Religión en Libertad

Hannah Arendt: la libertad y la verdad como imperativos

Agustín Serrano de Haro presenta una recopilación de textos inéditos de Arendt sobre el totalitarismo y la ideología.

Hannah Arendt fotografiada por Barbara Niggl Radloff en 1958. Wikimedia Commons, CC BY-SA

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Hannah Arendt, una de las pensadoras más influyentes del siglo XX, nació en 1906 en Alemania y falleció en 1975 en Nueva York. En este 2025, a 50 años de su fallecimiento, su legado sigue siendo relevante para entender los dilemas políticos actuales. 

En "Sobre marxismo y comunismo. Escritos 1953-1962", Agustín Serrano de Haro reúne seis textos fundamentales de Arendt que exploran las relaciones entre ideología, poder y libertad en el contexto de la Guerra Fría. 

En esta recopilación, cuidadosamente seleccionada y editada por Ediciones Encuentro, el autor ofrece una visión única sobre el pensamiento de Arendt y su crítica al marxismo y el totalitarismo. 

En esta entrevista, Serrano de Haro analiza el legado de Arendt y su relevancia para entender los dilemas políticos actuales.

"Sobre marxismo y comunismo. Escritos 1953-1962. Hannah Arendt", de Agustín Serrano de Haro" (ENCUENTRO)

-¿Cómo cree que la crítica de Hannah Arendt al totalitarismo puede informar la reflexión católica sobre la importancia de la libertad individual y la protección de los derechos humanos?

-Arendt fue una voz clara y precoz en la denuncia de los totalitarismos de ambos lados del espectro político, pero también en la denuncia de las formas de dictadura de ambos lados del espectro derecha-izquierda. 

»Puso en el centro del pensamiento político la dimensión de la acción compartida en el cuidado del mundo y de la ciudad, pero no tuvo la más mínima duda de que las libertades individuales y las civiles, entre ellas la libertad religiosa, eran condición indispensable de cualquier convivencia cívica.

-¿Qué papel cree que juega la responsabilidad individual en la crítica de Arendt al marxismo, y cómo puede esto influir en la enseñanza católica sobre la moralidad y la ética política?

-La responsabilidad individual se extiende en el pensamiento de Arendt hasta abarcar cierta responsabilidad de los individuos por los derroteros de sus comunidades de referencia; no hay una responsabilidad moral directa, una “culpa” del individuo por el destino político de la comunidad, pero sí hay una responsabilidad política que se conjuga en el individuo y de la que nadie puede escabullirse

»Ella pensaba que no existe un derecho a someterse a poderes injustos, ni propiamente tampoco un derecho a abstenerse de los asuntos públicos. El marxismo en el poder siempre asumió que la política era un ejercicio exclusivo de los partidos comunistas.

-¿Cómo cree que la experiencia de Arendt como judía en la Alemania nazi influyó en su crítica al totalitarismo, y qué implicaciones tiene esto para la reflexión católica sobre la tolerancia y laconvivencia?

-"Si te atacan como judía, tienes que defenderte como judía, no como miembro de la especie humana" es una expresión conocida de la filósofa. La experiencia del nazismo del primer momento, pues ella sale del país en 1933, la influyó sin duda –“me politizó”, decía–, pero ella tuvo la lucidez y el coraje de ver en el estalinismo, del que no tenía experiencia directa más allá de la actuación de los partidos comunistas occidentales, la otra cara del totalitarismo.

-¿Cuál cree que es el legado más importante de la obra de Arendt para la Iglesia católica, y cómo puede este legado informar la acción política y social de los católicos en el mundo actual?

-El legado más importante quizá sea el amor por la libertad y por la verdad, aunque sea terrible, y la convicción de que ambos son imprescindibles para cuidar la coexistencia en el mundo.

-¿Cómo cree que la crítica de Arendt al marxismo y el totalitarismo puede ayudarnos a entender mejor los desafíos que enfrenta la democracia liberal en el siglo XXI, y qué papel puede jugar la Iglesia católica en la defensa de la democracia y la libertad?

-Ayuda bastante a entender cómo el salto catastrófico hacia el totalitarismo vino precedido de multitud de renuncias, fracasos, connivencias en cadena, y que la dejación a la hora de defender un Estado de Derecho lo debilita muy gravemente. Y que todo esto ocurrió “a nivel de calle” y también en élites de todo tipo, incluidas las religiosas, que prefirieron aliarse con los movimientos totalitarios que manipulaban a las masas.

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