Desde el año 2000, el número de católicos ha crecido un 35%; la Iglesia gana 14 millones cada año
Las cifras mundiales de la Iglesia marean: más gente que nunca, de mil lenguas y culturas, pero escasean los sacerdotes.
El obispo misionero español Kike Figaredo bautiza en Camboya
El siglo XXI es un siglo de gran crecimiento de la Iglesia Católica en almas. Algunas son más devotas, otras menos, pero están bautizadas como católicas y se mueven en entornos católicos.
En el año 2000 había 1.050 millones de católicos, según las estadísticas eclesiales. Ahora, son 1.422 millones, según el Anuario Pontificio 2026 (con datos sobre 2024) y el Annuarium Statisticum Ecclesiae 2024 a cargo de la Oficina Central de Estadística de la Iglesia.
Eso es un crecimiento de 372 millones más de fieles en un cuarto de siglo. O de un 35%.
Un país, comunidad o colectivo que crece un 35% en un cuarto de siglo es una entidad realmente dinámica.
La Iglesia crece una media de 14 millones al año
Hay años de este siglo en que la Iglesia creció en 12 o 13 millones, y otros en 16 o más. Como media, en un año de siglo XXI la Iglesia crece unos 14 millones, que es el equivalente a toda la población sumada de Cataluña y Comunidad Valenciana, o de un país como Ruanda, o Benín. Insistamos: cada año.
"Hermanos, ¿qué podemos hacer para crecer 14 millones en un año?" "Esperar un año, dejar que nazcan bebés, bautizarlos".
No importa mucho si el Papa y los obispos lo hacen especialmente bien o mal: dentro de un año habrá unos 14 millones más de católicos.
Efectivamente, depende, sobre todo, de que los padres tengan bebés y los bauticen. Y en Asia, África y América, los padres siguen teniendo bebés y bautizándolos. En España, que lleva diez años con más muertes que nacimientos, suena raro, pero hay países cuya población crece sin parar, incluyendo la población católica, que suele crecer al mismo nivel que la media mundial.
En 2024 el porcentaje de católicos sobre la población mundial era del 17,8 %. En años anteriores era similar: crecen al mismo ritmo.
Mundo
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Pablo J. Ginés
Los matemáticos pueden hacer cálculos estadísticos y medias, aunque a Dios le interesan más los números absolutos, porque cada alma es valiosa. Pero los números grandes, en bruto, también tienen relevancia. Los 14 millones de nuevos cristianos de cada año son, en su inmensa mayoría, niños, bebés. Pero crecerán. Y casi todos, incluso los pobres, al crecer accederán a Internet y a un móvil y a tecnología del siglo XXI.
Jorge Naranjo, sacerdote misionero comboniano, con niños refugiados de Sudán, en 2024
Incluso si solo uno de cada mil fueran devotos y geniales, son 14.000 devotos geniales más cada año incorporándose a la Iglesia. De muchas lenguas y culturas. Y con capacidad de conectarse entre sí como nunca antes. Sería inteligente que la Iglesia los detectase, los potenciase y los cuidase. Ellos ayudarían a sus hermanos, a sus contemporáneos.
Menos sacerdotes para cada vez más católicos
Este crecimiento tiene algunos problemas. En el año 2000 había unos 414.000 sacerdotes (publicó agencia Zenit). En el 2024 eran unos 407.000. Es una bajada pequeña, de 1,7%, pero los feligreses a atender han crecido un 35%. Incluso si la cifra de sacerdotes no descendiera, atender a tanta gente será problemático. Y más en lugares dispersos, en territorios de misiones, en poblaciones rurales mal comunicadas, pobres, etc...
Imaginemos que los 407.000 sacerdotes intentaran dedicar 5 minutos a confesar a los 1422 millones de católicos: cada uno atendería a 3.500 feligreses, y necesitaría 12 días sin parar, comer, ni dormir, para confesarlos. Y los feligreses se quejarían: "Me ha despachado en 5 minutos".
Por suerte, los sacerdotes no están solos. Para empezar, la mayoría de los católicos nuevos son bebés y niños, que son atendidos por sus padres.
Los católicos en apostolados: 3 millones de catequistas y más
Además, según el Anuario Pontificio 2026, a finales de 2024 había 4,4 millones de católicos implicados en tareas de apostolado (entre catequistas, consagrados, religiosas, misioneros, diáconos, etc...). Eran un 0,7% más que en el año anterior. En realidad, de ellos, casi 3 millones son catequistas.
Los 407.421 sacerdotes se veían acompañados por 5.525 obispos y 52.102 diáconos permanentes. Hay que recordar que en el año 2000 los diáconos permanentes eran unos 29.000. ¡Es un crecimiento del 80% en apenas 25 años!
En cambio, hacia 2001 había 809.000 religiosas, y en 2024, eran sólo 589.000; es un bajón del 27% en menos de un cuarto de siglo.
La tendencia general es clara. El planeta gana población, y el número de personas que necesita oír sobre Jesús y el Evangelio aumenta. Muchos no lo oirán de sus familias. Tampoco va a haber sacerdotes ni consagrados suficientes para llegar a todos. Por lo tanto, cada laico debe aportar lo que pueda, con tiempo, formación, dinero, financiando apostolados, movimientos, medios de comunicación, comunidades, para cumplir el mandato de Jesús: "id y anunciad el Evangelio, bautizadles, enseñarles, hacedles discípulos".