Religión en Libertad

El emprendedor y la vocación que le regala Dios

Para ayudar a jóvenes a vivir a fondo su vocación emprendedora existen programas como el EROI Incubator, una incubadora de start-ups.

La misa católica del domingo por la noche en la iglesia de San José atrae a muchos jóvenes. .The Washington Post

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El emprendimiento está de moda. Si hace algunos años la mayoría de los jóvenes soñaban con aprobar una oposición, en la actualidad casi 4 de cada 10 jóvenes españoles quieren crear sus propias start-ups (pequeñas empresas con alto potencial innovador y tecnológico, con un modelo de negocio escalable y potencial de crecimiento exponencial). 

En España hay más de 5000 start-ups activas (la mayoría en Madrid, Barcelona y Valencia), y en 2025 se crearon casi un 13% más que en el año anterior, aunque solo representan un 1,3% de las empresas que existen en España. 

Casi la mitad de las start-ups que existen en España realizan actividades directamente relacionadas con tecnologías punta, algunas con enorme éxito (en España hay entre 9 y 11 “unicornios”—start-ups valoradas en más de 1000 millones de euros). Dicho esto, es evidente que emprender es duro: hace falta contar con mucha energía y perseverancia, capacidad de sacrificio, buena formación, suficientes recursos económicos, buenas condiciones de financiación, buenos mentores y algo de suerte. 

Por eso, solo 1 de cada 5 jóvenes menores de 30 años en España han puesto en marcha su propia start-up, y la mayoría no salen adelante. 

Para tratar de mejorar la situación se han adoptado medidas como la ley de start-ups. Aunque se ha notado algo el efecto, España está todavía lejos de países como Reino Unido, Francia o Alemania. Cuando hablamos de emprendimiento y start-ups, nos fijamos casi únicamente en el deseo de los emprendedores de hacerse ricos y en el aporte que hacen a la mejora de la productividad de la economía. Pero,¿puede haber algo más detrás del deseo de emprender?

Lo católico está de moda

La fe católica está de moda. Hasta hace bien poco, en España solo se hablaba de religión para constatar la crisis profunda del catolicismo, que se manifiesta en cosas como la caída en la asistencia a Misa, en el número de bautizos, bodas y vocaciones sacerdotales, o en el escándalo de los abusos sexuales. Ahora empieza a hablarse, cada vez con más frecuencia, de un resurgimiento de lo católico, sobre todo, pero no solo, entre los jóvenes de la generación Z. 

Crece el número de jóvenes que se identifican como católicos y comparten su fe en las redes sociales; los políticos y artistas hacen declaraciones públicas y obras expresando su fe; aumenta el número de bautizos entre los adultos e incluso se percibe un ligero repunte en las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. 

Muchos afirman que esta “moda” o “giro” es una reacción al sentido de vacío, ansiedad y frustración que tienen muchas personas en la sociedad actual, si bien la sed de trascendencia es constitutiva del ser humano en toda época y lugar.

¿Católico y emprendedor?

¿Existe una relación entre la moda del emprendimiento y la “moda” de lo católico? Para verlo, preguntémonos quién es el emprendedor. 

El emprendedor es alguien que tiene: (1) un talento innato para descubrir necesidades sociales acuciantes e insatisfechas; (2) conocimientos para desarrollar productos y servicios que satisfagan esas necesidades; (3) deseo y capacidad para crear organizaciones empresariales que generen beneficios satisfaciendo esas necesidades. 

De quien tiene estas condiciones decimos que tiene vocación emprendedora.¿De dónde viene esa vocación? Aquí se produce la conexión con el cristianismo. Este nos ayuda a entender que toda auténtica vocación es una llamada inscrita por Dios en lo profundo de la persona, verificada en unos talentos innatos y llamada a desplegarse poniendo esos talentos al servicio del plan de Dios para el bien de la humanidad. 

La vocación emprendedora contribuye a ese plan mediante la creación de unas condiciones que favorecen el desarrollo integral de todos los que se relacionan con la empresa—trabajadores, clientes, proveedores, reguladores y la sociedad en general. 

Ese desarrollo incluye el conocimiento de Dios y la experimentación de su amor. Por eso la vocación emprendedora, bien vivida, es un camino a la santidad. Jesús da en los evangelios algunos ejemplos para ayudarnos a reconocer, aceptar y vivir bien la vocación. Veamos dos de esos ejemplos: Zaqueo y el joven rico.

El ejemplo de Zaqueo

• Zaqueo descubre a Jesús, se convierte y se compromete públicamente a hacer un cambio de vida radical, reparando todo el daño que ha hecho y comprometiéndose a vivir bien su vocación. Jesús se alegra y anuncia, también públicamente, que la salvación ha llegado a la casa de Zaqueo.

• El joven rico se acerca a Jesús para preguntarle quédebe hacer para alcanzar la vida eterna. Pero pone sus seguridades en si mismo, en sus virtudes, su prestigio y sus bienes materiales; cuando Jesús le pide que lo deje todo, se marcha triste porque no quiere renunciar a todo lo que ha conseguido.

¿Qué podemos aprender de estos ejemplos? Al menos cuatro cosas: primero, que la vocación es exigente, porque requiere confianza en Dios y una conversión radical; segundo: que solo viviendo la vocación plenamente podemos ser felices; tercero, que la felicidad que promete Dios no coincide con la felicidad tal y como la entiende el mundo; cuarto, que la vocación da muchos frutos buenos en esta vida y en la vida eterna.

Ciertamente pueden encontrarse muchas razones aparentemente buenas para no vivir bien la vocación emprendedora: las dificultades reales para levantar financiación acorde con la misión de la empresa; la dificultad para encontrar socios, colaboradores y mentores que apoyen esa misión; la dificultad para diseñar y vender productos y servicios que promuevan el desarrollo humano integral y respeten la creación, etc.

Para ayudar a jóvenes a vivir a fondo su vocación emprendedora existen programas como el EROI Incubator, una incubadora de start-ups que nace con la vocación de:

• mostrar a muchos jóvenes que su vocación emprendedora viene de Dios;

• presentarles a empresarios que dan testimonio de fidelidad a la vocación;

acompañarles para que no se desalienten ante las dificultades;

• facilitarles la consecución de conocimientos y financiación coherente.

La próxima edición está a punto de comenzar. Si piensas que puede ser para ti, haz clic en este enlace:

https://www.ufv.es/centros-e-institutos/instituto-para-el-bien-comun-global/eroiincubator/

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