Descubren en Campo Real una botella con una carta sobre el asesinato de un párroco en 1936
El hallazgo tuvo lugar durante la restauración de la iglesia de Santa María del Castillo.
El acta estaba firmada por varios representantes del Arciprestazgo de Arganda.
A pesar de lo años que han pasado desde la Guerra Civil, todavía aparecen testimonios sorprendentes. La parroquia de Campo Real, en la diócesis de Alcalá de Henares, ha sido el escenario de uno de estos descubrimientos.
El hallazgo tuvo lugar durante las obras de restauración realizadas en la iglesia de Santa María del Castillo. Mientras se intervenía en la cubierta y la torre del edificio, los operarios encontraron una botella de cristal enterrada junto a la tumba del párroco Valentín Rodríguez Cañas, asesinado en julio de 1936 y considerado hoy siervo de Dios por la Iglesia.
En papel timbrado y con sello
La botella fue llevada al Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares para ser limpiada y analizada por un arqueólogo. En su interior apareció un documento fechado en 1947, escrito en papel timbrado con el sello parroquial.
El texto recogía el acta oficial de la exhumación de los restos del sacerdote, realizada más de una década después de su muerte para trasladarlos a una nueva sepultura dentro del templo.
El acta estaba firmada por varios representantes del Arciprestazgo de Arganda y por autoridades civiles del municipio: el juez, el secretario del ayuntamiento, el farmacéutico y el sepulturero. Todos ellos participaron en la exhumación, que se llevó a cabo en el cementerio municipal.
El documento explica que los restos del presbítero fueron identificados pese a que la fosa había sido removida previamente por error, lo que provocó la pérdida de algunos huesos. Entre los elementos recuperados se mencionan fragmentos del cráneo, costillas, extremidades, parte de la ropa que llevaba puesta —prestada en su día por un vecino del pueblo— y proyectiles de las armas que causaron su muerte.
Se describe toda la ceremonia
Una vez reunidos, los restos fueron depositados temporalmente en el depósito municipal a la espera del traslado definitivo. El acta describe también la ceremonia posterior: el 20 de junio de 1947, los huesos del sacerdote fueron llevados en procesión desde el cementerio hasta la iglesia parroquial, donde se celebró un funeral solemne al que asistieron autoridades y numerosos vecinos. Finalmente, se le dio sepultura cristiana dentro del templo.
Carta descubierta