FIDES ET RATIO
Católico CSIC: 80 aniversario del Instituto Blas Cabrera
Aunque fundado en 1946 con el nombre del científico católico Antonio de Gregorio Rocasolano, le han puesto Blas Cabrera a quien depuró el gobierno del Frente Popular de la II República
Entrada del Instituto Antonio de Gregorio Rocasolano del CSIC, ahora llamado Blas Cabrera, que cumple 80 años
En la actual web del Instituto de Física-Química Blas Cabrera ( CSIC) se hace referencia a su historia del modo siguiente: ‘El Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF), en su configuración actual, se fundó en 1946, pero su historia es más antigua puesto que enlaza con el Instituto Nacional de Química Física, fundado en 1932’. ¿Se pretende desligarlo del católico CSIC? La historia no permite tal cosa. Al echar a andar en 1946, tras ponerse en marcha el CSIC en 1939 por un nutrido grupo de científicos de profundas convicciones católicas - de los que he hablado aquí en ReL, o en este video y en este otro libro así como en este otro, conectándolo con la católica JAE - recibió el nombre de Instituto de Física-Química Antonio de Gregorio Rocasolano, en honor al célebre químico de la Edad de Plata cuyo laboratorio fue visitado por el mismísimo Einstein en uno de sus viajes a España, y que fue vicepresidente 1º fundador del CSIC, habiendo quitado su nombre de esta institución octogenaria por una supuesta aplicación de la ley de memoria democrática. Sea como fuere, Antonio de Gregorio Rocasolano era un hombre de profundas convicciones religiosas, de las cuales hablé aquí en ReL con anterioridad
Blas Cabrera dejó nuestro país desde la España del Frente Popular iniciada la Guerra Civil, , muy probablemente porque se enteró de que el Ejército del Frente Popular asesinaba científicos , lo que finalmente como veremos comportaría su depuración por el Frente Popular. Precisamente su discutible comportamiento en la defensa como rector entonces de la Universidad Internacional de Verano de Santander de unos estudiantes que acabaron siendo asesinados por los ateos del Frente Popular en el barco Alfonso Pérez, matanza que se ha contado en este libro, pudo influir en la negativa partir de 1939 de que se reincorporase a la docencia universitaria y la vida académica activa. También ha habido quien ha intentado exculparle del tal responsabilidad.
Cabrera hizo múltiples gestiones para volver a la España de Franco, llegando a escribir a su Ministro de Educación Ibáñez-Martín, presidente fundador del CSIC recientemente depurado por la memoria democrática. Su no rechazo a vivir en una España con un jefe de estado militar venia de atrás. Primo de Rivera, tenido por algunos como dictador, nombró a Blas Cabrera miembro de la Asamblea Nacional y este aceptó sin problema. Sería el General Primo de Rivera quien comenzaría la construcción de Instituto Nacional de Física y Química con el dinero de la fundación Rockefeller y que en 1932 sólo fue inaugurado: en 1926 Cabrera fue nombrado por Primo de Rivera Vocal de la Junta constructora del Instituto donado por la Fundación Rockefeller, nombramiento al que Cabrera no hizo asco alguno. Además Cabrera aceptó el Rectorado de la Universidad Central de Madrid febrero de 1930, en plena «Dictablanda» del General Berenguer. Todo esto demuestra que el Cabrera idealizado y asimilado al bando del Frente Popular que la historiografía laicista atea nos ha hecho llegar vio que lo que tenía que hacer con jefes de estado militares es lo mismo que hizo Rocasolano hasta que murió: investigar e investigar.
María Sánchez del Real, esposa de Cabrera, en una carta que escribía desde París, el 10 de noviembre de 1938, a Elena Caleya (esposa de Julio Palacios), que pasó la contienda desplazada en Lisboa: «Querida Elenita: [...] Ahora que yo comprendo que después de tanto muerto España necesita un régimen que nadie mejor que Franco lo puede representar. Piensan en que vuelva Don Alfonso, yo creo que al fin pondrán la monarquía que será lo mejor. España no está para la República, siempre lo dijo Blas y acertó». Blas Cabrera huyó del Madrid ateo del Frente Popular hacia París, utilizando como excusa una reunión del Comité Internacional de Pesas y Medidas, alojándose a partir del 9 de octubre de 1936 en el Colegio de España.
Mientras tanto el gobierno ateo del Frente Popular el 14 de septiembre ordenaba las primeras leyes de depuración de la II República que «…deseosa de cumplir su misión depuradora del personal docente», declaraba la «suspensión de empleo y sueldo de todo el personal de la Junta de Pensiones (JAE) hasta que sea posible una acción depuradora de su conducta y actuación política», mientras el 21 ordenaba que «se proceda a la depuración del personal y a la reorganización de las enseñanzas» y el 23 facultaba «al Ministro de Instrucción Pública para trasladar libremente a los Catedráticos de Universidad y a todo el personal docente». Todo esto se cuenta de maravilla aquí .
Y es que ante un posible inicio de curso universitario en octubre de 1937, el 6 de agosto el ateo gobierno del Frente Popular de la II República abría otro «plazo de un mes para presentar la instancia para el reingreso de los funcionarios», mientras el 27 de ese mismo mes explicitaban que «la solicitud de reingreso debe ir acompañada del cuestionario de depuración». Al día siguiente, 28 de agosto, resolvían que «los catedráticos que se encuentren en la zona afecta al Gobierno de la República o en el extranjero deberán presentarse en la Universidad de Valencia antes del 15 de septiembre». Cabrera no se presentó y el gobierno del Frente Popular le depuró retirándole el sueldo de Catedrático y expulsándolo del Colegio de España en París. El 2 de diciembre de 1937 firmaba una orden el gobierno ateo del Frente Popular de la II República por la que se le expulsaba de la Cátedra junto con ¡ojo!... José Ortega y Gasset, Américo Castro Quesada, Claudio Sánchez Albornoz, José J. Zubiri Apalategui, Luis Recasens Siches, Hugo Obermaier, Luis de Zulueta, Agustín Viñuales, etc. (etcétera), la denominada tercera España alojada en el Colegio de España en París.
Aunque Blas Cabrera intentara volver hasta en 1940 no lo consiguió, pero dijo estar dispuesto a firmar su adhesión incondicional a Franco si le dejaban volver a ocupar sus sillones en las Academias de Ciencias y de La Lengua, tal como observamos en la carta que envía el 2 de enero al Ministro de Educación Nacional, José Ibáñez Martín, recientemente depurado por la pseudocientífica memoria democrática «Blas Cabrera Felipe, miembro numerario de las Reales Academias de Ciencias y de la Lengua, con residencia eventual en París, tiene el honor de poner en conocimiento de V. E. (Vuestra Excelencia) que está dispuesto a prestar el juramento exigido en la orden de 10 de junio último, en la fecha que le sea señalada después de su regreso a Madrid y espera que le sea aplicada la orden de 3 de noviembre, publicada en el BOE de 6 del mismo mes».
Todo lo referido aquí no pretende más que completar los relatos parciales sesgados ideológicamente a los que el actual CSIC se ha apuntado incondicionalmente en la línea de la memoria democrática no científica, algo que ha hecho no representación del personal científico que lo compone, que no ha votado tales medidas, sino por la instrumentalización ideológica de la ciencia que viene practicando. O sea, han quitado el nombre de Rocasolano, que vivió sólo unos años bajo el gobierno de un militar, para poner el de Cabrera que superó con grandes nombramientos dos jefaturas de estado militares y al que depuró el gobierno del Frente Popular de la II República. El ateísmo no está libre de los pecados que señala en los creyentes: todos pecaron.