Quillo, el cura madridista que lleva la fe a las redes
El párroco de San José Obrero, José Antonio Jiménez, habla sobre la fe, el fútbol y la tecnología
Quillo, el cura de las redes sociales, mezclando fe y pasión en Cope Toledo.
El padre José Antonio Jiménez, conocido como "Quillo", es un sacerdote católico que ha conquistado el corazón de miles de personas en las redes sociales con su carisma y su pasión por el fútbol. Párroco de la parroquia de San José Obrero en Toledo y juez diocesano de la archidiócesis de Toledo, Quillo ha encontrado en la tecnología una herramienta para evangelizar y llegar a más personas. Con más de 6192 seguidores en Facebook, 739 suscriptores en YouTube y 5903 seguidores en Instagram, Quillo ha demostrado que la fe y la tecnología pueden ir de la mano. Durante la pandemia, su labor en las redes sociales fue fundamental para mantener la conexión con los fieles, retransmitiendo misas online y creando contenido que ha inspirado a muchos.
En esta entrevista, nos habla sobre cómo la fe puede influir en la forma en que vivimos el fútbol, cómo la Iglesia puede aprender de la cultura del deporte y cómo ve el futuro de la Iglesia en relación con las redes sociales. Con su estilo fresco y cercano, Quillo nos muestra que la fe es algo vivo y dinámico, que puede estar presente en todos los aspectos de la vida.
-La fe puede influir en el mundo también de los deportistas, de los aficionados, de los peñistas. Para mí, el Evangelio es el estilo de Jesús y el deporte es también una escuela de valores, como el Evangelio de Jesús. Por tanto, hasta la imagen la utiliza Pablo. Corramos hasta la meta. La vida cristiana es un deporte continuo de mejorar y hacer felices a los demás, siguiendo el ejemplo de Jesús.
El P. Quillo con dos reliquias de S. Juan Pablo II: dos pelos naturales y una gotita de sangre en su ropa el día del atentado en la Pza de S. Pedro (1981)
-La Iglesia es anuncio, el anuncio de la Palabra. Evangelio significa buena noticia. Al primer momento, en el primer siglo, desde la conversión de San Pablo, pues era predicando. Y ahora esa palabra, que sigue haciendo la esencia, la predicación, el cuidado de la familia, la catequesis, la liturgia, va acompañada de tecnologías nuevas. Y la Iglesia lo que hace es adaptarse a las nuevas generaciones sin tocar la esencia del contenido de la fe.
La Iglesia es el rostro de Jesús en el rostro de cada persona. Al fondo, la parroquia de San José Obrero, de Toledo.
-No hay ninguna presión. Cuando uno elige ser sacerdote con 18 años, una familia estructurada, 5 hermanos, hijo de un militar y tiene muchas seguridades, pero nota que le falta algo, mejor, le falta dar sentido a alguien, pues es cuando ingresa al seminario. Y desde los 18 años hasta actualmente, que tengo 59, mi vida está pensada en ayudar a los demás, pero siempre unido a Cristo. Porque no es la Iglesia una ONG. La Iglesia es el rostro de Jesús en el rostro de cada persona. Y yo no le doy ninguna presión. Lo que tengo es, gracias a Dios, una capacidad de trabajo, de ordenarme y delegar las cosas. Muy importante, para que haya una buena capacidad de trabajo, tienes que delegar a las personas que te ayudan.
-El mensaje es fácil, pasa de lo digital a lo presencial. Si alguien encuentra, por un vídeo de Instagram, por uno de Facebook, o por uno de YouTube, como todas esas canciones modernas de ahora, ve que también está la Iglesia con sus estilos juveniles, especialmente Hakuna Group Music. Y la Iglesia se sirve de medios, en este caso la música, para ser un instrumento de evangelización. Entonces, respóndete siempre que el ser humano tiene un corazón que se eleva, se va a la trascendencia; porque cada día hay que mejorar, hay que elevarse, hay que elevar el nivel moral del mundo, siendo nosotros mejores personas. Por eso nosotros lo que hacemos es, a partir de las redes sociales, el deporte o cualquier afición o institución, intentar mejorar el mundo.
-La Iglesia no es que tenga que aprender; la Iglesia tiene hasta equipos de fútbol; en el Vaticano hay una Champions League, como dicen ellos, de curas. También hay muchos sacerdotes que son capellanes de equipos de fútbol. Es aplicar, es decir, no hay que poner a un lado y al otro lado de la carretera las dos instituciones, con las dos realidades, valores pastorales, Evangelio, y por otro lado, el mundo del deporte. Es que es estar dentro, es ser, como decía Jesús, semilla desde dentro, para que vaya creciendo. Los valores no se imponen, si quieres de otra manera. Los valores no existen, existen personas con valores.
-Que jueguen para ganar, que compitan disfrutando y lo más importante, que tengan sentido de autoridad. Tiene que haber un capitán. El vestuario tiene que tener una cabeza. Para mí hoy, no solo en el deporte en España, hay una crisis de autoridad. El míster es el míster. Y en la iglesia el obispo es el obispo. Y tenemos que obedecer. A veces no nos gustan muchas cosas, a lo mejor, o estamos en desacuerdo con los métodos, pero tenemos conciencia de lo que representa y a quién representa. Entonces, a los jóvenes eso. Y luego entre ellos, que disfruten mucho del sentido, del valor de la amistad, como dice el libro de "El Principito". Domesticar es ayudarme a crecer, y ...dame un amigo, quiero tener amigos. Lo mismo dice ese libro.
El P. Quillo con Emilio Butragueño, leyenda del deporte, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid y director de la Escuela Universitaria Real Madrid-Universidad Europea.