Sudán del Sur es uno de los grandes conflictos olvidados en nuestro tiempo. Apenas se escriben líneas de la devastadora guerra civil que se está produciendo en este país ni de la hambruna que está provocando la muerte a miles de personas, muchas de ellas niños.

El Papa Francisco quería dar visibilidad a lo que ocurre a este país y un viaje pondría en el foco informativo y político a Sudán del Sur.  En febrero el Pontífice aseguraba que “estoy estudiando la posibilidad de un viaje a Sudán del Sur porque han venido los obispos, el anglicano, el presbiteriano y el católico, los tres juntos para decirme: ‘por favor, venga a Sudán del Sur, sólo un día, pero no venga solo, venga con Justin Welby, el arzobispo de Canterbury”.


Este era un viaje deseado por Francisco pero la inestabilidad y el no poder garantizar la seguridad del Papa ni de los que acudan a verle ha obligado al Vaticano a posponerlo, aunque no se había anunciado oficialmente la fecha de la visita.

Así lo ha anunciado el propio director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Greg Burke, que sí ha confirmado que no se realizará este año ni tampoco ha hablado de una posible fecha para esta visita.


Francisco, en una audiencia general también en el mes de febrero, confesó su preocupación por las “noticias dolorosas” que llegan de Sudán del Sur,”donde a un conflicto fratricida se une a una crisis alimentaria que condena a muerte por hambre a millones de personas, entre ellas muchos niños”.

Ante esta situación, pidió que la comunidad internacional no se quede en meras declaraciones y que haga concretas las ayudas alimenticias para ayudar a la población de Sudán del Sur.

Mientras tanto, la Iglesia Católica del país sigue haciendo grandes esfuerzos para acoger refugiados y para atender en sus necesidades más básicas a todas las familias que van llegando a sus puertas.