La famosa soprano Montserrat Caballé canta el 18 de mayo en la Sagrada Familia de Barcelona (de 19.30 a 21.30 h., en un acto abierto al público) como clausura de los actos del Atrio de los Gentiles en Barcelona. En una interesantísma entrevista en el semanario "Catalunya Cristiana", la artista da detalles sobre su firme convicción católica y la de su familia.

"He tenido la suerte de tener una fe muy grande porque mis padres la tenían y así me la transmitieron", explica. Pero esta fe también está anclada en su propia experiencia personal, y revela un momento que recuerda "con gran emoción".

"En uno de mis viajes entré a rezar en una iglesia ortodoxa. Rezaba, pero al mismo tiempo sentía como si le tuviese que pedir disculpas a la Madre de Dios porque no era un templo católico. Por primera vez oí una voz que decía: "todas son mi casa". Me quedé petrificada, me puse blanca... me lo vieron las personas que me acompañaban. Fue una experiencia muy grande".

Esa experiencia especial fue muy distinta a otra que ha sentido muchas veces con la música. "Cuando cantas algunas obras es como si estuvieses sobre una nube. ¡La fe te da tanta fuerza!" ¿Qué obras le han hecho sentir una "plenitud mayor", le pregunta la periodista. "Por ejemplo, cantando La Vierge o Marie-Magdeleine, de Jules Massenet, o algún otro oratorio simbólico. La emoción se incrementa más cuando cantas estas obras en una catedral o en la Sala Nervi del Vaticano. Entonces es casi como si experimentases el dolor profundo de la Madre de Dios".

"Ya cuando estudiaba música tenía la sensación de que lo que estudiaba no era de este mundo, y en el momento de dar el paso al ámbito profesional, esta sensación se incrementó aún más", explica la Caballé.

Por eso, el arte y la belleza, dice ella, "es un camino privilegiado para ir al lado de Dios". Pero la belleza puntual no basta.


"A Dios lo has de llevar dentro y lo has de sentir. Has de ser fiel, ponerte al servicio de la Belleza y sentir la Trascendencia a la que te lleva. Es como desligarte de ti mismo y andar por un camino que no ves pero que sientes. Es como volar hacia una dimensión que no es la tuya, que se te lleva. Es como si estuvieses en otro nivel. Y, de repente, cuando se baja el telón, es como si despertases".

Montserrat Caballé ha creado una fundación para niños necesitados. Explica que "mi marido y yo creímos que era una cosa buena ayudar a los niños y siempre nos hemos sentido útiles con este compromiso". Además, asegura, "no hemos venido a este mundo sólo a distraer a la gente sino también a hacer algo positivo por los demás".
¿Y qué decir de su hija, la cantante Montserrat Martí, con la que está de gira por diversas ciudades?

"Es una chica con una fe indestructible, a la que Dios le ha regalado un marido y una niña de 8 meses fantásticos. Además, mi nieta tiene la suerte de que al levantarse y a la hora de ir a dormir su madre le reza para que se aprenda las oraciones. Esta es la garantía de que seguirá mis pasos. Realmente, cuando canta obras religiosas tiene un aire muy celestial. ´Mamá´, me dice, ´cuando estoy en el escenario querría ser capaz de ir en una nube, como haces tú´- Y yo le digo: ´tranquila, que ya lo conseguirás´."

Montserrat Caballé, que se expresa con libertad y tranquilidad, es firme cuando dice que "nadie tiene derecho a ridiculizar a las personas que tenemos fe, ni a hacer, por ejemplo, una versión de Jesucristo que sea como una especie de caricatura. ¡Sólo lo hacen para crear polémica!"

Por el contrario, valora el diálogo, pero advierte que "si no hay un respeto mutuo, el diálogo se hace muy difícil y enseguida se convierte en un monólogo que no escucha al otro. Necesitamos un diálogo que acerque las mentes y los sentimientos y que nos ayude a comprender al otro. Los no creyentes han de entender que los creyentes llevamos la fe en nuestro interior y que no tienen ningún derecho a ridiculizarla, como hacen muchas veces".

En la clausura de los actos del Atrio de los Gentiles en Barcelona, cantará Mariam Matrem, del Llibre Vermell de Montserrat, y Cantar del Alma, de Federico Mompou. "En el Llibre Vermell de Montserrat encontramos unas obras que transforman al que canta, tan especiales y tan inspiradas que dudo que alguien que las escuche no pueda llegar a entender el mensaje del libro". También Cantar del Alma es, dice, "un monólogo hacia Dios muy especial".

Sólo tiene un temor: que con la emoción de cantar en la Sagrada Familia no le salga la voz. "¡Es como si cantase en el Templo de Jerusalén! La Sagrada Familia es para nosotros muy especial, como lo era para el pueblo de Israel el templo que acogía el Arca de la Alianza", señala.

Con casi 80 años, la Caballé sigue en los escenarios, llena de agradecimiento. "Siempre doy gracias a Dios de que me haya conservado la vida durante tantos años. Así que seguiré cantando y ayudando a los demás mientras pueda".