Más policías que manifestantes: la represión en París contra opositores pacíficos a la eutanasia
Detenidas 37 personas en una vigilia pacífica frente a la Asamblea Nacional, con un despliegue que muchos califican de totalmente desproporcionado.
Un momento del acto muestra la desproporción entre los manifestantes y las fuerzas policiales.
Mientras los diputados franceses se preparan para votar uno de los proyectos más polémicos de los últimos años -la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido-, la noche del martes 24 de febrero dejó imágenes inquietantes para quienes creen en la libertad de expresión. Un pequeño grupo de ciudadanos que se manifestaba pacíficamente frente a la Asamblea Nacional de París fue rodeado por la policía y, en su mayoría, detenido.
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La concentración, formada por unas cincuenta personas, había sido convocada por Les Veilleurs [Los Vigilantes], un movimiento conocido por su estilo sereno y no violento. Lejos de consignas agresivas o enfrentamientos, los participantes se reunieron con velas, leyeron textos de autores clásicos y cantaron, con la intención de llamar la atención sobre lo que consideran una grave ruptura ética y antropológica para la sociedad francesa, según informa la periodista Hélène de Lauzun, de The European Conservative.
La víspera, el lunes 23, una reunión similar en la Place de la Concorde se desarrolló sin incidentes. Sin embargo, la cita del martes, prevista para las ocho de la tarde, fue calificada por las autoridades como “manifestación no autorizada”, pese a que no bloqueaba el tráfico ni alteraba el orden público. El resultado fue un impresionante despliegue policial: cerca de 40 agentes para controlar a medio centenar de manifestantes.
Varios testigos hablaron de una escena surrealista, con más policías que ciudadanos concentrados. Como símbolo de esa desproporción, se envió al lugar a la BRAV-M, una unidad motorizada creada para responder a episodios de violencia urbana grave. Durante la intervención, los agentes llegaron incluso a confiscar una pancarta con una cita del poeta católico Charles Péguy.
El balance final fue contundente: 37 personas detenidas y trasladadas a cuatro comisarías distintas de París. La rapidez del operativo contrastó, según denunciaron algunos participantes, con la lentitud mostrada recientemente en otros casos de violencia mucho más grave. Aunque la custodia policial debía durar 24 horas, la mayoría de los detenidos fue liberada tras varias horas, gracias a la intervención de dos parlamentarios. Dos personas siguen a la espera de pasar ante el fiscal.
Según los testimonios difundidos posteriormente, muchos agentes actuaron con corrección y humanidad, cumpliendo órdenes que no parecían compartir. Una paradoja más en una noche que deja una pregunta incómoda en el aire: ¿hasta qué punto puede una democracia reprimir con tanta dureza una protesta silenciosa y pacífica?