Religión en Libertad

FIDES ET RATIO

Alfonso V. Carrascosa

Científico católico

Ateísmo y Edad de Plata: Rufino Blanco

Probablemente el más grande y desconocido pedagogo de la Edad de Plata, fue asesinado hace 90 años por ateos del Ejército del Frente Popular.

Rufino Blanco con su esposa y sus siete hijos, uno de los cuales fue asesinado con él por ateos del Ejército del Frente Popular hace ahora 90 años

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El caso de Rufino Blanco es un hecho concreto que demuestra que el ateísmo no ha sido respetuoso ni mucho menos tolerante con la ciencia contemporánea española. Además, pone de manifiesto que el Ejército del Frente Popular de la II República empleó la brutalidad y la barbarie contra civiles desarmados contraviniendo la normativa legal internacional. Otro aspecto que pone de manifiesto el caso de Rufino Blanco con meridiana claridad es que durante la Edad de Plata la Iglesia Católica se empleó a fondo en la mejora pedagógica de España, tanto a nivel institucional como individual, aspecto que la historiografía atea silencia absolutamente, transmitiendo el delirio de que la única institución que aportó algo de novedad al panorama educativo y pedagógico fue la pírria e ínfima parte del Regeneracionismo conocida como Institución Libre de Enseñanza, al tiempo que dándosele una importancia absolutamente desproporcionada a ‘Los abogaditos’ Francisco Giner de los Ríos, José Castillejo y Alberto Jiménez Fraud, siendo licenciados en derecho, y Manuel Cossío licenciado en bellas artes, todos ellos calificados de pedagogos por la historiografía atea. Baste añadir a la reflexión que las cinco sextas partes de la Edad de Plata transcurrieron bajo la monarquía parlamentaria confesional católica de Alfonso XIII , marco perfecto para el desarrollo del Regeneracionismo, fundado por católicos.

De cómo desde la historiografía atea se ha deformado la realidad contándola con fuertes sesgos ideológicos que buscan más blanquear el sanguinario pasado de las políticas republicanas del Frente Popular he hablado recientemente aquí en ReL. Pero toca ahora referirnos un poco a este personaje que se incluye dentro de los científicos asesinados por el Frente Popular en la Edad de Plata, hace ahora 90 años, bajo el gobierno de Largo Caballero la mayor parte de ellos, y a los que mencioné aquí en ReL.

Rufino Blanco Sánchez (16-11-1861 Mantiel, Guadalajara-1936 Madrid) fue un científico católico que se dedicó a la pedagogía y a la filología, pero a un altísimo nivel. Discípulo del también científico católico y vocal fundacional de la Junta para ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) Marcelino Menéndez Pelayo, publicó 57 obras 40 de las cuales fueron sobre didáctica. Su obra cumbre fue Bibliografía pedagógica de obras escritas en castellano o traducidas a este idioma, con 3.770 referencias de libros editados desde el siglo XIII hasta entonces, trabajo al que dedicó quince años y fue publicado en cinco gruesos volúmenes. Llegó a ser miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, todo lo cual no fue suficiente para que no lo asesinaran impidiendo que se exiliara y dándole subtierro en una fosa común aquellos que nos quieren hacer creer que defendían al ser humano, y a la ciencia. También del ámbito pedagógico fueron brutalmente asesinados en esos años san Pedro Poveda Castroverde, fundador de la Institución Teresiana denominado por la UNESCO pedagogo universal  y la beata teresiana Victoria Díez Bustos y Molina (fusilada en agosto de 1936), insignes miembros ambos de la Edad de Plata a los que se les dio subtierro como exilio. Uno de los objetivos del ateísmo del Frente Popular –socialistas, comunistas y anarquistas- en la España de la época fue eliminar a la Iglesia Católica. El secretario general del Partido Comunista Español, José Díaz, declaró en Valencia el 5 de marzo de 1937: “En las provincias en que dominamos, la Iglesia ya no existe. España ha sobrepasado en mucho la obra de los Soviets, porque la Iglesia en España está hoy día aniquilada”.

La biografía de Rufino Blanco es bien conocida, y se encuentra resumida con pormenorizada lista de sus publicaciones aquí por José Antonio Samoano  que, dada la dimensión del personaje al que inequívocamente califica de regeneracionista, le dedicó el estudio de su tesis doctoral : tan grande fue la figura de este hombre brutalmente asesinado por el ateísmo, aunque sorprendentemente de esto el autor no diga una palabra. Rufino llevó a cabo los estudios de segunda enseñanza en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid, comenzó los de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid en 1884, obtuvo el grado de licenciado en 1888. Ejerció como maestro auxiliar y elemental de primera enseñanza en las Escuelas públicas de Madrid entre 1883 y 1889. Fue regente de la Escuela práctica agregada a la Normal Central de Maestros de Madrid desde 1893, escuela en la impartió las clases de «Teoría y práctica de la Lectura y la Escritura» a los aspirantes a maestros. Reconocido calígrafo, en su Arte de la escritura y la caligrafía, fue crucial en la renovación de la enseñanza de la caligrafía. Contrajo matrimonio en Madrid en 1890 con María Pérez de Camino y Garmendia (Madrid, 16 de enero de 1862 – 30 de noviembre de 1942), naciendo de esta unión siete hijos: Ramón (1891), María (1892), Julián (1894), José María (1895), Adolfo (1897), Consuelo (1897) y Manuel (1899). No le sirvió su dedicación a ellos para ablandar a sus asesinos ateos.

Obtuvo el título de Doctor en Filosofía y Letras en 1909, con la tesis titulada «Relación de los estudios pedagógicos con la Facultad de Filosofía y Letras», lo que acreditaba su capacidad de generar conocimiento científico. Fue nombrado ese mismo año por el ministro de Instrucción Pública Faustino Rodríguez San Pedro, para crear con otros compañeros la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, donde fue profesor numerario de Lengua y Literatura (1909) y en la que llegó a ser catedrático de Pedagogía Fundamental (1910-1931). Se esforzó por conocer las orientaciones metodológicas y aceptar las entonces innovadoras orientaciones pedagógicas de Froebel y Pestalozzi, hasta llegar al padre Manjón – también importante pedagogo regeneracionista de la Edad de Plata del que he hablado aquí en ReL- con el que mantuvo una estrecha relación, sin abandonar un ápice de su catolicismo, motivo entre otros por el que sostengo la adrede ocultada catolicidad de la Edad de Plata por parte de la historiografía atea.

Rufino Blanco fue el artífice de la implantación en España de las Escuelas Graduadas, sin duda uno de sus mayores logros en el campo educativo, que se establecieron en nuestro país por Real Decreto de 23 de septiembre de 1898, y que consisten en agrupar a los alumnos por niveles educativos y no todos en la mismo aula: ya lo propuso en 1892 en el Congreso Pedagógico Hispano- Portugués-Americano, mediante la construcción de grupos escolares con “la clasificación de los niños en tantas secciones como grados comprenda el programa de enseñanza” y el establecimiento de la “rotación de clases para todas las secciones del grupo escolar”, es decir, que los maestros continuaran con los mismos niños, año tras año, desde el primero hasta el último grado. Y todo ello sin tener nada que ver tuvo que ver ni con la ILE ni con el krausismo, ni con el socialismo, ni con el Frente Popular, salvo que fueran los que le asesinaron. ¿Es creíble que estos ateos pretendieran salvaguardar valores democráticos? ¿Por qué sus herederos ideológicos no reconocen estos crímenes para difundir un discurso historiográfico científico conciliador?

Participó en el Primer Congreso Internacional de Paidología en 1911…¿es ésto asimilable a que los católicos no aportaron al desarrollo pedagógico nacional en la Edad de Plata?: el comité organizador del congreso le pidió que participara con un estudio sobre la bibliografía paidológica hispano-americana y otro sobre la antropometría pedagógica, pues Blanco había montado un servicio antropométrico en la Escuela Modelo de Madrid. Toda esta actividad la sufragó la católica JAE. Además, nos cuenta Adolfo Blanco  que Rufino fue nombrado para regir el Instituto Normal de Filosofía de La Paz, capital de Bolivia (1916), conociendo en sus múltiples viajes el movimiento pedagógico moderno, preconizado por Claparède, Kerschensteiner o el ya citado cardenal Mercier, entre otros. Ser discípulo de Marcelino Menéndez y Pelayo, caracterizó su obra el espíritu de reivindicación de la ciencia española.

Pero es que además fue profesor de Pedagogía Correccional en la Escuela de Criminología, instalada en la cárcel Modelo de Madrid (1924) y de Bibliografía Pedagógica en el Instituto pedagógico que la Federación de Amigos de la Enseñanza (FAE) constituido en 1931 con la intención de proteger y promover la enseñanza católica. También fue vocal de la Junta Central de Primera Enseñanza (1908), de la Junta para la Extinción del Analfabetismo (1920), de la Junta Central de Derechos Pasivos del Magisterio (1921), de la Comisión Permanente de la Unión Iberoamericana (1906) y de la Comisión Interministerial de Educación Física (1925), socio fundador y presidente de la Asociación Internacional de Bibliografía Pedagógica (1921), miembro de la Junta Municipal de Primera Enseñanza de Madrid (1924), consejero de Instrucción Pública (1921-1930), concejal del Ayuntamiento de Madrid (1924-1927), Gobernador Civil de Segovia (1927-1930)…cultivó también el periodismo como articulista en varias publicaciones periódicas: más de 324 artículos publicados en 16 revistas. Fue codirector de la revista El Magisterio Español (1896-1902), del diario El Universo (1904-1936) y de la revista mensual de Pedagogía teórica y práctica La educación Hispanoamericana por todo lo cual fue presidente honorífico y vicepresidente primero de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Pero de nada sirvió todo esto para ser asesinado en Madrid el 2 de octubre de 1936, hace 90 años. Se presentaron en su casa unos ateos, miembros del bolchevique Ejército del Frente Popular que nos cuentan sus herederos ideológicos que respetaba la legalidad y era el garante de la democracia, y se llevaron a Rufino Blanco y a uno de sus hijos, Julián, redactor de ABC. Ambos aparecieron días después asesinados en una cuneta dela carretera de Burgos, siendo enterrados en un primer momento en el Cementerio de la Almudena del barrio de La Elipa, y trasladándose con posterioridad al panteón familiar de la sacramental de San Justo en 1940. Su primógenito, Ramón, acusó de participar en el crimen a uno de los masones más influyentes: el socialista Rodolfo Llopis, alumno de Rufino en la Escuela Normal, que en 1974 en Suresnes –donde el PSOE se declaró no marxista, pero no pudo borrar su sanguinaria actuación previa- cedió la secretaria general del PSOE a Felipe Gonzalez. Todo esto lo cuenta Javier Paredes, catedrático universitario de historia, de manera pormenorizada aquí , de donde he cogido algunas notas para este artículo.

A Rufino Blanco la historiografía atea de los herederos ideológicos del Frente Popular no le dedica una línea. Sus mejoras regeneracionistas en la pedagogía de la Edad de Plata superan las de todos los krausistas y miembros de la ILE juntos, y por supuesto todas las llevadas a cabo por el Frente Popular, que además de no hacer ninguna acabó asesinándole. Ni la memoria histórica ni la memoria democrática promovida por aquellos le ha prestado atención alguna ¿es ésta una postura científica?. Rufino Blanco no se encuentra en los listados que este tipo de historiadores dedica a quienes sufrieron subtierro. ¿Por qué será? ¿Porque fue científico? ¿Por qué fue católico? Tiene causa de beatificación abierta

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