Irlanda abofetea al Vaticano. Reporte Cloyne sobre abusos pone en jaque relaciones diplomáticas
«Culpa colectiva» («Collective responsibilities», 15.07.2011) era el titular del conocido rotativo irlandés The Irish Time. The Irish Independent y Irish Examiner, las otras dos grandes cabeceras de Irlanda, ofrecieron amplias coberturas a la publicación del «Informe Cloyne» sobre abusos sexuales contra menores en la homónima diócesis de Irlanda.
Se trata de un reporte de unas 400 páginas (véase el reporte completo en este enlace), hecho público el pasado 13 de julio de 2011, acerca de 19 casos de sacerdotes de la diócesis de Cloyne que habrían cometido abusos contra unos 40 menores entre 1996 y 2009. El documento preparado por Yvonne Murphy es el cuarto sobre el tema de los abusos en Irlanda. Los hechos tendrían al menos tres «agravantes» que habrían exaltado los ánimos:
1) En 1995 la Conferencia Episcopal Irlandesa, tras la constitución de un grupo de expertos, emitió el Child Sexual Abuse: Framework for a Church Response para luchar contra la pedofilia en el clero. Dado que los casos en cuestión son posteriores a ese documento, esto «manifestaría» un grave contraste entre lo adoptado y lo realmente hecho.
2) El obispo de la diócesis de Cloyne fue monseñor John Magee, ampliamente conocido en Irlanda por haber fungido como secretario de tres Papas (Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II). Si bien la prensa le ha linchado mediáticamente desde hace ya algunos años, el «Informe Cloyne» limita su denuncia respecto a él a que no siguió personalmente las acusaciones contra los implicados y de haber delegado esa responsabilidad en su vicario general, mons. Denis O´Callaghan.
3) Por último, el «Informe Cloyne» hace una referencia a una carta de 1997 del nuncio en Irlanda, mons. Luciano Storero, en la que quedan sugeridos algunos reparos de la Congregación para el Clero, entonces presidida por el cardenal Darío Castrillón Hoyos, a la manera como el Child Sexual Abuse: Framework for a Church Response obligaba a denunciar a los sacerdotes a las autoridades civiles.
En este contexto se enmarcan las exaltadas palabras del primer ministro irlandés, Enda Kenny, ante el parlamento de su país el 20 de julio de 2011, contra la Santa Sede e incluso contra el Papa. Es en este marco en el que se encuadra también la histórica y desproporcionada moción de censura votada unánimemente por el parlamento irlandés contra el Vaticano y la convocatoria al actual nuncio para hacer llegar a la Santa Sede una copia del reporte exigiendo una reacción-declaración oficial sobre el «Informe Cloyne».
Sin minimizar un ápice la gravedad de un solo caso de abuso, ya de por sí deplorable, parece que se están olvidando y tergiversando algunos elementos.
1) De los casos de supuestos abusos, 6 fueron denunciados por la diócesis a las autoridades civiles; los restantes también debieron haberlo sido, según el reporte. Ocultar que al menos esos 6 casos fueron declarados por la misma diócesis es decir las cosas a medias.
2) En marzo de 2010, hace más de un año, Benedicto XVI aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Cloyne de Mons. John Magee. Se trataba del culmen de un proceso iniciado en 2009 ante las acusaciones de pasividad en torno al tema de los abusos por parte del prelado (véase «El Papa acepta la renuncia de un obispo irlandés»), poco tiempo después de la contundente «Carta del Papa a los católicos de Irlanda», a propósito del tema de los abusos por parte de algunos miembros del clero en ese país. Fue el mismo Papa Benedicto XVI quien convocó de urgencia una reunión con los obispos irlandeses en dos momentos: 11 de diciembre de 2009 y 1516 de febrero de 2010.
3) Sobre la carta del nuncio y las invectivas acerca de una línea de ocultamiento promovidas desde el Vaticano, a las que de hecho hizo referencia el primer ministro, Enda Kenny, el 20 de julio en el discurso ante el parlamento irlandés, interpretándola como una instrucción destinada a estimular acciones para ocultar hechos de denuncia, ¿fue así? La carta confidencial de 1997, dirigida por el nuncio de entonces a los obispos irlandeses (se puede leer íntegra en su original inglés y en una traducción al italiano en este enlace) evidencia algunos reparos pero textualmente no se puede extraer de ella una invitación a ocultarlos, como se ha manejado.