Volverá como lo han visto marcharse
Domingo VI de Pascua
«Id y haced discípulos de todos los pueblos. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»
Solo pueden entender la Ascensión del Señor quienes lo vieron subir al cielo. Eran los apóstoles y algunas mujeres entre las cuales estaba la Virgen María, Madre de Jesús.
Hechos de los apóstoles
Es impresionante la despedida y el subir hacia los cielos de Jesucristo.
Un tanto despistados, los apóstoles, le preguntan a Jesús si es la hora de restaurar el reino de Israel. La respuesta del Señor no se hace esperar y prácticamente se convierte en una llamada de atención, porque al parecer los suyos han entendido casi nada de su mensaje y les muestra como despedida el ascender a la casa del Padre.
De todas maneras, la narración de los Hechos termina poniendo en boca de dos hombres vestidos de blanco, posiblemente dos ángeles, la confirmación del triunfo de Jesús:
«El mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo vendrá como lo han visto marcharse».
Salmo 46
El salmista presenta a Dios ascendiendo entre aclamaciones, en su «ascensión» a los cielos: «Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo»; y describe la ascensión de esta manera: «Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas».
Y, además, pide a todos:
«Tocad para nuestro Rey, tocad… porque Dios es el Rey del mundo».
San Pablo
En su Carta a los efesios el apóstol presenta la extraordinaria grandeza del poder de Dios en la Ascensión de Jesús, «resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo Principado…».
Según San Pablo, el Padre «todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia como Cabeza sobre todo»; y concluye con esta bella confirmación: «La Iglesia es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos».
¡Qué importante es esta verdad para la Iglesia de nuestros tiempos cuando se pretende quitar el poder a Jesucristo!
Verso aleluyático
Es el envío misionero de Jesús para todos los que le han de seguir:
«Id y haced discípulos de todos los pueblos. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» … Esta es la gran tarea para la Iglesia: evangelizar al mundo entero porque este es el «mandato» del Señor.
Evangelio
El Evangelio de este ciclo A narra la Ascensión de Jesús según el Evangelio de San Mateo:
«Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Ellos se postraron adorándolo y Jesús se despidió con estas palabras: “Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado”».
Esta será la tarea para todos nosotros, cada uno de los bautizados, durante nuestra vida en el mundo.
A continuación, viene la gran promesa de Jesús que no quiere abandonarlos:
«Sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo».
Esta es la promesa de Jesucristo como Dios y hombre verdadero.
Glorifiquemos a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Verbo encarnado, cercano siempre a nosotros con su poder y contemos con Jesucristo siempre a la hora de evangelizar.
Reflexión Homilética
Evangelio y Homilía breve
Evangelio y Homilía breve