Religión en Libertad

Ante una Iglesia agónica, «en cuidados paliativos», Dominique Rey saca sus memorias como obispo

Fue 25 años obispo de Frejus-Toulon, ordenó a unos 160 sacerdotes, avivó su diócesis; hoy colabora en una pequeña parroquia de París... y publica sus memorias

Dominique Rey, obispo emérito de Toulon, en Radio Courtoisie comenta sus memorias episcopales

Dominique Rey, obispo emérito de Toulon, en Radio Courtoisie comenta sus memorias episcopalesRadio Courtoisie

Pablo J. Ginés
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Dominique Rey fue obispo del año 2000 al 2025 de la diócesis francesa de Fréjus-Toulon, donde atraía numerosas vocaciones religiosas y ordenaba a muchos sacerdotes diocesanos. En este cuarto de siglo ordenó más de 160 sacerdotes, mientras muchos de sus vecinos apenas lograban ordenar dos o tres al año.

Formado en la Comunidad del Emmanuel, supo trabajar con comunidades y grupos de muchos estilos, desde tradicionalistas a carismáticos. Fue claro hablando de familia cristiana, bioética, nueva era o masonería, entre otros muchos temas. Practicó la evangelización callejera y la organización de comunidades con base parroquial.

Ahora acaba de publicar el libro Mes choix, mes combats, ce que je crois (Mis decisiones, mis combates, lo que creo, en editorial Artège), una reflexión personal sobre su etapa como obispo. Lo va presentando y comentando en distintos medios de comunicación. Es parte de su proceso de "síntesis y extraer lecciones" para continuar su compromiso misionero.

En su parroquia actual, dice, "presto pequeños servicios y, al mismo tiempo, muchas actividades externas, acompañamiento, enseñanza, predicación y luego animación en varios círculos".

Lo entrevistan con detalle en el matinal Ligne Droite, de Radio Courtoisie.

Dominique Rey observa un cambio de tendencia en la sociedad occidental. "Vemos hoy un número creciente de jóvenes que están encontrando su camino de regreso a la Iglesia. El gran número de catecúmenos... son signos tangibles, que nos invitan a entrar en el camino de la esperanza", apunta.

"La cuestión de Dios es inherente a la vida humana. El hombre no puede dejar de plantearse la cuestión de Dios en forma de búsqueda de la trascendencia, de aspiración a una vida interior, a una verdadera fraternidad fundada en el amor de Cristo", añade.

¿Movilizarse y evangelizar? ¿O sólo acompañar el declive?

A Dominique Rey le duele ver a la Iglesia muy débil, "en algunas diócesis está en 'cuidados paliativos'", con "una cultura de mantenimiento, donde acompañamos el declive".

Frente a eso, anima a entender que el cristianismo es la esperanza del mundo y debe ofrecerse al mundo. "Tomemos los medios, movilicemos todos los recursos, todas las energías para avanzar y en una dirección que es realmente la del testimonio de fe. Y del testimonio fraterno de una vida arrebatada por Cristo", exhorta.

También anima a "estar atentos a lo que también surge, a la providencia de Dios. El Señor nos precede en el camino. Existen las llamadas semillas de la Palabra que preceden a nuestras propias reflexiones y compromisos", añade. [Hay 3 documentos del Concilio Vaticano II que hablan de estas semillas del Verbo en sociedades ajenas a la fe: Lumen Gentium (n. 16), Ad Gentes (n. 11) y Nostra Aetate (n. 2).]

Eso incluye también "la actitud de Cristo, lleno de compasión por todas las fragilidades del mundo. Y también, estar atentos a lo que te hace crecer".

Beber de las raíces, pero mirar al futuro

Dominique Rey recuerda (sabiendo que habla a un público conservador) que la Iglesia es "primero herencia, pero al mismo tiempo es una promesa. Herencia porque estamos moldeados por 2000 años de cristianismo", detalla, poniendo el ejemplo de la restauración de Notre-Dame de París. "Descubrimos o redescubrimos nuestras raíces, no de una manera nostálgica, sino porque necesitamos la savia de la que brotan estas raíces para entendernos a nosotros mismos y también poder comprometernos con el futuro".

"El pasado está en nosotros. No podemos prescindir de él. Sea un pasado doloroso, sea un pasado feliz, es parte de nosotros mismos", explica. Tiene sentido "corregir a veces ciertas cosas que heredamos, que pueden haber sido hirientes, traumáticas, injustas. Pero al mismo tiempo, no voy a quedar en una fascinación nostálgica con el pasado".

Por eso, habla de orientarse al futuro, "que, para nosotros, es Dios. Y por lo tanto, no hacer conservadurismo por conservadurismo, lamentando el pasado, sino alimentarnos del pasado para permitirle habitar el presente y dirigirnos hacia este futuro que es el Señor".

Dominique Rey ha publicado un libro sobre sus 25 años como obispo de Toulon, incluyendo sus combates y sus elecciones

Dominique Rey ha publicado un libro sobre sus 25 años como obispo de Toulon, incluyendo sus combates y sus eleccionesartege

Vocación: aprendió de un misionero evangélico

Preguntado por su vocación, recuerda cuando, siendo aún un funcionario del Ministerio de Finanzas, tuvo una experiencia misionera en África, donde conoció a un pastor evangélico con un compromiso misionero admirable.

"Iba a los pueblos, iba de puerta en puerta, etc. Tenía una libertad, una audacia y se constituía en proximidad con la gente de las comunidades misioneras. Eso me conmovió mucho. Cuando regresé a París, intenté, dentro de la propia Iglesia Católica y en relación con la comunidad de Emmanuel de la que era miembro, recuperar este impulso, esta audacia, esta libertad. Y fue extremadamente estimulante espiritualmente, hasta el punto en que dije que dejaría el ministerio de Finanzas. Yo nací el 21 de septiembre, fiesta de San Mateo, que fue recaudador de impuestos y luego se convirtió en apóstol de Cristo", señala con humor.

Política: poder hablar con todos

"La Iglesia hace política, en el sentido noble de la palabra. Ella no tiene que intervenir, diría yo, en las elecciones políticas a corto plazo. Pero da puntos de referencia. Escuchando a todos los involucrados en el campo político. Hoy tenemos una crisis de la política en general y de la democracia", añade.

Entre los peligros sociales más amplios, denuncia "una atomización de los estilos de vida". Un desafío social es "crear vínculos". "El ADN del cristianismo es a través de estas pocas palabras: 'amaos los unos a los otros'. Este deseo de que el universo constituya una comunión sinfónica, nos lleva, a nosotros, a solicitar a los cristianos en particular para que se involucren en esta vida política en el noble sentido del término. No en una posición partidista. Eso no es responsabilidad de la Iglesia, es la vocación de cada uno, según sus referentes éticos, antropológicos: es la búsqueda del bien común, la justicia y la paz, poder encontrar los caminos del compromiso particular".

Preguntan al obispo por unos actos culturales en su diócesis en los que recibió a Marion Marechal, actualmente eurodiputada, nieta del fundador del Frente Nacional (FN), Jean-Marie Le Pen y sobrina de la líder de ese partido, Marine Le Pen. Con 22 años fue elegida diputada nacional, la más joven de la Francia moderna. Muchos lo vieron como "romper el cordón sanitario" a una formación de derecha populista. Pero Dominique Rey recuerda que en esas mismas jornadas que organizó participó también un diputado socialista.

"Me interesa conocer gente que no piensa como yo para poder expresar con precisión mi fe. Escucharlos. Es una oportunidad para transmitir lo que vive en mí, el corazón del mensaje del evangelio. Sí, me interesa conocer gente que, en un espíritu de escucha, acogida, diálogo, puedan intercambiar y que no necesariamente estén en mi posición. La Iglesia debe tener esta audacia, esta libertad para poder encontrarse con todos y con todos", detalla.

Lamenta que algunos usaran aquel evento cultural "para atribuirme un posicionamiento político que nunca he expresado personalmente. Y no dudo en decir que he conocido gente de todos los partidos, de todos los orígenes políticos. Estuve, por ejemplo, en el Var, donde hay ocho diputados, siete son de RN. Conocí a estas personas igual que conocí a sus oponentes políticos". Su objetivo es poder "decirle a todos lo que creo, lo que pienso y poder ser testigo de Cristo también". Eso implica "abrirse en un espíritu disponible para todos".

Y recuerda que a Jesús le reprochaban porque iba con "publicanos y prostitutas". Y lo hacía para llevar su mensaje de salvación, "de ser todo para todos y todo para todos".

Cómo se le pidió renunciar a la diócesis

Preguntan a Rey si se le retiró el gobierno de su diócesis por haber parecido cercano a políticos de derechas.

"No sé si solo está relacionado con ese fenómeno. De hecho, se me reprochó por ello", admite el obispo. Pero luego enumera las cosas que se le criticaron para retirarle el gobierno de la diócesis.

"Se me reprochó la falta de prudencia y discernimiento en la gestión de la diócesis, a nivel económico. La recepción de grupos tradicionales. Y un cierto número de vocaciones jóvenes que no habían sido acogidos en otros lugares. Todos estos reproches acumulados llevaron a una decisión, que fue presentar mi renuncia. Inicialmente, no fue esa decisión. El Papa Francisco, por cierto, me dijo: 'no renuncies, no renuncies'. Luego, un año después, fue todo lo contrario. Me dijeron que teníamos que renunciar. Ese fue mi criterio final como servidor de la Iglesia. La misión no me pertenece".

Considera que varias cosas "que se han acumulado a lo largo del tiempo, pueden haberme marginado, en comparación con la línea común".

Dejar así una diócesis es doloroso, admite. "Nos casamos con una iglesia local con toda su historia, los muchos contactos que he podido establecer, vínculos personales con sacerdotes, los que he ordenado, los que he acompañado. Es un poco como una operación quirúrgica, especialmente en la forma en que se han realizado los cambios. Así que, de hecho, fue doloroso", apunta.

Ahora considera que "hay que pasar página". "Un día u otro tendremos que poner el libro de nuestra vida en las manos de Dios. Pasamos páginas sucesivas". Y añade: "Lo hago sin acidez. También es un trabajo sobre uno mismo, espiritual, poder mirar la pauta de todo y entender que esto es solo un paso en un camino que debe llevarnos al Señor cada vez más".

Como obispo, recibió comunidades y vocaciones a los que les pedía unirse en una comunión misionera, evangelizadora. Eran comunidades de lo más diverso, pero unidas "porque hay un anclaje común en la tradición y la enseñanza de la Iglesia y, al mismo tiempo, este movimiento hacia el anuncio de la fe".

Una parroquia llena de bautizos jóvenes

Insiste en que "el número de jóvenes que están encontrando el camino de regreso a la Iglesia, es una señal, aunque todavía es una minoría. No cerremos los ojos. No tenemos multitudes que vengan a pedir el bautismo y la confirmación. Pero en una parroquia que conozco bien en París tuvieron alrededor de un centenar de solicitudes de jóvenes estudiantes o jóvenes profesionales que pidieron ser bautizados. El sacerdote, algo cansado, se decía: 'no lo conseguiré'. Y la semana siguiente le llegaron otros 20. Es un flujo muy significativo de esta búsqueda de sentido, espiritualidad, interioridad, sacralidad... Es una llamada a acoger, acompañar, formar a estos jóvenes y movilizarnos para que no sea solo un fenómeno temporal, sino algo que dura".

Identidad no es lo mismo que fe

En muchos jóvenes ve atracción "por la comunidad y la cultura tradicional en la iglesia. ¿Qué lugar le damos a esto a esta búsqueda de identidad?" Luego plantea que "esta necesidad de identidad no nos debe llevar a una posición identitaria, que sería contraria al mensaje evangélico". Si debe ser un reencuentro con raíces que conduzcan a "tender la mano de manera misionera y testimonial".

Le preguntan por el libro de Eric Zemmour, político y comunicador francés de origen judío, que sin ser cristiano insiste en la base cristiana de la nación francesa. Dominique Rey puede estar de acuerdo, pero señala que "pertenecer a Cristo es una elección interior, un regalo que explica mi vida. Hay una realidad institucional, por supuesto, porque nuestra fe está encarnada. Él mismo [Zemmour] dice que no es cristiano, que no es creyente. Pero para mí es la fuente de mi compromiso, de mi identidad y de mi testimonio".

Templos llenos en Miércoles de Ceniza

Luego le preguntan por la ceremonia del Miércoles de Ceniza, austera y sencilla, pero que llena las iglesias con gente que normalmente no va a misa (y ni siquiera es precepto).

"Existe un fuerte simbolismo en la imposición de las cenizas", apunta el obispo. "Relacionamos esto con la cuestión de la muerte. Para el cristianismo, es un gesto pascual, la tumba se convierte en cuna donde la muerte se hace vida. Esta afluencia de personas está en el corazón de nuestro testimonio cristiano. ¿Qué hay en la Resurrección que atrae a esas personas? Se trata de que no sea un enamoramiento pasajero sino una experiencia transformadora que luego irá acompañada. ¿Los insertaremos, les daremos la bienvenida, harán un camino?"

Por eso el obispo Rey insiste para que las comunidades cristianas sean "espacios acogedores", donde "investigar la esperanza", lo que requiere "una transformación misionera y pastoral por parte de nuestras comunidades, para que no haya solo consumidores culturales".

El papel de un buen padre

Dominique Rey comenta brevemente también otro libro que va a presentar, En el nombre del Padre, más espiritual, dramatúrgico y poético, con reflexiones sobre la paternidad en nuestra época. A Dominique Rey su padre le ayudó mucho a crecer en la fe, "por su profundidad, su compromiso y también a nivel personal una gran humildad, una fuerza de ánimo y un coraje que me han edificado mucho". 

Pero en nuestros días hay una crisis de paternidad, "ya sea el padre ausente, o el padre que es castrador y violento. Esta pieza resalta la dimensión de la paternidad a través de un juego de actores entre padre, abuelo y niños".

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