Ni irrelevantes ni desconectadas: Chuck Koach explica lo que aportan las universidades católicas de artes liberales
«¿Vas a esa universidad católica súper estricta?» El caso de Christendom College

Jóvenes estudiantes deportistas en Christendom College, universidad católica privada a 80 minutos de Washington DC
"Cuando le digo a la gente que voy al Christendom College, la reacción es casi siempre la misma: una ceja levantada, una sonrisa educada y luego: 'Espera, ¿esa universidad católica súper estricta?' Sí. Esa es".
Así empieza su artículo el joven Chuck Koach en la revista católica norteamericana Crisis Magazine.
Pongamos en contexto la historia de Koach. Christendom College es una universidad católica que nació en 1977 en Front Royal, Virginia, Estados Unidos, que se sostiene completamente con fondos privados. Como no recibe dinero público, no tiene que aplicar las normativas que suelen ir aparejadas a estos conciertos. Eso da gran libertad e identidad a la universidad.
Pero significa que, excepto por algunas becas, solo los ricos pueden ir a ella. Un estudiante típico paga 25.000 dólares al año. Un título de 4 años cuesta cien mil dólares (86.000 euros).
La universidad está a 80 minutos en automóvil del Capitolio, en Washington. Está ubicada en la diócesis de Arlington, una diócesis rica y doctrinalmente ortodoxa, adyacente a la de Washington DC, la capital de la nación (y uno de los mayores centros de poder del mundo).
Su obispo Michael F. Burbidge es muy activo en el apostolado provida. Cada año acoge y organiza peregrinos para la Marcha por la Vida a la capital. Christendom College tiene incluso un grupo provida dirigido por estudiantes, Shield of Roses, cuyos miembros acuden con regularidad a las marchas o a protestar ante clínicas abortistas de la región, a veces incluso con el obispo Burbidge (en 2017, por ejemplo). Christendom, sin embargo, no tiene más relación con el obispado que la meramente espiritual o fraterna.

Estudiantes de Christendom College en una concentración provida
La universidad cuenta con unos 40 profesores, otros 40 trabajadores no docentes y unos 550 alumnos (a los que habría que sumar otros cien que cursan posgrados). De los alumnos novatos que entran en primer curso, un 80% perseveran pasando a los siguientes cursos, y llegan a graduarse un 70%. Esas son sus cifras oficiales.
¿Rígida, irrelevante, desconectada?
Koach quiere desmentir las acusaciones de que este tipo de universidades católicas pequeñas, de artes liberales, sean irrelevantes.
"No fui criado como católico. Soy un converso que creció en escuelas públicas y en un típico grupo juvenil suburbano. Desde fuera, escuelas como Christendom parecían rígidas, irrelevantes y desconectadas del mundo real. Pensé que la religión y la vida real debían ir por caminos separados", explica Koach en su testimonio.
Ahora, terminando su carrera universitaria, y siendo ya católico, Koach ha cambiado de opinión: "Christendom no solo me ha ofrecido un título. Me ha dado claridad y dirección. Me ha dado una base que ni siquiera sabía que necesitaba".
"Cuando llegué a la universidad en otoño de 2022, era un católico recién llegado. No tenía todas las respuestas. De hecho, todavía lidiaba con algunas importantes: ¿Qué enseña realmente la Iglesia? ¿Qué significa ser católico? ¿Cómo puedo dejar de cometer los mismos errores espirituales en la vida?", explica.
Integrar la fe y el estudio
"Desde la primera semana en el campus, me sentí como si me hubiera subido a un bote salvavidas. De repente, no solo estaba aprendiendo teología; la estaba viviendo. La misa diaria no era una actividad extracurricular; era parte del ritmo del campus. Las clases no eran solo cámaras de resonancia; eran clases rigurosas, honestas y arraigadas en la tradición", añade.
"El currículo básico me retó a plantearme mejores preguntas: ¿Qué es la buena vida? ¿Cómo se complementan fe y razón? ¿Cómo debo abrazar la liturgia como laico? Las personas a quienes les hice estas preguntas no eran solo académicos, sino católicos serios y fieles. Su ejemplo me enseñó que la verdad no es solo algo que se memoriza. Es algo que se vive", proclama Koach.
"Como exprotestante, siempre había respetado la Biblia. Sin embargo, fue en la cristiandad donde descubrí la profunda integración del pensamiento católico con las Escrituras, la historia y la filosofía. La Iglesia no era enemiga de la razón; era su hogar", descubrió.
También cambió su día a día de prácticas espirituales. "Antes de la universidad , nunca había ido a misa a diario. Nunca había dedicado tiempo a la adoración. Solo me había confesado una vez. ¿Ahora? Estas prácticas forman parte de mi vida cotidiana".
Procesiones y filas para confesar
"En Christendom, los sacramentos no solo están "disponibles", sino que están en todas partes, prácticamente en el aire que respiramos los estudiantes. La misa diaria está abarrotada. Las filas para confesarse son largas. Las procesiones eucarísticas no se sienten incómodas ni forzadas; se sienten como el corazón de la vida universitaria. No es 'demasiado católico'. Es simplemente católico".
"Y es contagioso. Cuando tus compañeros de piso, de clase y profesores se esfuerzan por ser santos, se te contagia. Mis amigos y yo lo llamamos 'presión social santa'. ¡Vaya si la necesito!"

Adoración y bendición con el Santísimo en la capilla del Christendom College, Virginia, EEUU
"Nunca olvidaré un momento durante una Hora Santa en mi penúltimo año. Estaba ansioso, preocupado y abrumado. Mi novia (¡ahora mi prometida!) se graduaba un año antes que yo, y no estaba seguro de qué vendría después. Pero allí, en silencio, me di cuenta de algo: Dios no solo es verdadero. Está presente. Estaba conmigo. Esa es la clase de claridad que no puedes buscar en Google ni que la IA genere por ti, y era la clase de paz que rara vez se encuentra en un campus universitario".
Artes independientes, para la vida real
"Pensé que no me prepararía para la 'vida real', pero estaba equivocado. La gente asume que las pequeñas universidades católicas de artes liberales no son prácticas. Pero he descubierto lo contrario. La formación que he recibido en Christendom me ha hecho más perspicaz, estable y competitivo en el mercado laboral".
Hay que tener en cuenta que Koach se forma para el mundo de las ventas... y acudir a la red de exalumnos (ricos) de Christendom le ayuda desde el principio. "Después de mi segundo año, trabajé como vendedor independiente y generé más de 270.000 dólares en ingresos para la empresa en tan solo cuatro meses, lo que me convirtió en uno de los mejores estudiantes de ese verano. Nunca habría desarrollado mi talento para las ventas y la atención al cliente sin la extensa red de exalumnos católicos de Christendom", explica.
Pero él valora más el aprender "a pensar, a liderar y a mantenerme firme en un mundo caótico. Un profesor mío de ciencias políticas dijo una vez: 'El mundo puede formarte en habilidades. Lo que no puede es la virtud. Eso depende de ti'".
Koach considera que "los empleadores están desesperados por personas con los pies en la tierra: personas que no se dejen llevar por cualquier moda o tema de conversación".
Su consejo general: "No tengas miedo de un lugar que te rete. No descartes una universidad solo porque no se adapta a la cultura dominante".
Fotos de la vida en Christendom College aquí en Facebook.
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Pablo J. Ginés / ReL