Una entrevista con Borja Martínez-Echevarría
«Heridos» pone luz en el «después» del aborto desde la compasión y el perdón, explica su director

'Heridos' es una película para la compasión y la esperanza tras el aborto provocado.
Este viernes 7 de noviembre se estrena en cines de toda España la película Heridos, una visión sobre el aborto desde la compasión y la esperanza. Hemos entrevistado a su director, Borja Martínez-Echevarría.
-¿Qué te motivó a crear un documental sobre la herida que deja el aborto?
-La motivación nació de escuchar historias reales. Personas que, años después de haber vivido un aborto, seguían cargando con una herida silenciosa. No se trataba de juzgar ni de señalar, sino de dar voz a ese dolor que muchas veces no se atreve a hablar. Heridos busca precisamente eso: abrir un espacio para el reconocimiento y la esperanza. Que quienes han pasado por esta experiencia se sientan comprendidos, acompañados, y descubran que la sanación es posible.
-La película muestra testimonios de personas que han recorrido caminos distintos hacia la sanación...
-Cada historia es única, pero hay algo común en todas: el deseo de sanar. Los testimonios muestran que el perdón, a uno mismo y a los demás, no borra lo ocurrido, pero transforma el modo de vivirlo.
-¿Qué mensaje transmite "Heridos"?
-El mensaje de la película es de esperanza. O, al menos, eso hemos tratado de transmitir. Creo que una persona que haya abortado puede verse reflejada en lo que cuentan los protagonistas y, a partir de ahí, reconocer su propia herida y abrirse a la posibilidad de sanarla. Ojalá Heridos sirva para despertar preguntas... y tal vez, en medio de ellas, encontrar también alguna respuesta.
-¿Cómo influyen la fe y la espiritualidad en la capacidad de una persona para perdonarse a sí misma y encontrar la paz después de un aborto?
-La fe, entendida no solo como religión, sino como una mirada más profunda sobre la vida, puede ser una fuente inmensa de consuelo. El ser humano no es sólo un cuerpo o sólo un espíritu. Por ello, en la sanción entran en juego muchos factores. Y, entre ellos, lo espiritual. Según lo que hemos visto en la documentación y durante el rodaje de Heridos , ha sido la parte espiritual es clave para la sanción total de la herida, al descubrir a Dios como un Padre Misericordioso.

Borja Martínez-Echevarría, director de 'Heridos'.
-¿Cómo se puede abordar este tema de manera más efectiva en la sociedad y en la Iglesia?
-No soy capaz de aconsejar a la sociedad o a la Iglesia cómo afrontarlo pero es algo que no podemos obviar. La herida del aborto es una pandemia silenciosa que primero afecta a la mujer que aborta, es ella quien lleva la herida más fuerte. Y eso se extiende al padre, si está al tanto de la situación, porque no hay que olvidar que hay padres que también se quedan sin hijo... y luego, sigue el círculo: abuelos que no van a tener un nieto, hermanos que no tendrán un nuevo hermano.
»La sociedad necesita escuchar con más empatía y menos juicio. Creo que el cambio empieza cuando dejamos de hablar sobre las personas y comenzamos a hablar con ellas.
»El silencio no cura, pero la comprensión sí puede hacerlo.
-¿Qué reacción esperas del público?
-Espero que el público se sienta interpelado, no desde la polémica, sino desde la humanidad. Que Heridos no despierte debate, sino compasión.
-¿Es posible cambiar la conversación sobre el aborto en la sociedad?
-Vivimos en una sociedad que habla mucho del aborto, pero muy poco de lo que viene después. Esta película pone luz en ese "después", mostrando que hay heridas que no desaparecen solas, pero que pueden sanar cuando se abrazan con amor y verdad.
»Mi anhelo es que Heridos sirva para tocar corazones y abrir espacios de diálogo sincero. Sería bonito que cada espectador invitara a un amigo al cine y, después, se tomaran una caña para hablar de lo que han visto. Porque, por los números que conocemos, el aborto no es algo ajeno ni lejano: está en nuestros entornos, en nuestras familias y entre nuestros amigos. No es una cuestión de clase o de circunstancias, es una realidad humana que muchos llevan en silencio. Y esas personas no necesitan juicios, sino saber que existe la misericordia.
»Si logramos que quien vea la película salga del cine un poco más humano, más capaz de escuchar y de acompañar, entonces habrá valido la pena.
-La película se enfoca en la sanación y la esperanza, más que en el juicio o la polémica. ¿Por qué crees que es importante abordar el tema del aborto de esta manera?
-Cuando dejamos de juzgar y empezamos a mirar con misericordia, nace un espacio donde las personas pueden sanar, contar su historia y sentirse acogidas.
»Soy incapaz de juzgar la situación que lleva a una mujer, o un matrimonio o una pareja, a decidir abortar. Son tantas circunstancias que se juntan... Agobios, presiones sociales o familiares, indiferencia, heridas del pasado, miedo, falta de información sobre todo el proceso... Por eso no puedo, y nadie debe, juzgar a alguien que aborta.
»Por esta razón, esta película va dirigida a aquellas personas que ya han pasado por un aborto. Esta película es una bandera blanca en medio de la batalla para recoger a las personas heridas y ofrecerles una solución a su herida.
-¿Un mensaje final para los espectadores de Heridos?
-Que hay esperanza, y que no todo está perdido. Incluso en medio del dolor más grande existe un camino posible hacia la paz.
»Heridos no es una película sobre el pasado, sino sobre el futuro que todavía se puede construir. Porque el amor, aunque a veces parezca lejano, sigue siendo la respuesta, y siempre hay un lugar para empezar de nuevo.
»Monseñor Munilla nos dejó un mensaje maravilloso que quiero compartir de cierre: las personas que han abortado, después de pasar por el corazón abierto de Cristo, pueden convertirse en apóstoles de la vida.