TVE contra Hakuna
"El linchamiento mediático nunca es una señal de fuerza sino de miedo: temen la transparencia, el fervor y la claridad con la que estos jóvenes caminan"
Hakuna cantó en la Puerta del Sol de Madrid este 22 de diciembre, cinco de sus temas, y algunos villancicos
Cuando en el futuro se estudie la biografía espiritual del tiempo en que nos ha tocado vivir es seguro que aparecerá en ella el fenómeno del movimiento Hakuna: resplandor juvenil alegre, furor de fe sin concesiones, desafío gozoso a la mediocridad televisiva desde la cual los enemigos de la fe se empeñan en hacerles daño. TVE puede gruñir, Hakuna resplandece.
Porque Hakuna no es solo un colectivo eclesial, es un magma ardiente de esperanza juvenil que TVE se empeña en enterrar bajo nichos de corrección política nihilista y prejuicios rancios y casposos propios de la época de la boomerada. Esa rabia desatada es contra una vitalidad que no pueden domesticar. No pueden entender que algo así exista y mueva tantos jóvenes al margen de su máquina fangosa propagandera. No lo soportan y echan a andar su máquina del fango.
TVE escarnece, tergiversa y caricaturiza a estos chicos y chicas solo porque no tragan con el manual ideológico del partido. No están dispuestos a vivir en ese permanente odio y polarización a la que nos someten. No tragan con que no sean dóciles y no se inclinen ante su altar de nihilista hueco y sus gritos inoculadores de modernidad sin Dios. Ven denunciados por la alegría de estos jóvenes sus ideales pansexuales, egocéntricos y hedonistas. Ven que su mundo sin Dios se derrumba.
España
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Estos días se ha visto de todo: informes lacónicos por cantar villancicos, tertulias con Sarah Santaolalla vomitándoles bilis, insinuaciones burdas y acusaciones tratándoles como si fueran un grupo terrorista solo porque cantan y rezan juntos... TVE jamás perdonará que miles de jóvenes se congreguen sin rubor, sin pedir permiso, sin ocultar su fe bajo paños de modestia secular. La tele pública quisiera devorarlos con su narrativa monótona, pero ellos siguen erguidos en su júbilo.
Les llaman “reaccionarios”, “anacrónicos”, “irrelevantes”. Palabras disparadas como balas que rebotan contra un muro de entusiasmo imparable y les son devueltas. El verdadero miedo no se lo tienen a la fe, sino a esa energía libre y divina que no se deja encasillar y que la grita sin miedo. ¡Jesucristo está vivo y las viejas modas agnósticas y ateas se mueren!
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Hakuna no solo canta, sonríe, baila y reza, también reformula la idea de juventud como un sacramento de audacia y amor por lo auténtico. No se conforman con la vida triste y tediosa que hace de las personas guiñapos de los poderes mediáticos e ideológicos. TVE, mientras tanto, recita su letanía de escepticismo y desdén, incapaz de comprender lo que no se pliega a sus esquemas totalitarios.
Quienes desde la tele con sus arrugas maquilladas lanzan estos improperios no pueden soportar un fenómeno que desafía su autoridad narrativa. ¡Tantos años dando propaganda y se encuentra con esto! ¡Ojo! El linchamiento mediático nunca es una señal de fuerza sino de miedo: temen la transparencia, el fervor y la claridad con la que estos jóvenes caminan. Temen que se les derrumba el relato ficticio que han construido.
No nos dejemos embaucar por la hojarasca de vomitonas críticas. Observemos la llama viva que Hakuna trae, que no es un fuego fatuo y pasajero sino una hoguera de amor vivo que ilumina los horizontes donde la cultura dominante solo ha impuesto sombras, tristeza y deseperanza. Cuando la gente tiene frio huye de las cenizas apagadas y busca el calor de las llamas. Cada vez mas. Eso a TVE le molesta, le molesta profundamente.
Mientras algunos teorizan sobre el sufrimiento de las personas desde platós climatizados a los que van de puerta a puerta montados en coches con chofer, los jóvenes de Hakuna construyen comunidad, celebran la vida y se enfrentan a la inanidad con verdad y contundencia. No tienen miedo a proclamar fuertemente que conocen a un Dios pequeño y humilde que sabe como atravesar el camino del Calvario y salir de la tumba. Un Dios que se complace en rescatar y llevar a hombros a las ovejas perdidas, pobres y destrozadas de nuestro tiempo.
TVE puede seguir agitándose en sus columnas de opinión, pero no apagará la música del Huracán, no acabará con la alegría de estos jóvenes, no secará las fuentes de la esperanza celestial con las que una y otra vez el buen Dios nos habla en la historia y nos dice que no tengamos miedo pues la última Palabra de nuestra vida es suya.
El espíritu de estos jóvenes continuará firme, desafiando la mediocridad posmoderna y encendiendo en el presente todo corazón que quiera ser salvado. Lo rebelde hoy no es pintar un tren sino gritar con fuerza que se cree en Dios, en el amor para siempre, en el compromiso, en la familia y en la vida. Clamar que no se tiene miedo a ayudar al que sufre, a acoger al que está solo, a escuchar al roto.
Señoras y señores de TVE: odien ustedes a Hakuna, ellos les devolverán bien, bendiciones y oraciones. No son como ustedes. Sigan ustedes desde la envidia lanzándoles todas las embestidas televisivas que quieran. Así les darán el Cielo. Ellos seguirán proclamando la fe sin complejos, letales contra la tibieza, inquebrantables ante la burla. Pasó el viejo miedo a hablar de Dios, estamos en otros tiempos.