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FIDES ET RATIO

Alfonso V. Carrasocosa

Alfonso V. Carrascosa

Científico católico

Año Gaudí 2026, ciencia y ateísmo

Se conmemora con el Año Gaudí 2026 el centenario de su fallecimiento. Se trata del arquitecto español más importante de la Edad de Plata, con causa de beatificación abierta, a quien León XIV ha honrado bendiciendo la torre de Cristo de la Sagrada Familia y rezando en su tumba.

Gaudí mirando a la Sagrada Familia ayer

Gaudí mirando a la Sagrada Familia ayer

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Antonio Gaudí es el arquitecto español más importante de la Edad de Plata, y uno de los arquitectos más influyentes de la historia de la arquitectura mundial. Como sus coetáneos Santiago Ramón y Cajal, Leonardo Torres Quevedo y la mayor parte de los vocales de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), nada tuvo que ver con la Institución Libre de Enseñanza ni con el krausismo ni con el Frente Popular, o bueno, con este último sí, pero lo veremos más adelante. Todas sus obras se encuentran en España, en Barcelona la mayor parte, y son La Cripta de la Colonia Güell, la Casa Batlló, la Casa Vicens, el Palcio Güell, el Parque Güell, la Casa Calvet, el Colegio Teresiano, los Pabellones de la Finca Güell, la Torre Bellesguard, el Portal y Tanca de la Finca Miralles, la Nave Gaudí, la Casa Milà, el Templo de la Sagrada Familia y el Primer Misterio de Gloria del Rosario Monumental de Montserrat. Además edificó en el resto de España el Capricho de Comillas en Cantabria, el Palacio Episcopal de Astorga, la Casa Botines en León y la Catedral de Mallorca. Otra de sus obras sigue esperando poder ser construída en Chile, diseño que Gaudí regaló a Fray Angélico Aranda, sacerdote de Rancagua (Chile), tras conocerse en Barcelona en 1909. La UNESCO inscribió buena parte de sus edificios como patrimonio de la humanidad.

Gaudí en una procesión del Corpus Christi

Gaudí en una procesión del Corpus Christi

Antonio Gaudí nació el 25 de junio de 1852 probablemente en Reus, y aceptó dirigir la obra de la Sagrada Familia al año siguiente de colocarse la primera piedra, en 1883, a la edad de 31 años. Cinco años antes había obtenido el título de arquitecto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, donde completó la formación en 1878, y escribió unos apuntes de arquitectura -conocidos como el «Manuscrito» de Reus- en los que exponía sus propuestas sobre ornamentación y edificios religiosos y manifestaba sin ambages que profesaba la fe católica, apostólica y romana. Gaudí consideró la construcción de la Sagrada Familia como una misión encomendada por Dios, y transformó el proyecto neogótico original en lo que terminó siendo, inspirado en las formas de la naturaleza, con influencias benedictinas y franciscanas, siendo devoto de San Felipe Neri. También fue amigo de san Enrique de Ossó, que le encargó el magnífico Colegio-Convento Teresiano de Barcelona, maravilla que hoy se sigue disfrutando. El santo amigo de Gaudí se las vió y deseó para conseguir el dinero que costó la obra. Se cuenta que Gaudí le animaba diciéndole «Venga, venga, mosén Enrique, usted a predicar y yo a hacer casas».

Interior del Colegio Convento Teresiano que le encargara construir san Enrique Ossó

Interior del Colegio Convento Teresiano que le encargara construir san Enrique Ossó

En 1894 Gaudí estuvo muy enfermo a consecuencia de un estricto ayuno, y superada la crisis se embarcó en un ascetismo espiritual que le llevó poco a poco a rechazar nuevos encargos concentrándose exclusivamente en la Sagrada Familia, sobre todo a partir de 1909 tras la Semana Trágica de Barcelona, en la que se desató la violencia del ateísmo y se quemaron más de 60 iglesias y conventos, se asesinaron sacerdotes y se profanaron cuerpos de monjas en escenas dantescas, dejando los tumultos intacta la Sagrada Familia, lo cual Gaudí interpretó como una señal de que se tenía que dedicar sólo a ella, cosa que hizo, llegando a adaptar como residencia en 1925 una pequeña habitación en el templo. El 7 de junio de 1926, en plena Edad de Plata, fue atropellado por un tranvía. Sin ser reconocido, fue trasladado al Hospital de la Santa Creu, el hospital para pobres de la ciudad. Tras recibir los últimos sacramentos, murió tres días después, el 10 de junio, asistiendo al entierro unas 30.000 personas.

La Sagrada Familia en construcción en vida de Gaudí

La Sagrada Familia en construcción en vida de Gaudí

El mismo año, a raíz de la muerte de Antoni Gaudí, el sacerdote Manuel Trens (1892-1976) nombró a Gaudí como «el arquitecto de Dios», porque según él la Basílica de la Sagrada Familia conseguía con su belleza abrir los corazones a la Belleza. «Servir a Dios a través de la arquitectura», esta fue la máxima de Gaudí en los más de cuarenta años que vivió construyendo la Sagrada Familia, los últimos catorce en exclusiva. La causa de canonización de Gaudí comenzó formalmente en el año 2000, cuando fue declarado Siervo de Dios. En 2025 el Papa Francisco autorizó el decreto que lo reconoce como Venerable, al considerar que vivió de forma heroica las virtudes cristianas. La visita de León XIV a su tumba probablemente refuerce en esta dirección la relación de la Iglesia Universal con el arquitecto de Dios español.

Antonio Gaudí comulgando durante la IX Fiesta expiatoria de la blasfemia en 1916

Antonio Gaudí comulgando durante la IX Fiesta expiatoria de la blasfemia en 1916Aleu

Gaudí, movido por la gracia de Dios, quiso crear una obra que fuese «una Biblia de piedra», una catequesis abierta a todos, como indicó León XIV en su homilía con las palabras siguientes:

‘En su sabiduría, la Iglesia renueva así la Biblia pauperum de las antiguas catedrales, que son en sí mismas mensajes de evangelización de gran riqueza. En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización”.

Para ello desarrolló un estilo propio, absolutamente original, fuertemente inspirado en la naturaleza. Esto le llevó a diseñar formas novedosas, obligándole al mismo tiempo a utilizar todo su conocimiento científico en matemáticas, física, resistencia de materiales, ingeniería, etc. para poder construir dichas formas buscando la funcionalidad, la sostenibilidad y el bienestar humano.  Es por eso que hubo de fundamentar en cálculos científicos toda su obra, y más en particular la Sagrada Familia.

Se ha llamado Biomímesis a ese modo de hacer de Gaudí, llevando a la arquitectura elementos de la naturaleza. Se le atribuye la frase «El gran libro, siempre abierto y que debemos esforzarnos en leer, es el de la naturaleza». Dicen que la torre de Cristo no es más alta porque no podía superar la altura de Montjuich que hizo Dios. Insisto, esto le obligó a fundamentar científicamente lo que quería conseguir de manera artística. Por eso al entrar en la Sagrada Familia y ver las columnas de piedra y mirar a lo alto uno cree estar en un bosque: las ramificaciones, la altura…todo eso fue posible construirlo gracias a los esfuerzos en aplicar la ciencia de Gaudí. El resultado es que la luz, el color, la geometría y las superficies de los materiales utilizados evocan elementos que podemos encontrar en la naturaleza. Su arquitectura de la Sagrada Familia, La Pedrera, Casa Batlló…no sólo imita las formas de árboles, plantas y animales, sino que también emplea sistemas naturales de eficiencia, como la gestión de la luz y la integridad estructural.

Techo de la Sagrada Familia

Techo de la Sagrada Familia

Gaudí combinó magistralmente la estética con los principios funcionales de la naturaleza. Los tejados ondulados de las Escuelas de la Sagrada Familia, situadas junto a la basílica, se inspiraron en las ondas de hojas de magnolia. Empleó complejas geometrías naturales en el diseño de las bóvedas y ventanas de la Sagrada Familia, utilizando formas como hiperboloides, parábolas y helicoides, que suelen encontrarse en la naturaleza por su eficacia estructural y sus propiedades de distribución de la luz y no habían sido anteriormente utilizadas en arquitectura de templos. En la Fachada de la Pasión, las columnas están diseñadas con bases anchas y extendidas que se asemejan a las raíces de secuoyas gigantes. Gaudí se inspiró en plantas concretas, como la adelfa, para crear las singulares columnas de doble torsión que se encuentran por toda la basílica.  En la Sagrada Familia en conjunto tal vez se encuentre el más importante ejemplo de biomimesis aplicada a la arquitectura del mundo.

Base de columna de la fachada de la Pasión inspirada en secoya

Base de columna de la fachada de la Pasión inspirada en secoya

Además de su faceta arquitectónica, científica y religiosa, Gaudí tuvo una faceta social poco conocida. En 1870, Barcelona fue sede del primer Congreso Obrero de España, un encuentro en el que las ideas ateas de Marx, Bakunin y otras figuras del socialismo y el anarquismo europeo se pusieron sobre la mesa. Él sin embargo simpatizó con una corriente obrera conocida como los cooperativistas, que defendían una economía basada en la colaboración entre obreros, sin necesidad de lucha de clases ni partidos políticos como el ateísmo propugnaba. Trabó amistad con Salvador Pagès, líder del movimiento cooperativista y fundador de la Cooperativa Obrera de Mataró, la primera fábrica gestionada por trabajadores en España. Gaudí incluso colaboró con ellos diseñando edificios, viviendas y la imagen institucional (una abeja como símbolo de trabajo colectivo). Gaudí se movía entre los oprimidos y los poderosos, como su mecenas Eusebio Güell, uno de los empresarios más ricos de Barcelona.

Pero predominaron las acciones violentas del ateísmo y a Barcelona se la llegó a conocer como «La ciudad de las bombas», usándose en los atentados las denominadas bombas Orsini. Gaudí no fue ajeno a este clima de tensión y en la fachada del Nacimiento, esculpió una escena titulada ‘La Tentación del Hombre’, donde un diablo entrega una bomba Orsini a un obrero.

Demonio entregando una bomba orsini a un obrero, en el retablo del Nacimiento

Demonio entregando una bomba orsini a un obrero, en el retablo del Nacimiento

Desgraciadamente tras la muerte de Gaudí en 1926, el ateísmo atacó su obra en julio de 1936. El Ejército del Frente Popular catalán destruyó 500 iglesias, todas las de la diócesis de Barcelona, siendo incendiados 464 retablos que ocuparían linealmente más de dos kilómetros si fueran expuestos todos juntos; así como pinturas, esculturas, piezas de orfebrería y 244 órganos de valor artístico incalculable, entre los que se encontraban el de Santa María, uno de los más importantes de Europa. Podríamos hablar de la macabra exhibición de momias de monjas. A esto se le llamó ‘El martirio de los templos’. Respecto a los archivos eclesiásticos, su destrucción fue “menor”, pues en muchos casos fueron ocultados o escondidos: “Sólo se destruyó un 45 por ciento”. Por no hablar del expolio y venta de obras de arte, algunas de las cuales fueron recuperadas décadas después.

El Ejército del Frente Popular catalán incendió la Sagrada Familia, quemando el dormitorio del arquitecto con todos los documentos, planos y todo el archivo de obras, destrozando sus maquetas. Programó además dinamitar lo construido, pero al final no lo llevó a efecto siendo la Sagrada Familia una de las pocas Iglesias que quedó en pié en Barcelona por aquellas fechas. La pérdida de los planos originales obligó a las siguientes generaciones de arquitectos a interpretar la visión y el estilo de Gaudí a través de los pocos restos conservados y los estudios geométricos, lo que permitió que la basílica continuara su construcción. Se redujeron a cenizas décadas de investigación científica arquitectónica. La tumba de Antonio Gaudí fue profanada con la excusa de buscar armas en el interior. Todo esto y mucho más se recoge en el libro de Rodolfo Puigdollers ‘La Sagrada Familia de Barcelona. Cuando las piedras gritan’, donde se añade que se hicieron grandes destrozos en la cripta y se destruyeron diversas imágenes del coro de ángeles de la fachada del Nacimiento y de la puerta del Rosario, siendo en los días siguientes asesinadas diversas personas relacionadas con el templo.

La Sagrada Familia ardiendo en 1936

La Sagrada Familia ardiendo en 1936

Durante más de tres décadas, la construcción del templo quedó paralizada, llegando a pensarse que su obra había muerto con él. En 1956 se retomaron los trabajos, siendo Franco jefe de estado, con la fachada de la Pasión, en base a las pocas directrices que quedaban de lo que Gaudí había dejado. Esta fachada sería todo lo contrario a la del Nacimiento: desnuda, oscura, dolorosa. Según el arquitecto, debía parecer “un esqueleto reducido a sus líneas esenciales”. Un lugar donde el sufrimiento de Cristo se mostrara sin adornos, sin consuelo.

El Papa y los Reyes escuchando atentamente la explicación de la torre de Cristo a una niña invidente

El Papa y los Reyes escuchando atentamente la explicación de la torre de Cristo a una niña invidente

Ayer Barcelona brindó un cálido recibimiento a León XIV, y como siempre nos deleitó con un bellísimo espectáculo tras la bendición de la torre de Cristo. Vaya por ello a los barceloneses mi agradecimiento. La niña invidente que explicó a los reyes y al Papa la torre de Cristo tocando una maqueta fue un momento verdaderamente especial. Las palabras del Papa no lo fueron menos:

León XIV en la Eucaristía de la Sagrada Familia

León XIV en la Eucaristía de la Sagrada Familia

“Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin. Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo…Junto con Gaudí, de quien conmemoramos el centenario de su muerte, recordamos y damos las gracias esta tarde a todos los promotores y benefactores, a los artistas y a los trabajadores que cooperan en la construcción de una obra maestra arquitectónica, que es también una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz.”.

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