Los obispos alemanes eligen presidente a Heiner Wilmer, un perfil conciliador pero con contrastes
Es de la orden dehoniana y obispo de Hildesheim, con algunos puntos lejanos de la ortodoxia pero un perfil conciliador.
El obispo Heiner Wilmer ha ido ganando protagonismo en la Iglesia alemana a lo largo de los últimos años.
Monseñor Heiner Wilmer SCJ, obispo de Hildesheim, ha sido elegido nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK por sus siglas en alemán) para suceder al obispo de Limburgo, monseñor Georg Bätzing, que ocupaba el cargo desde 2020 y renunció a presentarse a la reelección. La elección fue celebrada el 24 de febrero de 2026 durante la asamblea plenaria de primavera de la DBK en Würzburg.
Un perfil poco habitual
Wilmer presenta un perfil poco habitual entre los obispos alemanes, por ser un “hombre de la Iglesia universal”. Nacido en 1961 en Schapen (Emsland), fue superior general de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos) en Roma entre 2015 y 2018, experiencia que le dio un conocimiento directo de la Iglesia global y de la Curia romana. Además de su trayectoria en Alemania, trabajó durante un año como profesor en el Bronx de Nueva York y ha estado presente en diversos contextos eclesiales internacionales.
Su elección se interpreta como una apuesta por un perfil moderador en una DBK marcada por tensiones internas.
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Wilmer es visto como una figura dialogante, afable y con capacidad para tender puentes entre sensibilidades distintas. A ello se suma su familiaridad con el Vaticano, su dominio de varios idiomas y su experiencia de gobierno eclesial, factores que pueden resultar decisivos en una etapa en la que la Iglesia alemana debe calibrar sus debates internos a la luz de la comunión con la Iglesia universal.
Evitando confrontaciones
La trayectoria de Wilmer refuerza esa imagen. Ingresó en 1980 en la congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, estudió Teología y otras disciplinas humanísticas en Friburgo, París y Roma, y fue ordenado sacerdote en 1987. Después de años de docencia dirigió el colegio Leoninum en Handrup, fue provincial de la provincia alemana de la orden de los Dehonianos, antes de ser nombrado superior general. En 2018, el Papa Francisco lo nombró obispo de Hildesheim; en la DBK presidió la Comisión para Asuntos Sociales.
En el plano eclesial, Wilmer no es fácil de encasillar. Ha apoyado diversas reformas, pero sin adoptar un tono de confrontación. Sobre el Camino sinodal, ha defendido la necesidad de renovación, subrayando al mismo tiempo la paciencia, la dimensión espiritual y la referencia constante a la Iglesia universal. “No somos una Iglesia alemana, sino una Iglesia universal” ha afirmado. También insiste en que el debate no puede centrarse solo en estructuras, sino que debe incluir la evangelización y la presencia de la Iglesia en la vida de las personas. Cuando el Papa Francisco, en junio de 2019, al inicio del “Camino sinodal”, escribió su Carta al pueblo de Dios que peregrina en Alemania, monseñor Wilmer señaló en una carta pastoral a su diócesis: “Personalmente, estoy agradecido al Papa Francisco por su carta pionera. Sus palabras reflejan un gran aprecio por la Iglesia en Alemania”.
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Aspectos polémicos
En su diócesis ha impulsado diversas reformas, entre ellas modelos de liderazgo con participación de mujeres en puestos de responsabilidad. Wilmer se ha mostrado además favorable a revisar aspectos de la moral sexual católica. Cuando en 2022 el texto sobre la reforma de la doctrina sexual en el Camino sinodal no alcanzó la mayoría de dos tercios entre los obispos, manifestó su decepción por el rechazo: afirmó que había votado a favor y que compartía la “frustración de muchos fieles”. Recalcó asimismo que la “renovación de la moral sexual” sigue siendo un tema central y anunció que continuaría impulsándola en su diócesis; entre otras cosas, acogió públicamente la posibilidad de bendecir a parejas homosexuales.
Tras su elección, el arzobispo de Colonia, el cardenal Rainer Woelki, fue de los primeros en felicitarlo públicamente y le deseó “éxito” y “la bendición de Dios” para la nueva tarea.
Pese al protagonismo que han tenido los últimos presidentes de la DBK, el cardenal Reinhard Marx y monseñor Bätzing, sobre todo en el contexto del Camino sinodal, el presidente de una conferencia episcopal actúa ante todo como portavoz y coordinador, sin autoridad jerárquica sobre los demás obispos.