Religión en Libertad

Si la era del ateísmo agresivo ha terminado, ¿hay que cambiar la apologética?

Las gente hoy no busca listas de respuestas, sino comprobar que el cristianismo se pueda vivir, dice Rio Summers.

Unas jóvenes católicas en un campamento de LifeTeen en EEUU... el nuevo ateísmo de Dawkins y compañía se les queda antiguo

Unas jóvenes católicas en un campamento de LifeTeen en EEUU... el nuevo ateísmo de Dawkins y compañía se les queda antiguolifeteen international

Pablo J. Ginés
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"La era del ateísmo agresivo ha terminado, ¿podría alguien informar a los apologistas?", es el título de un artículo de Rio Summers, una analista de la revista inglesa Premier Christianity.

Su tesis es que "el viejo manual apologético empieza a quedarse anticuado", no porque sus respuestas sean equivocadas, sino porque no tratan las preguntas que hoy hace mucha gente.

Han pasado 20 años desde el El Espejismo de Dios

En 2006 el escritor inglés y ateo militante Richard Dawkins vendió muchos ejemplares de su libro El espejismo de Dios. Venía a decir que el cristianismo es mala ciencia y que además el cristianismo favorece muchas cosas malas. Otros autores de esa época se apuntaban a esa línea: no sólo Dios no existe, no sólo el cristianismo está equivocado en sus cosas sobrenaturales, sino que el cristianismo hace del mundo un lugar peor y es culpable de casi todo lo malo.

Pero han pasado 20 años. Ese libro y ese estilo quedaron muy anticuados.

Muchos signos indican que en todo Occidente hay personas que se acercan a las iglesias dispuestas a explorar la fe. Se venden más Biblias, hay famosos que hablan de su fe, hay más bautizos de adultos y de jóvenes, los movimientos juveniles cristianos parecen funcionar y atraer gente, las casas de espiritualidad se llenan....)

Estas personas, dice Summers, tienen preguntas, pero no son las preguntas de hace dos décadas. Varios pensadores cristianos reunidos alrededor de una mesa por Premier Unbelievable lo confirman. Los que están en búsqueda espiritual hoy buscan "algo que pueda dar sentido y mantener unido a un mundo frágil".

Unas jóvenes sentadas delante de una capilla de un campamento de LifeTeen... ¿cuánto querrán adentrarse en la Iglesia?

Unas jóvenes sentadas delante de una capilla de un campamento de LifeTeen... ¿cuánto querrán adentrarse en la Iglesia?lifeteen international

En 2006, ante el ataque del "nuevo ateísmo agresivo", los cristianos se esforzaban en responder preguntas como:

  • ¿Ha refutado la ciencia a Dios? ¿Es racional la fe? ¿La religión hace más daño que bien? ¿Cómo podemos decir que Dios es bueno si hay sufrimiento en el mundo?

Preguntas para la vida, no para el debate

Estas son preguntas serias y es importante poder responderlas. Pero para los buscadores espirituales de hoy, no son su punto de partida, no empiezan planteándose esas cosas. Lo que se preguntan, según Rio Summers, es:

  • ¿Es la vida algo más que simple supervivencia y autoexpresión?;
  • ¿Pueden realmente durar el amor y el compromiso? (por ejemplo, en el matrimonio, o la vida religiosa);
  • ¿Es real el perdón y vale la pena esforzarse por ello?;
  • ¿El sufrimiento no significa nada o de alguna manera está contenido dentro de un arco argumental más amplio?

"Estas no son preguntas de debate. Son preguntas de vida. Y eso marca un cambio real. Muchos buscadores hoy en día no son hostiles, sino heridos. Les interesa menos ganar discusiones y más triunfar en la vida, y ver si pueden confiar sus vidas al cristianismo", detalla Summers.

A partir de cierto momento, los buscadores ya ampliarán sus preguntas. Por ejemplo, pueden plantearse "si me tomo el cristianismo en serio, ¿tengo que desconectar de lo que dice la ciencia?" Es entonces cuando resulta importante poder hablar de ciencia y fe con seriedad, pero no antes.

"La certeza, sin profundidad, repele"

Summers, que trabaja en temas publicitarios, dice que en nuestra época "una certeza refinada pero sin profundidad no convence. De hecho, repele. Lo que genera credibilidad ahora no es tener una respuesta para todo, sino saber qué respuestas no tienes y ser honesto al respecto. Se valora ser auténtico, y la autenticidad genera confianza".

En ese contexto, "la apologética cristiana se parece menos a una defensa constante y más a construir confianza mediante la humildad intelectual, la profundidad relacional y la valentía de decir: «No lo sé»".

"Muchos cristianos se encontrarán caminando junto a amigos, familiares y colegas curiosos, cautelosos y con profundas preguntas. La apologética, entonces, consistirá en practicar una amistad fiel", añade. Y poco después: "La apologética ciertamente no está obsoleta. Pero quizá deba sonar menos a debate y más a compañerismo. No menos respuestas, sino respuestas moldeadas por la convivencia".

La gente quiere ver que "el cristianismo puede soportar el peso de la vida real. Y para una generación como la Z, moldeada por la inestabilidad, la sobrecarga y la confianza fracturada, esa señal importa más que nunca".

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