La Iglesia Católica sigue creciendo año a año en el número de bautizados, una realidad que puede costar creer si se mira desde un Occidente secularizado. Sin embargo, los datos confirman que África y Asía son los continentes que tiran del catolicismo en este momento.

Así queda de manifiesto en el Annuarium Statisticum Ecclesiae que ha hecho público la Santa Sede este miércoles y que analiza el primer lustro del Pontificado de Francisco, desde 2013 a 2018. En 2018, había en el mundo 1.329 millones de católicos, 16 millones más que el año anterior, siguiendo así el crecimiento medio anual desde que se iniciara el siglo XXI.

De hecho, en el año 2000 había 1.050 millones de católicos. 18 años después eran 279 millones más, lo que supone que en lo que va de siglo la Iglesia ha crecido más de un 26,5%, una cifra que puede sorprender cuando en Europa se ven ahora numerosas iglesias vacías o cerrándose. Pero mientras esto ocurre, en países africanos y asiáticos la Iglesia católica sigue floreciendo, creciendo pese a las adversidades, y convirtiéndose en el semillero de vocaciones.

 

La Santa Sede constata la tendencia de una contracción del peso de los países europeos y de Norteamérica en el número de católicos y un aumento del peso de África y Asía, a pesar de que todavía americanos y europeos son clara mayoría.

Otro de los datos estadísticos que se extraen del Anuario es que los católicos representan en torno al 18% de la población total del planeta, una cifra que se mantiene estable durante los últimos años y que demuestra que la Iglesia Católica crece de manera similar a la población mundial.

Estas estadísticas muestran igualmente que en América el 63,7% de la población es católica; en Europa es el 39,7%; en Oceanía el 26,3%; en África el 19,4%; y en Asía, el 3,3%.

Por otro lado, América sigue siendo el continente con más católicos, pues casi la mitad (48%) de los bautizados del mundo son americanos. Uno de cada cinco católicos es europeo, mientras que uno de cada diez es asiático.

Pero mientras la Iglesia crece, el número de sacerdotes en el mundo cae sobre todo influido por la crisis vocacional en Europa y el envejecimiento de su clero. Algo similar ocurre en Oceanía. En el lado opuesto se encuentran África y Asia, que han experimentado un importante aumento en el número de sacerdotes. De manera estable se encuentra América.

Aún así, a día de hoy todavía el 41,3% de los sacerdotes del mundo son europeos, aunque cinco años antes eran el 44,3%, El clero americano es casi el 30% del total. El asiático ya representa el 16,5%, el africano el 11,5% y por último el de Oceanía, el 1,1% del total.

El número de seminaristas lleva años cayendo de manera lenta. De los 118.251 que había en 2013 se ha pasado a 115.880 en 2018.  La disminución de seminaristas mayores, con excepción de África, afecta a todos los continentes, con un gran reducción en Europa (-15,6%) y América (-9,4%). África, con una variación positiva del 15,6%, se confirma como la zona geográfica con mayores posibilidades de cubrir las necesidades de los servicios pastorales.

También es negativo el número de religiosas que en cinco años ha caído un 7,5% pasando de las 694.000 de 2013 a menos de 642.000 en 2018, es decir, 52.000 menos en este periodo. La disminución afecta a tres continentes (Europa, Oceanía y América), con variaciones negativas también importantes (-15% en Europa, -14,8% en Oceanía y -12% en América). En África y Asia, en cambio, el aumento es decididamente grande, más del 9% para África y 2,6% para Asia. En consecuencia, la proporción de religiosas profesas en África y Asia pasa del 34,6% del total mundial al 39%, en detrimento de Europa y América, cuya incidencia baja del 64,3% al 59,9%.