Religión en Libertad

Rixio Portillo Ríos: “El diálogo es la forma más desarmante de construir paz”

Diálogo franciscano contra polarización y odio digital.

Rixio Portillo Ríos con el Papa Francisco: el diálogo como oxígeno de la paz, en un encuentro que queda como herencia viva.

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Venezolano radicado en México, comunicólogo y profesor universitario, Rixio Gerardo Portillo Ríos acaba de presentar en Roma —en el Focolare Meeting Point, el 26 de enero de 2026— su obra Diálogo, la vía propuesta por el Papa Francisco, un análisis profundo que destila el magisterio del Pontífice argentino en un "Decálogo del diálogo" práctico y transformador. Admitido al doctorado en el Istituto Universitario Sophia (Cultura de la Unidad), Portillo Ríos entrelaza el carisma de Chiara Lubich —con su ideal trinitario de "todos uno"— y la visión jesuita de Francisco, proponiendo el diálogo como puente ontológico entre fe y convivencia social: no una utopía, sino "oxígeno" esencial, como el mismo Papa lo definía.

Su libro, "Diálogo. La vía propuesta por el papa Francisco", con prólogo de monseñor Edgar Peña Parra (sustituto de la Secretaría de Estado)", no se queda en teoría: incluye herramientas para universitarios (como en UDEM o UNICA), líderes eclesiales y ciudadanos frente a desafíos como la polarización chavista, la migración México-EE.UU., la xenofobia o la "cultura del insulto" en redes. 

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En esta entrevista, el autor reivindica a Francisco como pensador profundo —no mero "personaje mediático"—, destaca la "gramática del diálogo" (escuchar con humildad, hablar con parresía), la "paz desarmada" heredada en León XIV y verbos como "misericordiar" para humanizar lo digital. Frente a populismos y segregaciones, Portillo Ríos insiste: el diálogo es entrenamiento diario, razón salvada y caridad encarnada, capaz de tejer fraternidad en un mundo herido.

- Admitido al doctorado en el Istituto Universitario Sophia (Cultura de la Unidad), ¿cómo se entrelazan el carisma de Chiara Lubich y la visión jesuita del Papa Francisco respecto a la alteridad, superando la metáfora del oxígeno?

-Hay una relación en el pensamiento de ambos: Chiara Lubich, por su inspiración, la idea de la fraternidad a través del carisma de la unidad en sus hijos, y en el papa Francisco, la apuesta de la fraternidad y la amistad social en el contexto de la pandemia con la encíclica Fratelli Tutti. Sin embargo, sin ser la teología un campo en el que pueda ser experto, me parece que también el fundamento trinitario une a los dos personajes. En Lubich, el ideal de “todos sean uno” la llevó a poder leer la vida desde la perspectiva trinitaria, y el papa dice en la 'Laudato Si’ que toda criatura lleva la impronta de la Santísima Trinidad. La palabra que relaciona entonces el fundamento trinitario en Chiara y Francisco es el diálogo como articulación hacia el ideal de unidad y fraternidad.

-Como venezolano residenciado en México, ¿qué pasos concretos del Decálogo aplicaría para abordar la polarización chavista o la migración México-EE.UU., considerando su experiencia en análisis de datos y mercadeo?

-No me gustaría comparar ambas situaciones con realidades y problemas concretos y complejos. Venezuela principalmente vive una situación en la que es necesaria la democratización del país y las instituciones. No creo que haya una polarización entre los venezolanos; creo que polariza más el tema Venezuela en la opinión pública —al menos en Latinoamérica—, pero dentro del país, los temas pendientes son sobre participación civil en las decisiones, que tradujo en democracia activa; el respeto y garantía de los derechos humanos; y la reconciliación nacional que pasa por la justicia; en cada punto, el diálogo emerge como la forma natural y necesaria.

»Sobre México, los temas son diferentes: desigualdad, criminalidad y violencia, que conllevan la migración; sin embargo, el antídoto también puede ser el diálogo, pero un diálogo para la convivencia y búsqueda de la paz.

-El Papa Francisco propone el discernimiento a través de preguntas (impronta jesuita). ¿Cómo se diferencia este enfoque del discernimiento sinodal post-Vaticano II, y cuál considera que es el papel del laicado comunicador en parroquias polarizadas?

-El discernimiento forma parte del carisma jesuita y, como papa jesuita, Francisco lo propuso de diversas formas; una de ellas es el sínodo. Acá, dos palabras claves: escuchar con humildad y hablar con valentía. Necesariamente, la Iglesia tras el Vaticano II deriva en una Iglesia que escucha, que dialoga con el mundo, son tantas las referencias concretas: Gaudium et Spes, 40 (1965); Ecclesiam Suam, 5 (1964); Redemptoris Missio, 2 (1990); Caritas in veritate, 26 (200)9. Me he permitido esta serie de numerales y documentos para ver que la Iglesia y el magisterio han madurado esta vocación dialógica, y que Francisco y León XIV son herederos y corresponsables.

»En este diálogo, el laicado es fundamental, pues el Vaticano II configuró una Iglesia pueblo de Dios en el que todos los bautizados estamos en igual de dignidad, con una responsabilidad carismática específica, por lo que, el diálogo desde el discernimiento es una tarea para todos.

»Sin intención de hacer una respuesta únicamente basada en citas, la Epicopalis Communio (2018) habla de diálogo entre el Papa y los obispos, y los obispos con sus Iglesias particulares. El diálogo es el “filo rosso” de la unidad en la Iglesia.

-Usted menciona la "gramática del diálogo" y los "accidentes" como desencuentros. ¿Cómo entrena esta "ortografía" en universitarios de instituciones como UDEM o UNICA, evitando que el método se perciba como una utopía frente a problemas como la xenofobia o la segregación?

-El papa Francisco hacía uso de símiles y metáforas; la propuesta de la gramática del diálogo deriva en hábitos, prácticas y comportamientos culturales. El diálogo es una acción que comprende una actitud; por tanto, no es una teoría abstracta, sino acciones concretas. La Universidad, en mayúscula, sin apellidos, debe ser este espacio de enseñanza y práctica del diálogo, con la razón, con el pensamiento, con todas las voces que merecen ser escuchadas.

»Cuando me preguntan si la palabra "diálogo" no está vaciada de sentido y significado en el mundo de hoy, la respuesta es simple: ya conocemos qué pasa en una sociedad o un pueblo en el que no se dialoga. El sufrimiento y las heridas están allí, a la vista de todos.

-Celebra que León XIV cite Ecclesiam suam (Pablo VI) y Evangelii Gaudium. ¿Cómo percibe la continuidad de estos textos en la idea de "paz desarmada"; y qué deber considera urgente para los latinoamericanos para preservar el legado franciscano frente a los populismos?

-En la respuesta anterior pude hacer mención al recorrido histórico del diálogo en el magisterio de la Iglesia; la obra en los preliminares aborda a profundidad este tema. No obstante, hay que destacar la brillante intuición del papa León XIV: no solo invoca la paz a través del diálogo, sino una paz desarmada desarmante. En el mensaje, tras su elección, mencionó doce veces la palabra “diálogo”, en el contexto de la herencia del papa Francisco y el diálogo de Dios con los hombres y mujeres a través de la historia, y en el caso concreto de la Iglesia de Roma, madre de todas las Iglesias.

»La forma de desarmar la paz es el diálogo, para que pueda ser una paz desarmante, que a través de los argumentos de la razón se lleguen a acuerdos y consensos. En el libro hay una distinción sobre el consenso y cómo es producto de acuerdos con evidencias comprobables, desde la propuesta del papa Francisco.

»Sobre los populismos, el papa argentino también hizo varios comentarios, pero destacaría que, frente a la efervescencia de discursos vacíos altisonantes, la racionalidad del pensamiento.

»Aquí coinciden Francisco y Benedicto XVI: en el mundo de hoy, la razón (logos que hace diálogos) también tiene que ser salvada.

-Con formación en periodismo inmersivo y AdWords (Knight Center Austin), ¿qué "verbos" del Decálogo, como la parresía o la construcción de puentes, podrían humanizar las redes sociales, combatiendo insultos sin caer en confrontaciones agresivas en entornos digitales eclesiales?

-El papa Francisco tenía una capacidad inventiva admirable y proponía palabras en forma de neologismos; en el caso de Dios, hablaba de “primerear”, y en el caso de humanización de convivencia social en el escenario digital donde muchas veces priva la cultura del insulto, la categoría sería la ternura en forma de misericordia —“misericordiar”, si lo hacemos verbo.

»El diálogo, según Francisco, es expresión de caridad, y al menos para los cristianos, la caridad siempre se impone frente a los otros, no hay otro camino: “como yo los he amado”, allí hay un punto inflexible; donde hay caridad está Dios, que hace comunidad y pueblo desde los vínculos de respeto y amistad.

-Reivindica al Papa Francisco como pensador profundo frente a la percepción de "personaje mediático". ¿Qué herramienta inédita de su obra considera útil para que los líderes eclesiales enseñen la "gramática del diálogo" en sínodos o comunicados episcopales?

- El libro ofrece, a partir del pensamiento del papa Francisco, actitudes dialógicas y habilidades dialógicas, y allí hay una lista de herramientas sistematizadas en la obra; sobre las habilidades, me permitiría citar el capítulo VI de la Fratelli Tutti: «Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo “dialogar”» FT, 198. Esto ya es todo un método.

»Por ello, el libro propone al cierre una idea que estamos desarrollando posteriormente, un método de diálogo y comunicación efectiva según el papa Francisco. Es una capacitación en forma de taller, que ya he tenido la oportunidad de pilotar con diferentes grupos, y que vendrá acompañada de un breve manual, que espero se publique pronto, a través de diez pasos que puedan enseñarnos a dialogar, una forma de mantener el legado del papa y poner en práctica esta gramática del diálogo que es abierta a todos

Manos abiertas al diálogo: cuando la escucha transforma redes en puentes de fraternidad.

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