El que estás viendo

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¿Te sientes ciego, porque no puedes ver en tu vida? Pues estás de enhorabuena, porque el Señor te quiere iluminar para que le veas a él.
No importa la ceguera física, o la ceguera espiritual. Porque puedes ser ciego de la vista, y tener dentro de ti esa luz, que lo transforma todo. O puedes ver el mar, el cielo, y estar muerto, porque dentro de ti, solo tienes tinieblas.
Pero, no te preocupes, que pase lo que te pase, vivas lo que vivas, el Señor te quiere abrir los ojos del espíritu, para que le veas solo a él. Porque esa es la mirada más fundamental, que te sostiene.
Jesús, te toca por dentro, o por fuera, pero para que veas al Hijo de Dios, y lo adores, por lo que ha hecho contigo.
Eres, ¿capaz de alabar a Dios, por todos los milagros que ves en tu vida? Piensa por un minuto, que solo el hecho de existir es una bendición, porque tienes la vida porque Dios te la da. No tienes que hacer nada. Es una experiencia fundante. Existes porque Dios te ama, te ve, y quiere que le mires a él.
Puedes tener tantos problemas, tantas heridas, que no veas. Pero Jesús, quiere que le mires, en la Custodia, donde está blanco, y es tan hermoso. La verdad, si le miráramos a él, que viene lleno de luz, nos levantaríamos para la lucha, no estaríamos cabizbajos, porque solo vemos nuestros zapatos. Sino, que le veríamos a Él, que es lo más hermoso que existe y te puedes imaginar.
Así, no solo le adoras cuando pasa cerca de ti, y te bendice, si no puesto en pie, levantarías tus manos para alabarle y darle tu vida y toda la gloria que Él se merece.
No lo dudes, Dios te viene a dar la visión, para que veas a un Señor que viene a servirte; que se ha hecho hombre, para que te sientas acogido por el Hijo de Dios, que ha pasado lo mismo que tú.
Si eres capaz de asombrarte ante la belleza de lo creado, y del hombre o de la mujer que tienes a tu lado, ¿Por qué no dejas que el Señor cure tus ojos, y te admires por lo que él hace en tu existencia?
Jesús le dijo al ciego: Yo soy el que te ha dado la vista, el que estás viendo. (cf. Jn 9, 37). A ti, hoy Él te dice lo mismo. Solo hay que creérselo, y dejarse mirar.
Belén Sotos Rodríguez