Religión en Libertad

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Más de una vez, jóvenes que están en la Universidad, católicos ellos, que espero que realmente estudien y se abran al conocimiento de la Verdad y no simplemente aprobar asignaturas, se preguntan sobre su existencia católica en la Universidad. Realmente lo tienen duro, difícil: sienten que se les mira como bichos extraños, seres de otro planeta. Piensan que, como la Universidad es cosa de la razón-inteligencia, la fe es una superstición pasada y miran a los jóvenes católicos con cara de extrañeza.

Desde luego, lo primero que hay que desmontar es que la fe se relegue al ámbito del sentimiento, de la privacidad, y que la razón sea autónoma e incompatible con la fe. Al revés, la razón participa del Logos, que es Jesucristo, y la fe empuja a la razón a la búsqueda de la Verdad, la ilumina y sostiene. Por tanto, nada más católico que el estudio, la formación, el amor a la Verdad, el cultivo de la razón con la luz de la fe, el desarrollo de la inteligencia. Los jóvenes católicos en la Universidad deben saberlo y mirar su carrera universitaria desde esa perspectiva.

El papa Benedicto se dirigía a los jóvenes en la Universidad y les decía:

En la Universidad hay que destacar el testimonio de vida de los jóvenes católicos. Son normales, no mojigatos asustados de todo, pero no comparten un estilo de vida que desdiga del Evangelio. En ellos se pueden reconocer virtudes que iluminan y, en el fondo, cuestionan a los demás: fidelidad, respeto, educación, capacidad de entrega, trabajo y sacrificio, seriedad en las cosas, alegría sencilla, amistad... y naturalidad en los gestos cristianos, en el hablar de Cristo, en vivir su fe católica sin arrogancia pero sin esconderse tampoco.

El testimonio de vida cuestiona. Las palabras -necesarias- pueden acabar en dialéctica, discusión, y al final de modo demagógico, atacar a la Iglesia con un simplismo impropio de gente que está estudiando en una enseñanza superior (se supone) que es la Universidad. Hablan desde los tópicos adquiridos. Pero el testimonio de vida sí puede desarmar al otro.

Además, el testimonio de vida y la naturalidad cristiana harán descubrir a otros católicos, y desde la fe, entablar vínculos de amistad cristiana, compartir experiencias de fe, apoyo cristiano, mutuo enriquecimiento.

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