promover una espiritualidad saludable implica también cuidar el cuerpo y el bienestar, porque eso permite vivir la vocación con mayor plenitud.
-Porque creemos firmemente en el valor social de esta iniciativa. UMAS es una mutua profundamente vinculada a las instituciones de Iglesia y al tercer sector. Nuestro trabajo consiste precisamente en proteger a estas instituciones y garantizar la continuidad de su misión. Quienes realmente continúan su misión son las personas vinculadas con estas instituciones.
»Financiar este proyecto es una forma de materializar ese compromiso: poner recursos al servicio de las personas que sostienen la vida social, educativa y espiritual de nuestro país y ponerlo porque así servimos a nuestros mutualistas.
-La red de mutualistas de UMAS es clave para la puesta en marcha de la iniciativa.
»Gracias a esa red podemos facilitar el acceso del programa a comunidades religiosas en todo el territorio, ayudando a identificar necesidades concretas y garantizando que el proyecto llegue realmente a quienes más lo necesitan.
»Esto demuestra también el valor del modelo mutualista: no somos solo una aseguradora, sino una comunidad que comparte valores y propósito. Nuestros directivos están en el territorio y conocen a las personas. Siendo sinceros, no conocen sus dolencias o cuadros médicos, pero sí sabemos ofrecer este servicio y sabemos hacer que las personas de más avanzada edad lo entiendan y facilitaremos el que acudan a estos tratamientos si es su deseo.
-Sobran las palabras. Para la Mutua es un deber atender a nuestros mutualistas y agradecer con nuestro apoyo a la Fundación que tuviesen a bien cuidar del Santo Padre Papa Francisco.
»El apoyo institucional como tal no existe pero sí tenemos la certeza en la opinión que hemos contrastado que esto refuerza la dimensión social, comunitaria y espiritual de la iniciativa, y también nos anima a seguir trabajando para que el programa tenga el mayor impacto posible.
»Cuando instituciones de este nivel reconocen el valor de un proyecto, significa que estamos avanzando en la dirección correcta.
-Me gustaría que este proyecto demostrara que la protección también puede ser una forma de cuidado integral de las personas.
»Si conseguimos mejorar la movilidad, la autonomía y la calidad de vida de muchas personas religiosas, estaremos contribuyendo a algo muy importante: que puedan seguir desarrollando su vocación y su servicio a la sociedad durante más tiempo y en mejores condiciones. Si les cuidamos a ellos y a ellas, a su vez cuidarán de las personas más necesitadas: abuelos, niños, adolescentes, necesitados...
»En definitiva, se trata de recordar que cuidar la salud también es una forma de cuidar la misión que han elegido dentro de su vocación.