Los niveles de testosterona, claves en la obtención de fuerza y masa muscular, ya no serán obstáculo a la participación de hombres transgénero en deportes femeninos.

Tan solo unos días después de que la NCAA, la principal organización deportiva universitaria de los Estados Unidos, hiciese pública esta actualización de sus políticas de participación, el atleta transgénero conocido como "Lía Thomas" volvió a reventar los marcadores de la natación femenina.

"Todo atleta tiene derecho a practicar deporte sin discriminación y de manera que se respete su salud, seguridad y dignidad", establece el reglamento actualizado: "Al mismo tiempo, la credibilidad del deporte competitivo, y en particular de las competencias deportivas de alto nivel, se basa en un campo de juego nivelado donde ningún atleta tiene una ventaja injusta o desproporcionada sobre el resto".

Ni testosterona ni normas de participación centralizadas

Según este cambio de normativa, la NCAA renuncia al ya de por sí excluyente criterio que permitía participar a los hombres que hubiesen comenzado su "transición" de género y que les exigía demostrar tener un nivel de testosterona por debajo de los 10 nanomoles por decilitro -el valor mínimo en un hombre- durante al menos 12 meses. Además, cada modalidad deportiva determinará la participación o exclusión de un deportista transgénero.

Para el nadador trans Will -"Lia"- Thomas, que saltó a la fama el pasado 7 de diciembre al reventar todos los marcadores en el campeonato femenino de natación de la Universidad de Akron,  la medida es claramente beneficiosa, y no ha pasado ni una semana hasta que el nadador ha vuelto a competir contra mujeres biológicas.

En esta ocasión, en la Universidad de Harvard, donde Thomas ganó con sobrada ventaja las competiciones de 100 metros y 200 yardas (182 metros).

Tal y como reconoció la cofundadora y editora jefe de SwimSwam a Fox News, Braden Keith, "no hay nada en la nueva política de la NCAA que impida que `Lía´ compita en marzo en los próximos Campeonatos de la NCAA", donde el atleta trans volverá a encontrarse con sus rivales del Zippy Invitational en Akron, donde saltaron todas las polémicas.

"Nada lo justifica"

Los hechos tienen lugar tan solo un mes después de que el instituto canadiense Macdonald-Laurier hiciese públicas las conclusiones de un informe que reconocía la inexistencia "de ningún argumento que justifique que las mujeres trans -hombres que han comenzado su `transición´- compitan en el deporte femenino".

Y es que, según este documento, los hombres que logran suprimir con éxito la generación de testosterona en niveles normales durante un año solo pierden un 5% de fuerza muscular, y conservan la ventaja atlética obtenida en condiciones de testosterona alta durante la pubertad así como la musculo-esquelética.

El mismo doctor en medicina y atleta transgénero conocido como `Joanna´ Harper, abandonó su carrera deportiva al concluir su transición y desde entonces previene sobre la participación de hombres trans en deportes femeninos en base a la evidencia científica.

Para Harper, "no hay absolutamente ninguna duda" de que las personas transgénero mantienen las ventajas corporales sobre las mujeres, incluso tras la supresión de testosterona".

"Esto se basa en mi experiencia clínica más que en datos publicados, pero no tengo dudas sobre ello. Puede ser que a la larga la ventaja disminuya y desaparezca, pero hasta el día de hoy no hay ninguna evidencia ni estudio científicamente válido", añadió.

Semejantes conclusiones se desprenden del estudio elaborado por el doctor Timothy Roberts, que analizó al personal militar de Estados Unidos que hizo la transición durante el servicio, y observó que los hombres que habían hecho la transición seguían corriendo un 12% más rápido que las mujeres tras más de 2 años.