Religión en Libertad

FIDES ET RATIO

Alfonso V. Carrascosa

Científico católico

Ateísmo y Edad de Plata: Pedro Poveda Castroverde

Este gran pedagogo católico cuya obra en pro de la mujer perdura hasta nuestros días, fue asesinado por ateos del Ejército del Frente Popular hace 90 años.

San Pedro Poveda Castroverde, mártir canonizado por san Juan Pablo II en Madrid en 2003, fue nombrado por UNESCO humanista y pedagogo universal.ZENIT

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Los hechos concretos no sostienen que la Edad de Plata española se desarrollase sin el concurso de la Iglesia Católica, bien como institución, bien por la contribución de sus miembros, ni mucho menos que la sacara adelante el ateísmo o las ideologías derivadas del mismo, que confluyeron en el Frente Popular. A esclarecer esto no va a contribuir la memoria democrática pues sus fines no son científicos. La puesta en práctica de los postulados del Regeneracionismo finisecular - de fuerte raigambre católica- en el marco de la monarquía parlamentaria confesional católica de Alfonso XIII y con el concurso de un gran número de católicos practicantes así como de otros agentes, fue lo que la sacó adelante. Uno de los protagonistas de ella fue sin ningún género de dudas el sacerdote católico Pedro Poveda Castroverde asesinado por ateos del Ejército del Frente Popular en 1936 y canonizado por san Juan Pablo II en Madrid el año 2003.

Pedro Poveda Castroverde (1874 Linares, Jaén – 1936, Madrid) es un personaje muy estudiado y bastante conocido, aunque en el ideario colectivo se le relacione poco con la Edad de Plata, etapa de la historia contemporánea española que la historiografía atea se ha empeñado en hacernos creer que fue protagonizada por las ideologías que acabaron formando el Frente Popular, algo sin base científica alguna. 

Precisamente fueron esas ideologías las que se propusieron enterrar al Regeneracionismo mediante la implantación de un estado bolchevique, algo que por suerte no llegó a ocurrir aunque costara la sangre de muchos españoles. Recomiendo encarecidamente para conocer a Pedro Poveda Castroverde la lectura de lo recogido aquí  y todo lo que el gran experto en mártires Jorge López Teulón ha publicado en ReL aquí .

El padre Poveda, como se acostumbra a llamarle, recibió enseñanza universitaria licenciándose en Sagrada Teología en Sevilla, y desarrolló actividad docente siendo nombrado profesor del Seminario de Guadix, desempeñando sucesivamente hasta el año 1905 desempeñó en ese seminario las Cátedras de Física y Química, Ética e H.ª de la Filosofía, Lógica, Patrología y Oratoria, y finalmente las de Lugares Teológicos y Lengua Hebrea.

En 1906 fue nombrado canónigo de la Iglesia Colegial de Covadonga, comenzando la fundación de sus academias teresianas en 1911, siendo nombrado en 1913 canónigo de la Catedral de Jaén, donde desempeñaría el cargo de profesor de Religión en las Escuelas Normales de Magisterio femenina y masculina, y el de profesor de Física del Seminario, en 1914 Vocal de la Junta Provincial de Beneficencia y de Protección a la Infancia, y en 1921 Capellán de Número de la Real Capilla, trasladándose a Madrid con domicilio en la Academia Teresiana de C/ Alameda 7. Nótese que toda esta actividad, gran parte de ella universitaria y docente se desarrolló durante la Edad de Plata, bajo la confesionalidad católica de la monarquía parlamentaria de Alfonso XIII, que promovió decididamente el Regeneracionismo fundando la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) en 1907 –hija temprana del Regeneracionismo- la Residencia de Estudiantes y la de Señoritas, el Instituto Escuela, etc.

Lo más relevante de la aportación de Pedro Poveda fue, además de su profundo magisterio espiritual, la puesta en marcha de la Institución Teresiana, todavía en vigor. Tal hito fue consecuencia directa de su inspiración acerca de que el Regeneracionismo de la nación española no tenía por qué hacerse de espaldas a la religión católica, y debía de contar como agentes fundamentales de dicho proceso a las mujeres. 

Una de las fuentes de inspiración del padre Poveda fueron las Escuelas del Ave María fundadas en Granada para niñas pobres por otro gran pedagogo de la Edad de Plata poco conocido, el padre Andrés Manjón, a quien recordé aquí en ReL. Fue así que Poveda fundó en 1914 la primera residencia de señoritas de España, en Madrid, que llamó Academia Teresiana, ubicada en la madrileña c/ Goya 46, residencia universitaria femenina cuyo cometido fundamental era dar alojamiento a aquellas mujeres que se vieran en la necesidad del mismo por llevar a cabo estudios universitarios en la capital de España sin tener domicilio en ella. 

Ideada para albergar a las estudiantes de la Escuela Superior de Magisterio (Pedagogía) sin abandonar la estricta confesionalidad católica absolutamente acorde entonces con la del estado, no le negó cobijo a mujeres no católicas con otros intereses, siendo una de sus primeras residentes Victoria Kent. Esta residencia teresiana fue fundada un año antes que la demasiado famosa para haber sido la segunda Residencia de Señoritas, dirigida por la católica, apostólica y romana María de Maeztu.

Sobre la labor pedagógica desarrollada bajo los auspicios de Pedro Poveda, toda ella se llevó a cabo durante la Edad de Plata. De sus incontestables frutos hablé aquí en ReL, poniendo de manifiesto que miembros de la Institución Libre de Enseñanza como los abogados Francisco Giner de los Ríos o José Castillejo quisieron unir la iniciativa del padre Poveda en pro de la mujer a sus propósitos exigiéndole la renuncia a la confesionalidad católica, algo que aquel no aceptó, y que el tiempo demostró que no hacía ninguna falta hacer tal cosa.

El advenimiento II República supuso una tácita aceptación por algunos gobiernos de ataques violentos contra la Iglesia Católica y sus miembros sin respetar la legalidad nacional e internacional, por parte de discípulos de las ideologías ateas que acabarían confluyendo en el Frente Popular, ataques que destrozaron bibliotecas, obras de arte, y multitud de auditorios, y que irían acabando con la vida de civiles desarmados consagrados o no. 

La llegada ilegal del Frente Popular al poder recrudeció todo esto hasta extremos insospechados, bastante bien plasmados en la película Poveda, en la que se recoge la inquina que se le profesaba desde el ateísmo a Poveda que había demostrado más éxito en la formación femenina durante la Edad de Plata desde su confesionalidad católica que la conseguida por otras organizaciones desde el laicismo ateo. 

El humanismo pedagógico de Poveda se fundamenta en el humanismo cristiano al que él se refiere calificándolo de humanismo de verdad, diferenciándolo de los humanismos anclados en ideologías y sistemas de pensamiento -el humanismo krausista de la ILE, o los humanismos del Frente Popular, el libertario o el marxista…- planteados en abierta beligerancia con la Iglesia Católica o la fe cristiana en el Dios encarnado en Jesucristo.

El caso es que una mañana de julio de 1936 un grupo de soldados ateos miembros del Ejército del Frente Popular golpearon la puerta de la Academia Teresiana de la C/ Alameda 7, abriendo la misma un niño pequeño entonces acogido allí, mi tío Antonio, que recibió un brutal golpe en el pecho que bien pudo acabar con su vida propinado por uno de los mencionados soldados –teóricamente perteneciente a un ejército que defendías los valores democráticos, la legalidad internacional, et.- que preguntó a gritos ‘¿Vive aquí Pedro Poveda?’, obteniendo por contestación ‘Si, soy yo, soy sacerdote de Jesucristo’ que fue seguido de un ‘Queda Vd. detenido. Acompáñenos’, siendo asesinado el 27 del mismo mes en el barrio de La Elipa, en las tapias del Cementerio de la Almudena de Madrid donde también serían brutalmente asesinadas el 10 de noviembre las 23 Rosas, religiosas Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad sin haber cometido delito alguno, y un sinfín de civiles desarmados de diversa condición. 

Poveda fue nombrado por UNESCO humanista y pedagogo universal. Paul Poupard en la conferencia pronunciada en la UNESCO el 21 de mayo de 1974, con ocasión del centenario del nacimiento de Pedro Poveda, se refería al humanismo del autor con unas célebres palabras de san Pablo VI: “Humanistas modernos… también nosotros, y más que nadie quizás, rendimos culto al hombre”. 

El desarrollo durante la Edad de Plata de la pedagogía de san Pedro Poveda recibiría por el ateísmo el mismo trato que el recibido por su coetáneo Rufino Blanco recientemente referida por mí aquí en ReL. Que la historiografía atea nos haya colao que la Iglesia Católica no participó en el desarrollo pedagógico de la Edad de Plata tiene guasa y es para llorar. La brutalidad empleada por el ateísmo contra san Pedro Poveda no impidió que su obra siguiera e hiciera que fueran teresianas las primeras en conquistar cátedras universitarias en la España contemporánea. 

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