Religión en Libertad

EsperanZa: un tiempo de gracia que transforma a Zamora

Casi 200.000 visitantes vivieron una experiencia de belleza, consuelo y búsqueda que la diócesis quiere convertir en fruto pastoral y cultural

EsperanZa, XXVIII edición de Las Edades del Hombre en Zamora: la corona de espinas florecida, símbolo de la esperanza que brota del sufrimiento.

EsperanZa, XXVIII edición de Las Edades del Hombre en Zamora: la corona de espinas florecida, símbolo de la esperanza que brota del sufrimiento.

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Zamora, 3 de mayo de 2026 — La XXVIII edición de Las Edades del Hombre, titulada “EsperanZa”, cerró en Zamora tras una prórroga con cerca de 200.000 visitantes; la muestra, que trazó un itinerario desde San Cipriano hasta la Catedral, combinó obras maestras y montajes inmersivos para ofrecer una lectura de esperanza cristiana. En esta entrevista, el comisario y director de ZamorArte, Juan Carlos López Hernández, hace balance espiritual y pastoral del impacto de la exposición y expone los pasos que buscan convertir esa experiencia en frutos duraderos para la diócesis y la ciudad.

-Después de seis meses y casi 200.000 visitantes, ¿fue “EsperanZa” un tiempo de gracia para Zamora?

-La muestra ha sido, sin duda, un auténtico canto evangélico: quienes han recorrido el itinerario han encontrado en él una lectura del tiempo y de la historia que invita a dar respuesta a las grandes preguntas sobre el sentido de la vida. Para muchas personas, Jesús ha sido presentado no solo como idea, sino como propuesta esperanzadora y palpable; la exposición ha mostrado que el sufrimiento no tiene la última palabra, que la resurrección vence a la cruz y que vivir desde la entrega y el compromiso es posible y necesario.

-¿Tiene algún testimonio concreto de conversión o consuelo que le haya conmovido?

-Son testimonios que quedan en lo íntimo, pero han llegado relatos muy emocionantes: personas con sufrimientos agudos que han sentido la muestra como un espacio sanador; hay quienes nos han contado que, tras visitar la exposición, han reencontrado paz, han recuperado la esperanza o han decidido retomar prácticas que llevaban tiempo olvidadas. Esos relatos confirman que el arte y la fe pueden abrir puertas interiores profundas.

-¿En qué momentos del recorrido el arte toca más el corazón?

-Existen secuencias que impactan con fuerza: las tallas de Gregorio Fernández, los retablos de Diego de Siloé o piezas de Venancio Blanco causan asombro por su calidad y hondura espiritual. Pero además hay recursos del montaje que funcionan simbólicamente: la cruz blanca en San Cipriano, el espacio vacío que marca la transición de la pasión y el sepulcro vacío al final son instantes que, más allá de lo histórico-artístico, generan una experiencia interior intensa y evocadora.

-¿Qué le ha enseñado “EsperanZa” sobre evangelizar mediante la belleza?

-La experiencia confirma que el lenguaje del arte es universal y profundamente evangelizador. Cuando las obras hablan desde su belleza y su verdad, acercan a las personas a preguntas trascendentes; el patrimonio cultural se convierte en lugar de encuentro entre la razón y la fe. La belleza no es un adorno: es una herramienta pastoral que suscita asombro, despierta deseos y puede orientar hacia la esperanza.

-¿Qué pasos concretos impulsará ZamorArte para que los frutos no se pierdan?

-La clausura no es un final sino una oportunidad: queremos transformar el impulso de la muestra en proyectos formativos, ciclos de acompañamiento espiritual, programas educativos para colegios y rutas culturales que mantengan viva la experiencia. Buscaremos alianzas con administraciones y patrocinadores privados para consolidar iniciativas que conviertan a Zamora en un referente cultural y pastoral; tenemos patrimonio, ideas y voluntad para hacerlo.

-¿Qué huella puede quedar en los no practicantes que visitaron la muestra?

-La exposición también habla a quienes no comparten la fe: la belleza puede abrir la sensibilidad hacia lo trascendente. Aunque no todos se identifiquen como creyentes, muchos pueden regresar a casa con una palabra sanadora o una experiencia de consuelo que les deje una pregunta viva. El patrimonio, por su carácter público y común, es un lugar privilegiado para ese diálogo entre creyentes y no creyentes.

-Si tuviera que decir en una frase lo que Dios ha querido decir a Zamora, ¿qué diría?

-Diría: “El Evangelio nos invita a vivir con confianza: la esperanza nos abre a la trascendencia y da sentido a la vida.”

Nota

La experiencia de EsperanZa demuestra que una gran exposición puede ser a la vez acontecimiento cultural y ocasión de gracia; la tarea ahora es convertir esa experiencia en proyectos tangibles de evangelización, formación y dinamización cultural para la diócesis y la ciudad.

Exposición: EsperanZa — XXVIII edición de Las Edades del Hombre (sede Zamora).

Fechas: inauguración en octubre de 2025; prorrogada hasta el 3 de mayo de 2026.

Lugar: Zamora (itinerario principal entre la iglesia de San Cipriano y la Catedral).

Visitantes: alrededor de 198.000 personas en sus seis meses y medio de funcionamiento.
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