La Semana Santa no es folclore: los secretos que aún no hemos mirado
Javier Burrieza, el historiador que ilumina los secretos mejor guardados de la Semana Santa vallisoletana
Javier Burrieza durante una de sus intervenciones cofrades en Valladolid. (Cesión del autor).
Doctor en Historia y profesor titular de Historia Moderna en la Universidad de Valladolid, Javier Burrieza Sánchez se ha convertido en una de las voces más autorizadas para leer la Semana Santa desde la historia, la teología y la vida real de las cofradías. Autor de estudios de referencia sobre la Pasión en Castilla y León, como la guía histórico-artística de la Procesión General del Viernes Santo o los trabajos impulsados por la Fundación Villalar, ha combinado siempre la investigación en archivos con una extraordinaria capacidad divulgadora.
En su nuevo libro, "La Semana Santa más secreta" (Xerión, 2026), presentado recientemente en el Aula Magna de Agustinos Filipinos, Burrieza decide centrar la mirada en aquello que casi nunca llega a los focos: personajes olvidados, pleitos con la Chancillería, restauraciones discretas de imágenes, conflictos de poder, vínculos cambiantes entre cofradías y jerarquía, leyendas que el historiador desempolva sin querer convertirse en “carbono 14” de la piedad popular.
Más que inventar una Semana Santa nueva, este volumen desvela la intrahistoria de un siglo XIX todavía por estudiar, el peso de figuras como Gandásegui o Pedro Segura, y el papel decisivo de unas cofradías que hoy siguen siendo, a la vez, problema y oportunidad para una Iglesia que descubre en ellas un “escenario estrella” de religiosidad popular y un campo de vocaciones.
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-No es que haya cambiado mi mirada, a lo mejor he podido centrar mi mirada, porque hasta ahora he tenido que realizar grandes trayectorias de cofradías de la propia Semana Santa en Valladolid, de la propia Semana Santa en Castilla y León, de los escultores y la escultura profesional, lo que son las grandes trayectorias, y me he podido fijar menos en los detalles. Algunas veces los detalles permanecen en la oscuridad, en lo secreto, en lo misterioso; también misterioso porque algunas cosas sean misteriosas y otras cosas son lo que nosotros llamamos misteriosas, y otras cosas porque lo que se produce es que no se han estudiado. Y eso es lo que conduce a que, bueno, pues no sé si se ha visto el libro, si se lo ha mandado el propio Carlos, pero lo que ocurre es que hay personajes, por ejemplo, que no nos hemos percatado de cómo ha sido su trayectoria, y puede ser un personaje muy importante que ha posibilitado el nacimiento de la Procesión General del Viernes Santo, o puede haber también algunos detalles sobre las restauraciones de las imágenes.
Cuestiones, por lo tanto, de centrar la mirada, la perspectiva. ¿Por qué? Pues porque son detalles que no puedes desarrollar en una historia más general. Entonces, misterioso, secreto, oculto, porque no se ha estudiado y porque es desconocido.
¿Por qué? Pues porque no se ha estudiado.
-Yo no diría que sea todo por casualidad o porque sea un documento menor. Olvidados sí, porque hay muchas cosas que están olvidadas y muchas perspectivas que están olvidadas y que no se ha prestado atención a ellas. Porque había tantas, en el proceso general había tantas cosas que definir, repito, que no se ha prestado atención a ellas. Pero bueno, la investigación siempre es un proceso de descubrimiento de cosas olvidadas.
-Bueno, efectivamente los historiadores somos un poquito malos para mantener las leyendas porque siempre queremos llegar hasta el final. Queremos, no le digo secularizar la leyenda, pero sí desempolvar esa leyenda. Aunque a mí hay algunas cosas que me gusta dejarlas, bueno, pues un poco en el desconocimiento o en posibilidades de seguir investigando sobre ellas y no dejarlo todo absolutamente rematado.
Por ejemplo, en el personaje que le he dicho antes, José Timoteo del Monasterio, que es el creador, como comisario de policía y afrancesado, de la Procesión General del Viernes Santo, pues resulta que no puedo llegar a saber, por ejemplo, en qué momento murió porque no tenemos capacidad todavía para ello. Y lo dejo un poquito abierto. En cuanto a las leyendas y a los misterios, hombre, pues trato del Cristo de Limpias, trato un poco de demostrar —no de demostrar— por qué, en ese contexto determinado, va a tener importancia.
Pero, efectivamente, los historiadores no tenemos por qué convertirnos ni en el carbono 14 para las reliquias, no, ni mucho menos. Las cosas son importantes porque han tenido una trascendencia. Teniendo una trascendencia, han generado un proceso histórico, aunque ese primer motivo pueda ser dudoso o se resuelva posteriormente.
Y la piedad popular, pues, como decían unos procuradores del común en el gobierno de la ciudad a principios del siglo XIX, en cuestiones de devoción es mejor no hacer innovaciones.
-No, la Semana Santa no es folclore, no solamente no es folclore bien organizado, es que no es folclore. Es algo mucho más serio, porque ahí están las sensaciones y las emociones, que se captan muy bien. Lo que ocurre es que, como todo colectivo humano, hay problemas, hay tensiones, hay reconciliaciones, hay conversiones, como dice usted, claro, no puede ser de otra manera, porque en todos los sitios, en la Iglesia, en la política… Lo que pasa es que en algunos lugares no salen estas cuestiones y parece que en las cofradías sí que salen, porque además parece que tienen fama. Hoy mismo ha salido una cuestión de una cofradía de Sagunto que no admite mujeres. Bueno, pues eso efectivamente pasa en algunas ocasiones y ha pasado, y no es la única, no es la única.
¿Aplicarla a un criterio actual? Hombre, pues es conveniente aplicar algunos criterios actuales, pero también hay cofradías, por ejemplo, de mujeres que no admiten hombres.
-Valladolid es un lugar de muchos encuentros, de muchos poderes, como dice usted, de muchas relaciones de poder, de muchas ideas, de muchos caminos y la verdad es que todavía tenemos que descubrir muchas cosas, muchos asuntos pendientes, muchas antigüedades y cómo es la relación, el que habla de los poderes, cómo es la relación en el siglo XVI, XVII, XVIII entre las cofradías y la Iglesia, porque curiosamente muchos de los conflictos ocurren mucho más con el poder judicial en una ciudad donde hay un tribunal de la chancillería, que es, en la realidad, audiencia y chancillería, es decir, un tribunal superior de justicia. Entonces parece, todavía no está muy estudiada en el conjunto de la historia diocesana, la curia episcopal que nace a partir de la diócesis en 1595, y no sabemos cuál es el papel todavía del provisor que actuaría como segundo de abordo en esa diócesis.
Bueno, pues tendremos que estudiar mucho más todo esto y también los pleitos, algunos de ellos más en profundidad. Pleitos que se desarrollan tanto en la audiencia episcopal como en la audiencia de ese tribunal de la regla audiencia y chancillería.
-Me gusta la pregunta. El último refugio de la religiosidad popular no, porque la religiosidad popular está en muchos lugares, no solamente en la Semana Santa. Lo que pasa es que en la Semana Santa puede ser que tenga uno de sus escenarios estrella.
Pero ha sido durante mucho tiempo rechazado por la jerarquía y por la propia iglesia. Y ahora la iglesia se está dando cuenta que las cofradías hasta proporcionan vocaciones sacerdotales. Y que efectivamente es un campo impresionante de actuar, pero tiene que haber una relación suficientemente, que haya suficiente aire entre la iglesia que gobierna y esta iglesia que de alguna manera milita, que milita, que se desarrolla, que tiene iniciativas y algunas veces le gusta tener iniciativas por su cuenta.
Es un poco la relación padres e hijos, lo que ocurre entre las cofradías y la jerarquía eclesiástica. Si hay deseo de control suelen acabar las cosas bastante mal. Y por otra parte se necesita la suficiente preparación.
Las cofradías tienen que dar muestras de la suficiente preparación y de la suficiente madurez. También ambos se dan cuenta que se necesitan los unos a los otros y ambos se dan cuenta también las cofradías de las posibilidades que pueden aportar. Y las cofradías no solamente tienen vida en este tiempo de Cuaresma o Semana Santa, sino que las cofradías solucionan muchos problemas y han solucionado muchos problemas en las crisis y eso se han dado cuenta los que están alrededor.
-Hay muchas cosas pendientes todavía. Parece que se conoce mucho la figura del arzobispo Gandásegui que contribuye a la restauración de la Semana Santa y sin embargo creo que tenemos que darle una vuelta importante y hablar profundamente de Gandásegui, de su relación con las cofradías antiguas, que fue problemática, y de su relación más amable con las nuevas cofradías, porque se creaban a partir de instituciones de la Iglesia más dinámicas en aquellos momentos como fue la relación de ese equipo que permite esa restauración, ese equipo con un investigador como Juan Agapito Revilla, con un periodista y escritor como Francisco del Cossío y más gente.
Entonces es necesario, porque yo no pienso que fuesen un equipo que se reuniese a tomar café, sino que son personajes que tenemos que ver por separado; los hemos visto a lo mejor demasiado por separado, pero no sabemos si actúan muy en conjunto. Y el siglo XIX es algo bastante todavía desconocido y que es necesario estudiar por sí solo. Un siglo XIX que empieza de alguna manera con la creación de la primera procesión general del Viernes Santo en 1810, dejando atrás las procesiones de regla de cada una de las cofradías, y que termina con la llegada de Remigio Gandásegui en 1920 a Valladolid, habiendo pasado por Valladolid alguien que quizás le hubiese gustado ser arzobispo de Valladolid, como era el obispo auxiliar del cardenal Coss, el obispo Pedro Segura, que después va a ser cardenal Segura y que va a crear alguna procesión, y ahí entronca con la devoción al Cristo de Limpias, que tenía muy poco que ver con lo que suponía Valladolid.
Por eso Gandásegui no es el creador de la Semana Santa de Valladolid, porque esa estaba ya creada hacía mucho tiempo y, aunque en algunas cosas parecía que no conocía la trayectoria de las cofradías suficientemente, pues resulta que conectó bien, relativamente bien. Sin embargo, Segura lo que implantó fue una devoción que a él le venía bien, como la del Cristo de Limpias, con un proceso tan singular, de sobrenatural, que se estaba dando en aquel pueblo cántabro.