¿Quién debe decidir en una parroquia, el párroco o el consejo parroquial? Al menos en las parroquias italianas el Papa Francisco lo tiene claro: decide el párroco, y el consejo parroquial sólo ayuda y aconseja. El consejo parroquial no es "una democracia", porque acabaría siendo, dice, "una anarquía". 

Pero el párroco tampoco es un déspota: tiene la obligación de escuchar a su consejo parroquial... y eso ayuda a disminuir el peligro de clericalismo en las comunidades cristianas. Una parroquia sin consejo parroquial enseguida se haría clericalista, señala el Papa Francisco.

El Papa Francisco lo dijo así al visitar la parroquia romana de Santo Tomás Apóstol, en el barrio de Infernetto, este pasado domingo.

"Cuando el párroco cuenta con la ayuda de los Consejos, él es el sacerdote. Decide, ciertamente, porque él tiene el poder de decidir; pero decide escuchando, se hace aconsejar, siente, dialoga… Y ésta es su tarea. Esto no es democracia, ¡eh! Está claro: porque nosotros terminaríamos al contrario, ¿no?, un poco como una anarquía, ¿no? No, no: no es democracia el Consejo pastoral. Pero es una ayuda grande para el párroco para que pueda llevar adelante el apostolado en la parroquia. Y ésta es su tarea. Den gracias al Señor porque tienen un Consejo pastoral en esta parroquia. Las parroquias sin Consejo pastoral van hasta aquí, y después se detienen allí y terminan en una actitud clerical que no ayudan a nadie. Les agradezco tanto."



El Papa Francisco dedicó un buen rato a hablar con los parroquianos de Santo Tomás Apóstol, en el barrio de Infernetto, en la zona sur de la diócesis romana. 

Acogió al Pontífice el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, junto al obispo auxiliar de esa zona, Paolino Schiavon y el párroco, Antonio D´Errico.

A los niños de la parroquia, el Papa les dio una receta espiritual, útil también para mayores. 

“Les diré un secreto para amar a Jesús. Escuchen bien: para amar a Jesús es necesario dejarse amar por Él. ¿Han entendido? Es Él quien hace el trabajo, ¡no nosotros! ¡Primero nos ama Él!”.

Y los pequeños, dando afectuosa y simpáticamente la mano al Papa le dijeron: “¡Eres nuestro amigo, choquemos los cinco!”

Después el Papa se encontró con los bautizados en los últimos meses y con sus padres, los ancianos, los enfermos, los sacerdotes y las Asociaciones de las familias con hijos minusválidos. Y antes de celebrar la Santa Misa, confesó a algunos penitentes.



En un clima de intenso recogimiento durante la celebración Eucarística, en su homilía, inspirada por el Evangelio dominical de Mateo, el Papa Francisco evidenció que las relaciones interpersonales, sobre todo en el ambiente del barrio, deben basarse en el criterio de la sinceridad y de la verdad, una verdad que proviene directamente de nuestro corazón:

“Credo que nos hará bien, hoy, pensar no si mi alma está limpia o sucia, sino pensar qué hay en mi corazón, qué tengo dentro. Y decirnos la verdad a nosotros mismos”.

Pero esto no es suficiente, subrayó el Papa, hay que ir en profundidad y preguntar al propio corazón para descubrir los sentimientos reales:

“¿Hay amor... ¿Hay odio?... ¿Hay una actitud de perdón para los que me han ofendido, o hay una actitud de venganza? Debemos preguntarnos qué hay dentro, porque lo que hay dentro sale y produce el mal, si es malo; y si es bueno, sale y produce el bien”.

No es un recorrido fácil, dijo también el Santo Padre, por lo cual se necesita la oración y la intervención del Señor.

“Pedir siempre esta gracia: conocer lo que sucede en mi corazón, para hacer siempre la elección correcta, la elección del bien. Recordando que lo que ensucia nuestra vida es lo que hay de malo que sale de nuestro corazón. Y que el Señor nos ayude”.


Al término de la Misa, el Papa Francisco saludó y agradeció la labor que realiza el Párroco de Santo Tomás Apóstol, Antonio d’Errico, en esta cuarta visita a una de las parroquias de su diócesis en estos meses de su pontificado. Se trata de una realidad que nació hace cincuenta años que cuenta con una población de 25 mil personas.

Hace apenas un año se procedió a la dedicación del nuevo edificio parroquial, punto de referencia de un barrio que tiene un nombre curioso: Infernetto, porque antes de la urbanización funcionaban en la zona diversas fábricas de carbón. Al término del encuentro con el Papa, en los ojos de todos podía verse la emoción y el ánimo para seguir meditando y construyendo la propia vida cristiana.


Benedetta Capelli, de Radio Vaticana, recogió las voces de algunos de los fieles de esta Parroquia de Santo Tomás Apóstol que tuvieron la posibilidad de hablar con el Papa Francisco:

"Fue emocionante. Le pedí la bendición para mis dos hijas y para el tercer niño que llevo en mi seno. Al preguntarme cómo se llamará, le dije: “Bueno, si es un varón lo llamaremos Francisco”. Después él me preguntó: “¿Cuándo debería nacer?”. Y yo le dije: “Alrededor del 12 de agosto”. Y él me respondió: “Entonces, si es una niña, la llamarás Clara”. Y yo le dije: “De acuerdo, sin lugar a dudas, la llamaremos Clara, si es una niña”.

Otra persona que habló con Francisco dijo: "Saludé al Papa que se había detenido también para saludar a mi hija Julia. Nos dio la mano. Verdaderamente fue algo muy emocionante"

Otra persona dijo: "Lo he seguido tantas veces por televisión... pero es la primera vez que lo saludo personalmente. Es una bellísima experiencia para nosotros de Infernetto tenerlo aquí entre nosotros”.


El Santo Padre hizo sus comentarios sobre el consejo parroquial al encontrarse personalmente con los miembros del consejo.

Les recordó que el Código de Derecho Canónico se refiere a dos Consejos: el de los asuntos económicos y el pastoral. Y el párroco debe tener ambos. Debe, dijo el Papa, porque lo ayudan a él a llevar adelante la parroquia.

Y explicó que del Consejo económico se comprende que debe resolver tantas cuestiones, los impuestos, los sueldos de los empleados, etc.

Mientras el Consejo pastoral es necesario para que el párroco conozca la parroquia con la ayuda de la gente que conoce tantas cosas que el párroco no conoce, y le da tantas ideas para llevar adelante el apostolado. Por eso, dijo Francisco, es muy importante esta ayuda que se le da al párroco.

"Un párroco sin Consejo pastoral corre el riesgo de llevar la parroquia adelante con un estilo clerical, y debemos extirpar el clericalismo de la Iglesia, afirmó. El clericalismo hace mal, no deja crecer a la parroquia, no deja crecer a los laicos. El clericalismo confunde la figura del párroco, porque no se sabe si es un cura, un sacerdote o un patrón de empresa, ¿no? En cambio, cuando el párroco cuenta con la ayuda de los Consejos, él es el sacerdote. Decide, ciertamente, porque él tiene el poder de decidir; pero decide escuchando, se hace aconsejar, siente, dialoga… Y ésta es su tarea. ¿Ésta no es democracia, eh? Está claro: porque nosotros terminaremos al contrario, ¿no?, es un poco una anarquía, ¿no? No, no: no es democracia, el Consejo pastoral. Pero es una ayuda grande para el párroco para que pueda llevar adelante el apostolado en la parroquia. Y ésta es su tarea. Den gracias al Señor porque tienen un Consejo pastoral en esta parroquia. Las parroquias sin Consejo pastoral van hasta aquí, y después se detienen allí y terminan en una actitud clerical que no ayuda a nadie. Les agradezco tanto".

Antes de darles la bendición apostólica el Papa Francisco les pidió que sean un Consejo pastoral unido para ayudar al párroco a fin de que la parroquia vaya adelante bien. Y volvió a darles las gracias por el trabajo que desempeñan de ayuda al párroco… mientras al darles la bendición invocó a la Virgen para que nos ayude a todos, dijo: "porque la Virgen jamás cayó en chismes diciendo: ah, mira qué guarda lindo modelo, ¿eh? Jamás, jamás. Pensemos esto, Ave María…"

"Y por favor, recen por mí. Y muchas gracias, ¡eh!, porque he encontrado una parroquia viva: ¡muchas gracias!"