El 67 de la Mina de Camuñas
Se trata de Manuel Lozano Pardo, veterinario de Argamasilla de Alba

El nombre de la víctima 67 de la Mina de Camuñas, en la provincia de Toledo.
Cuando en el trienio 2008-2010 el Arzobispado de Toledo, y concretamente el cardenal Antonio Cañizares Llovera, acudieron a la Sociedad Científica ARANZADI para que investigara los sucesos de la Mina de Camuñas (Toledo) y la represión allí organizada por parte de las milicias republicanas nunca imaginamos la importancia de los trabajos allí realizados.
La excavación llegó a 30 metros de profundidad, donde se individualizaron los esqueletos completos de 41 individuos y, bajo una capa de áridos y cal, los restos de un número indeterminado de personas. Por el cubitaje del espacio la investigación calculo no menos de 300 cuerpos arrojados a la fosa. Como encargado de los trabajos soy testigo de lo que se dijo, aunque en algún artículo se habla de alrededor de 100.
Desde el principio quisimos ser absolutamente trasparentes con toda la información. Especialmente para que aquellos que supiesen el paradero de sus familiares en aquel lugar siniestro se pusiesen en contacto con el Arzobispado. Solo logramos un listado de 66 personas. Aquí detallado.

Entre las localidades toledanas de Villafranca y Camuñas se ha conservado esta cruz con los nombres de algunos de los arrojados a la Mina del Quijote.
LA VÍCTIMA Nº 67 - MANUEL LOZANO PARDO
El pasado mes de noviembre, con ocasión de la fiesta de los mártires españoles, la familia del veterinario Manuel Lozano Pardo se puso en contacto conmigo porque «estamos interesados en incluir a nuestro abuelo/bisabuelo entre los asesinados en la Mina. Pues en su página, hemos leído muchos nombres de hombres y mujeres de la zona que les ocurrió lo mismo».
Ana María, interlocutora de la familia, me escribía el 10 de noviembre: «Mi familia y yo misma, estuvimos el pasado sábado en la Mina de Camuñas. No emocionamos muchísimo, pues llevábamos años queriendo ir y no sabíamos ni conocíamos el paraje».

A pie de Mina, con la gran lápida colocadas por las familias de los asesinados, se reunieron los familiares de Manuel Lozano.
Manuel Lozano Pardo, 58 años, era natural de Villapalacios (Albacete), residente en Argamasilla de Alba en la fecha de los hechos, viudo de Enriqueta Hernández. De profesión veterinario, que ejerció en Valdepeñas, Alhambra y finalmente en Argamasilla de Alba, donde fue capturado por las hordas marxistas.
Aquella mañana del 5 de septiembre de 1.936, se encontraba en el jardín donde vivía con su hija Gloria y su cuñada Virginia, pues era viudo. Los milicianos, llenos de odio e ira, asaltaron la casa y se lo llevaron detenido, dejando tras de sí, con gran temor a su hija con tan solo 14 años y su cuñada. Su mayor temor fue dejar solas a dos mujeres sin saber que iba a ser de ellas. Sus hijos, Alberto, Pepe y Pedro, se encontraban en el frente Nacional. Se lo llevaron a la cárcel de Valdepeñas y desde allí, a la fosa de Camuñas.
Tardaron tiempo en saber de él, si estaba vivo o muerto. Hasta que un hijo, Alberto, volviendo a Argamasilla en el tren, oyó una conversación de una familia que contaba como su madre fue llevada a la mina de Camuñas, acompañada de un veterinario de Argamasilla. Entonces, Alberto Lozano se acercó a aquella familia para decirles que estaban hablando de su padre, Manuel Lozano Pardo. Fue así como supieron sus hijos que fue asesinado y torturado en la Mina de Camuñas.

Orla de la Escuela Central de Veterinaria de Madrid. Manuel esta justo bajo la palabra veterinaria.
Alberto, uno de los bisnieto de Manuel Lozano. leyó esta carta en s visita a la Mina
Carta a nuestro abuelo y bisabuelo, Manuel Lozano Pardo
Querido abuelo y bisabuelo Manuel:
Hoy, ante la memoria y la historia, nos reunimos tus nietos y bisnietos y te nombramos en voz alta. Tu nombre, Manuel Lozano Pardo, vuelve a resonar después de tantos años de silencio. Te escribo esta carta para honrar tu vida, para recordarte, y para decirte que no has sido olvidado. Hoy estamos aquí todos juntos para decirte que estas muy presente en nuestras vidas.
Fuiste uno de tantos hombres y mujeres que perdieron la vida durante la Guerra Civil Española. Te arrebataron la libertad, la voz, y los días que te quedaban por vivir, solo tenías 58 años, toda una vida por delante y tantas cosas por hacer.. Pero no pudieron borrar tu dignidad ni la huella que dejaste en los tuyos, nosotros.
Aunque no llegamos a conocerte, sé que fuiste una persona íntegra, valiente, y fiel a tus principios. Pagaste un precio injusto por tus ideas, por ser quien eras, por mantenerte en pie cuando otros se rindieron. Esa firmeza, ese valor, son ahora parte de nuestra herencia.
Hoy, las generaciones que vinimos después queremos devolverte el lugar que mereces: el de un hombre digno, un hombre al que le arrebataron la vida, pero no la memoria.
Porque la memoria no muere. Porque mientras alguien te recuerde, seguirás vivo.
Tu nombre no se borra. Tu historia no se pierde.
Tu sacrificio nos guía y nos enseña.
En este acto de homenaje, quiero ofrecerte estas palabras como quien deja una flor sobre una tumba invisible. Que sirvan como promesa de recuerdo, de justicia y de paz.
Gracias, abuelo, bisabuelo, por tu ejemplo.
Gracias por tu vida, por tu valor, y por recordarnos que la verdad y la libertad siempre merecen ser defendidas.
Hoy, Manuel Lozano Pardo, te recordamos.
Hoy, te honramos.
Hoy, te devolvemos la voz.
Hoy nos juntamos tus herederos en tu memoria.
Con respeto, con amor y con memoria,
Tus nietos y bisnietos.

El 31 de marzo de 2009, en la segunda fase, se celebró a 28 metros una misa, dentro de la mina, por el alma de todos los que allí yacen.
Agradecer a José Antonio Rodríguez de Tembleque que sigue cuidando con celo el lugar de la Mina de Camuñas.