¿Qué tienen que ver los demonios con las dictaduras? Lo explica un obispo exiliado
Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua (Nicaragua), expulsado del país en 2019, tiene cosas que decir.

Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, fue expulsado de Nicaragua en 2019
Cuando Jesús proclamó que sus seguidores expulsarían demonios en su nombre, no se refería sólo a las entidades espirituales que habitan el Infierno, sino también a otros males que los hombres crean para esclavizar y oprimir.
Así, Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua (Nicaragua), expulsado del país en 2019 por el régimen de Daniel Ortega, afirmó durante una misa en Miami (EEUU) que “expulsar a los demonios” es también denunciar la crueldad y la irracionalidad de las dictaduras que atentan contra la dignidad humana.
“Expulsar a los demonios es comprometernos con procesos de liberación, personales y sociales, y ayudar a recuperar su libertad a quienes están atrapados por los ídolos, el miedo o la desesperanza”, explicó en su homilía del 14 de junio en la parroquia Santa Agatha en Miami, que resumió Aciprensa.
“Es también denunciar la irracionalidad y la crueldad de los regímenes que atentan contra la dignidad humana y multiplican la miseria de la gente, no pocas veces incluso invocando el nombre de Dios”, resaltó.
Una parroquia llena de exiliados
En Santa Agatha en Miami hay muchos nicaragüenses; algunos, migrantes económicos; muchos otros, expulsados por el régimen dictatorial de Daniel Ortega, que desde 2018 hasta ahora insiste en acosar y represaliar a la Iglesia nicaragüense. En esta parroquia hay 4 misas en español y otras 4 en inglés cada fin de semana, y dos misas en español en los días de diario.
El obispo Báez comentó el pasaje en que Cristo ve a la gente "cansada y abatida, como ovejas sin pastor”.
"Hoy también hay mucha gente que vive como ovejas sin pastor. Personas tristes, solas, desorientadas, desilusionadas por ídolos engañosos; familias desgarradas por la pobreza, la migración forzada o la violencia; pueblos enteros privados de libertad y de futuro por la guerra o dominados por regímenes dictatoriales que se imponen con el miedo y la represión”, enumeró.
Ante esta situación, explicó el obispo, “la oración es la primera y más urgente respuesta”, no porque “sustituya a la acción, sino porque es su raíz y fundamento, haciéndola fecunda y fuerte”.
Rezando se puede estar en sintonía con el Señor y se puede pasar a la acción efectiva, refirió. “De esta compasión y de esta oración nace la elección de los doce” Apóstoles, resaltó el prelado.
Poder al servicio de la vida y la dignidad
“El poder que Jesús otorga es un poder al servicio de la vida y de la dignidad humana. Es exactamente lo contrario del poder que seduce al mundo, el poder que aplasta, controla, atemoriza y somete. Este poder, recibido para servir y no para someter, no se agotó en los Doce: continúa hoy, a través de nosotros”.
Además de expulsar demonios, cada miembro de la Iglesia está llamado a realizar varias acciones, como “curar a los enfermos, resucitar a los muertos y limpiar a los leprosos”.
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Resucitar a los muertos es devolver la esperanza
El obispo explicó que resucitar a los muertos “es devolver la esperanza a quienes ya no esperan nada, ayudándoles a descubrir destellos de la luz de Dios en medio de las noches de la vida. Es anunciar sin cansarnos al Dios de la vida”.
“Y es también oponernos a los poderes opresores que someten a los pueblos, con la convicción de que Dios acompaña y bendice los esfuerzos realizados en favor de la libertad y la dignidad de las personas”, añadió.
El prelado nicaragüense destacó asimismo que “limpiar a los leprosos es luchar por restituir la dignidad a quienes la sociedad o la religión marginan, mediante gestos de inclusión, solidaridad y diálogo respetuoso”.