Según el cada vez más estrambótico CIS que pilota el dirigente socialista José Féliz Tezanos desde 2020, con los datos del barómetro de abril de 2023, no hay ni un 54% de españoles que se declaren católicos, y entre los adultos más jóvenes apenas habría un 10%.

Mientras un estudio de Fundación SM en 2017 detectaba un 49% de jóvenes españoles que se declaraban católicos de distintos tipos, Tezanos apenas encuentra entre un 10 y 15% (si se incluye hasta los 35 años).

En general, las cifras de Tezanos son, como poco, asombrosas. Hace apenas tres años, en enero de 2020, en el último CIS antes de tomar el control el dirigente socialista, se declaraban católicos un 67,2% de españoles, y en septiembre de 2018, un 68,2%.

Pero llegó Tezanos y en noviembre de 2020, de repente, los católicos eran ya solo un 59,8%, en 2022 un 55,4% y ahora, abril de 2023, si le creemos, un 53,8%.

El CIS y la religión, en víspera de elecciones

Según el CIS de abril 2023, en plena campaña electoral con elecciones municipales y autonómicas en vísperas, y acercándose la generales, Tezanos detecta que en España hay un 18,8% de católicos practicantes, un 35% de católicos no practicantes, un 12,8% de españoles que se declaran agnósticos, un 13,4% de 'no creyentes' y un 16,1% de ateos, con un 2,7% de creyentes de otras religiones.

Si hemos de creer al CIS de Tezanos, los que se declaran "indiferentes/no creyentes" son hombres y mujeres al 50%, mientras entre los ateos y agnósticos hay más hombres (55% en ambos casos). Las mujeres son mayoría entre los católicos practicantes (63%) y solo ligeramente más entre los católicos no practicantes (51% de mujeres).

Según este CIS, de los 45 a los 74 años, sólo son católicos practicantes 1 de cada 6 españoles, mientras que entre los mayores de 75 años son practicantes un 32%.

Las increíbles cifras de Tezanos sobre juventud

De los jóvenes adultos de 18 a 24 años sólo serían católicos practicantes un 4%, y de los que tienen entre 25 y 34 años, sólo un 6%.

Los datos sobre jóvenes son especialmente dudosos. Según este CIS, si sumamos los católicos practicantes y los no practicantes, sólo se declararían católicos de algún tipo 1 de cada 10 entre los más jóvenes, y un 15% entre 25 y 35 años.

Es muy difícil de creer y hay datos que lo rebaten. Por ejemplo, en septiembre-octubre de 2022 el Barómetro del CEO en la descristianizada Cataluña detectaba un 33,5% de jóvenes adultos que se declaraban católicos. ¿Hemos de creer que de repente la juventud española se hizo tres veces menos católica que la catalana?

Recordemos además el estudio de Fundación SM de 2017, a partir de 1.230 entrevistas sólo a jóvenes. Los jóvenes católicos practicantes eran un 8,2%, los no muy practicantes un 13,8 y los no practicantes, un 18,3: sumados todos, eran un 49,3%, es decir, la mitad de los jóvenes de España, católicos de distintos tipos. Si tuviéramos que creer a Tezanos, tendríamos que creer que en apenas 5 años los jóvenes que se consideran católicos se dividieron por 5.

Jóvenes de Castellón en la Fiesta de la Resurrección en Cibeles, Madrid, en abril de 2023.

Los creyentes y los partidos

Este CIS también da datos sobre relación entre religiosidad e intención de voto, que deben tomarse con pinzas y una sana dosis de escepticismo, además de que una vez se reparte mucho la muestra, los resultados no son muy representativos: una encuesta a tan sólo 220 católicos practicantes repartidos por toda España no es muy útil. Por ejemplo, no puede decir casi nada sobre su voto en Cataluña o Navarra (donde hay incógnitas sobre si el voto va al PP, a Unión del Pueblo Navarro o a otras opciones).

Con todo, es interesante constatar que según esta encuesta, los católicos practicantes no votan a los partidos con fanatismo, sino con fatalismo, es decir, con poco entusiasmo.

Un 15% dicen que votarán PSOE, pero sólo un 8% dice que es el partido que más simpatías le despierta; un 35% dice que votará PP, pero sólo un 10% le tiene simpatía; un 11% dice que votará VOX, pero ni un 1% le tiene simpatía, según el CIS de Tezanos.

El 46% de católicos practicantes dice que no tiene simpatía por ningún partido.

¿Por qué la Iglesia española no hace sus propias encuestas?

Un punto débil de la Iglesia española es que, pese a ser una de las iglesias más potentes del mundo en recursos humanos y financieros, incluyendo una decena de universidades católicas, nunca hace estudios demográficos, sondeos ni estadísticas sobre religiosidad.

Tanto la Iglesia como la sociedad civil española usan sólo los estudios que realizan entidades a menudo hostiles, o como mínimo, interesadas en minimizar la fe en España. Cada vez que sale el CIS, la prensa titula "España, menos católica que nunca", "España deja de ser católica: ya hay más ateos y no creyentes que católicos", "El número de ateos en España se multiplica", etc...

Además, cada año, la Fundación Ferrer i Guardia, de tradición masónica, saca un informe sobre religiosidad en España que consiste, básicamente, en repetir lo que el dirigente socialista Tezanos ha colocado en el CIS con dinero de todos los españoles. Y de nuevo la prensa vuelve a repetir acríticamente esos números.

Y eso coincide con multitudes como nunca antes en el Camino de Santiago, el Rocío de Huelva, la Santa Faz en Alicante, el Pilar en Zaragoza, las flores a la Virgen de los Desamparados en Valencia, las procesiones en Semana Santa y otras devociones populares (hasta el CIS de Tezanos detectaba que la mitad de españoles dice asistir a las procesiones).

Jesús explicó a los apóstoles una parábola, alabando a un rey prudente que antes de ir a la guerra contaba sus tropas (Lucas 14, 31). Contar, medir, hacer cuentas, no es pecado. La Iglesia española debería hacer sus propios sondeos y no depender de los de sus enemigos.