Encarcelados por apostasía, investigados y acusados de espionaje,… los musulmanes convertidos al cristianismo en Sudán corren más peligro desde la secesión de Sudán del Sur, en julio de 2011, informó la agencia informativa vaticana Fides.

El presidente sudanés Omar al-Bashir ha declarado en repetidas ocasiones su intención de reforzar la “sharia”, convirtiendo al país al 100% en islámico.

Según la ley islámica, la apostasía (dejar el Islam por otra religión) se castiga con la pena de muerte en Sudán, aunque nadie ha sido ejecutado por este “delito” en los 20 últimos años.

Sin embargo, unas 170 personas han sido encarceladas o acusados de apostasía entre el 2011 y 2012.

Las autoridades están tratando de localizar a los convertidos del islam. Diversas ONG han hablado del caso de un cristiano de los Montes Nuba que huyó de Sudán: fue detenido en Khartoum el 23 de febrero e interrogado durante mucho tiempo por unos funcionarios del National Intelligence Security Service.

Los agentes le incautaron su ordenador, su tableta, su teléfono móvil, su pasaporte y otros documentos, y lo acusaron de ser un espía de los rebeldes apostados en los Montes Nuba, contra los que el Sudán está librando una campaña militar desde hace dos años.

Además, le pidieron que revelase el nombre de otros musulmanes que han cambiado su religión y se han convertido al cristianismo.


Según una nota enviada a la Agencia Fides por el grupo “Barnaba Team”, comprometido con la defensa de la libertad religiosa y los cristianos en el mundo, “la persecución de los cristianos en Sudán, en la actualidad con un 98% de musulmanes, ha aumentado considerablemente después de la secesión de Sudán del Sur. Creyentes de las comunidades locales lo confirman.

Las iglesias son destruidas, las instituciones cristianas y las escuelas cerradas, los trabajadores cristianos detenidos, los extranjeros expulsados y las publicaciones cristianas canceladas.

En abril el Gobierno anunció que no concederá la licencia de obras para los nuevos edificios destinados a usarse como iglesias.

A finales de junio, la policía entró en las oficinas de la Iglesia Evangélica Presbiteriana de Sudán para realizar un control administrativo con el objeto de apoderarse de la propiedad.