De "teología espiritual" a una teología que sea espiritual
Parecería que la "teología espiritual" es la única que estudia y abarca la espiritualidad cristiana, sus vertientes, procesos, caminos, métodos, validez y antropología, y quienes se dedican a la "teología espiritual" serían teólogos con una gran espiritualidad interior y sensibilidad hacia el mundo interior y la acción del Espíritu Santo.
Por el contrario, vulgarmente, la teología tal cual no requeriría tal espiritualidad, sino datos, fuentes, revelación, patrística y por supuesto, un amplísimo cuerpo de notas a pie de página, citadas metodológicamente. Sería la frialdad, la apariencia de ciencia en lo exterior, y el teólogo una persona que sólo debe científicamente seguir el método teológico sin saltarse ninguno de los pasos y no crear una ideología o formular una herejía (herejía: una verdad absolutizada desgajada del conjunto). ¿Esto es así? Más bien habría que considerar que para elaborar un pensamiento serio, racional, con base y fundamento, todo teólogo, fuera cual fuera su área o campo de investigación, ha de ser espiritual, hombre de Dios, en trato con Dios y apertura mística al Señor. El teólogo es un creyente y un místico que vive a la escucha del Logos y recorre el Camino para llegar a la Verdad y a la Vida. La espiritualidad no es un mero añadido a una parte de la teología, sino que la espiritualidad es la base para que la teología sea ciencia "sobre Dios", "ciencia de Dios", que pronuncie palabras verdaderas sobre Dios. Jesucristo ha de estar en el centro de la vida y del corazón del teólogo (ya sea de teología espiritual, bíblica, dogmática, litúrgica, fundamental, moral) y tener experiencia real de Jesucristo, viviendo de la oración.
El teólogo es un orante, bebe de la liturgia celebrada y luego asimilada meditativamente. El teólogo es un oyente, que primero y antes que nadie se pone bajo la Palabra con obediencia. El teólogo es un contemplativo capaz de silenciar su mundo interior, su intelecto e imaginación para mirar amorosamente a Cristo que ya lo está mirando. El teólogo es un orante que pide luz y gracia para entender y saber buscar. El teólogo es un adorador que se postra de rodillas ante el Sagrario y ante el Santísimo expuesto para tratar con quien es la Verdad, reconocerle, amarle, entregarse a Él.
Pensemos entonces que más que una "teología espiritual" como rama concreta, hemos de considerar la naturaleza "espiritual" de toda teología verdadera.