Desengañaos Majestad: formáis parte del último consenso que la neoizquierda zapaterita y post-zapaterita está dispuesta a respetar de los procedentes de la Transición. Todos los demás saltaron ya en pedazos durante el nefasto septenio zapaterita. Y aún ello, no sin ambages ni peajes: recordad las manifestaciones que tricolor al aire, os montaba un día sí y otro también vuestro propio Presidente del Consejo, D. José Luis, el del talante en ristre y sonrisa corredora. Recordad aquellos homenajes el 14-A que no eran sino un aviso del cariño que os profesaba y os profesa él y con él tantos de sus votantes. Echad un vistazo a la escenografía en la que, lejanos los tiempos en que Carrillo entonaba la Marcha Real y flameaba entusiasta la rojigualda de Carlos III, se gasta un partido que sostiene a un gobierno de derechas en Extremadura y a otro de izquierdas en Andalucía, y que ha tenido ya responsabilidades de gobierno en Cataluña, en el País Vasco, en las Islas Baleares y en tantas otras regiones españolas.
Una cualquiera de las muchas manifestaciones de izquierdas del septenio zapaterita
(con militantes pesoítas)
Pese a quien pese, Majestad, no sé si a Vos también, os mantiene en el trono la derecha sociológica española. Y la derecha sociológica española, Majestad, uno de cuyos más notorios rasgos es la paciencia, está empezando a cansarse de determinadas cosas. Que no Majestad, que no: que no están los tiempos para irse a cazar elefantes en Botsuana.
(1) Coto de caza de los reyes de León.
(2) Coto de caza de los reyes de Castilla.
P.D. Al Rey, con todo mi respeto.
El Rey ha pedido perdón en un gesto que le honra, y ha prometido que no volverá a ocurrir.
Los que nos confesamos monárquicos nos felicitamos por su gallarda reacción. Que cunda el ejemplo en un país en el que los ciudadanos no acostumbramos a oír a nuestros dirigentes reconocer sus culpas. Por cierto, en muchos casos, mucho más graves que las correspondientes a un simple viaje inoportuno.
Gracias Majestad. Por mi parte y por la de tantos españoles que le apreciamos tanto como a la institución que representa, disculpas aceptadas.
Luis Antequera
©L.A. encuerpoyalma@movistar.es Otros artículos del autor relacionados con el tema Juan Carlos I, Rey de JerusalénDe mis razones para ser promonárquicoDe la excomunión del Rey por sancionar el aborto