Religión en Libertad

La Hora de Emaús: el arte de beber y comer algo relajadamente para crear amistad en torno a la fe

Se trata de un proyecto creado por jóvenes hace un año y con éxito creciente en su ciudad natal: Washington, D.C.

Una de las reuniones de La Hora de Emaús, dirigida a acrecentar e intensificar la comunidad católica de Washington, D.C.Emmaus Hour

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Es "una hora feliz para católicos y convocada por católicos"... o al menos así se define The Emmaus Hour [La Hora de Emaús]. Sin embargo, también está destinada a congregar a los no católicos interesados en conocer la realidad espiritual y social que se genera en torno a la Iglesia. Una iniciativa de comunidad cristiana que ha nacido en Washington, D.C. (por el momento... ya se empieza a valorar su expansión), donde se convoca para beber y comer algo a última hora de la tarde. 'Tarde' en sentido norteamericano, esto es, lo equivalente a una cena en Estados Unidos: de siete a nueve y media.

Como la Iglesia naciente

La Hora de Emaús se autodefine como "una recreación de la comunidad eclesiástica inicial por medio de la fe y el servicio", en la línea de las reuniones de los primeros cristianos que nos describen los Hechos de los Apóstoles

No se pretende imitar aquello -tan desconocido- sino tener el mismo objetivo: "Revivir una auténtica comunidad católica", explican, es decir, "un acontecimiento basado en la fe que echa sus raíces en el espíritu de la Iglesia primitiva".

'Una hora feliz de católicos y para católicos', dice el cartel, aunque no excluye de su asistencia a los no católicos con ganas de conocer la fe.The Emmaus Hour

Aquella Iglesia, según leemos en las propias Cartas de San Pablo, se basaba en la amistad y en la construcción de lazos duraderos, y es lo que ahora repite La Hora de Emaús. 

Tanto, que no busca grandes masas. 

De hecho si, a un encuentro se apunta un número tope de jóvenes, se frena la admisión para pensar en el siguiente encuentro. Así ha pasado en el del 20 de mayo. Y el próximo no tardará mucho, pues la idea es hacerlos mensuales

El calor personal de cada encuentro, con sus toques de conversaciones relajadas y compartición de comida y bebida, incluye charlas inspiradas por las Sagradas Escrituras y compromiso en actuaciones caritativas.

Objetivo: fe y amistad

El joven Fady Antoon y sus amigos, los que pusieron en marcha este proceso, se dieron cuenta de que algo así faltaba en el día a día apostólico actual. 

Solo se trataba de crear un espacio de fe basado en un diálogo abierto, pero no sobre cuestiones que respondiesen a una agenda programada, sino en torno a lo que definen como "preguntas honestas": es decir, las que realmente se plantea la gente en torno a la fe y la religión. Y, en torno a esas conversaciones, crear "una auténtica amistad", no solo con quienes ya gozan del título de amigos, sino con quienes es posible forjarlo.

De ahí procede el nombre de Emaús que caracteriza a este grupo. Una evocación del 'Emaús real', es decir, el que todos conocemos por el Nuevo Testamento. Dos amigos iban camino de esa ciudad lamentando la muerte de Jesús cuando se les unió Él y consiguió transmitirles primero esperanza y, luego, la certeza de haber conocido al Resucitado (cf. Lc 24, 13-35). 

Ello "refleja lo que La Hora de Emaús aspira a encender hoy", explican desde este grupo, pues "es en encuentros basados en un franco diálogo donde la fe se hace más visible, y no tanto en grandes gestos como en momentos de acogida y compañía", momentos como vivieron aquellos dos caminantes con el Salvador.

El secreto: vínculos

El primer objetivo de La Hora de Emaús en su primera cita hace un año (el 5 de junio de 2025), era atraer a 25 personas, y lo hicieron con 150, como prueba -hoy palpable en todo el mundo y en todo tipo de iniciativas evangelizadoras o espirituales- de que, tanto entre fieles como entre menos fieles, "estaba arraigando el hambre por una auténtica vinculación católica".

Porque esa vinculación es su objetivo fundamental, según se definen: "Una hora feliz mensual en Washington, D.C. para católicos y amigos con la finalidad de compartir bebidas, conocer nuevas personas y crecer en la comunidad".

Los encuentros concluyen con una oración encabezada por un religioso.Emmaus Hour

Cada uno de estos encuentros juveniles con objetivos claros no solo se plantea como objetivo crear comunidad, sino que los ingresos generados por las entradas y el consumo se traduzcan en un donativo para las obras de caridad de la ciudad.

Y además de las amistades que se crean buscan continuidad en las lecturas, porque una cuidada selección de ellas se basa en que los libros bien escogidos "actúan como compañía y te guían por nuevos desafíos, nuevas preguntas, nuevas oportunidades para profundizar en la fe". 

Entre los libros recomendados figuran autores universales como el Papa Benedicto XVI, el sacerdote San Josemaría Escrivá, el obispo Robert Barron, el filósofo clave C.S. Lewis, un especialista en el hebraísmo cual Brant Pitre o incluso un escritor clave cual Fiodor Dostoievsky, junto a otros de relieve conocidos en el país.

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