El Papa Francisco predicó sobre la Resurrección como la clave que cambia la vida de cada cristiano y le da sentido.

Antes del rezo de la oración mariana del Regina Caeli, que en Pascua sustituye al Ángelus, recordó que este domingo se celebra como Fiesta de la Divina Misericordia, por decisión de San Juan Pablo II, a raíz de los mensajes de Jesús a Santa Faustina Kowalska.

Pero Francisco no se detuvo a explicar esta devoción, sino que se centró en una predicación sobre cómo tener una vida con sentido.

"Todos queremos tener vida, pero existen diversos puntos de vista sobre cómo lograrlo. Por ejemplo, hay quien reduce la existencia a una carrera frenética para gozar y poseer muchas cosas: comer y beber, divertirse, acumular dinero y objetos, sentir emociones fuertes y nuevas, etc.”.

"Es un camino que a primera vista parece atractivo, pero que no sacia el corazón. No es así como se ‘tiene vida’, porque siguiendo los caminos del placer y del poder no se encuentra la felicidad", advirtió el Pontífice.

Quien se vuelca simplemente en las diversiones no puede dar respuesta a cosas reales "como, por ejemplo, el amor, las experiencias inevitables del dolor, las limitaciones y la muerte. Y, además, no se hace realidad el sueño que todos tenemos en común: la esperanza de vivir para siempre, de ser amados sin fin".

El Cristo crucificado y el poder de la Resurrección

El Evangelio de este domingo habla de vida plena en Jesús. El Papa preguntó a los miles de personas congregadas en la plaza de San Pedro: "Les pregunto a ustedes: ¿Tienen esperanza? Que cada uno se pregunte: ¿cómo va mi esperanza?".

Para tener vida propuso "fijar la mirada en Jesús crucificado y resucitado, encontrarlo en los sacramentos y en la oración, reconocerlo presente, creer en Él, dejarse tocar por su gracia y guiar por su ejemplo, experimentar la alegría de amar como Él”.

"Hay que buscar a Jesús, dejarse encontrar –porque Él nos busca–, abrir el corazón al encuentro con Jesús", exhortó.

Y añadió: "¿Creo en el poder de la resurrección de Jesús, creo que ha resucitado? ¿Creo en su victoria sobre el pecado, el miedo y la muerte? ¿Me dejo implicar en la relación con el Señor, con Jesús? ¿Y dejo que Él me empuje a amar a los hermanos y las hermanas, y a tener esperanza todos los días?”.

Su predicación finalizó pidiendo que "María nos ayude a crecer cada vez más en la fe en Jesús resucitado, para que ‘tengamos vida’ y difundamos la alegría de la Pascua".

Rezar por la "paz justa" y "negociación" en Ucrania y Palestina

El Papa, tras el rezo del Regina Caeli, animó a "que no disminuya nuestra oración por la paz, por una paz justa y duradera, especialmente en la atormentada Ucrania y en Palestina e Israel. Que el Espíritu del Señor Resucitado ilumine y sostenga a quienes trabajan para reducir la tensión y alentar gestos que hagan posible la negociación". Y añadió: "Que el Señor conceda a los líderes la capacidad de detenerse un poco para tratar, para negociar", animó el Papa Francisco.

Francisco también pidió oración por "las personas que murieron en el accidente del autobús que se salió de una carretera en Sudáfrica hace algunos días". Eran cristianos que iban a una fiesta o retiro de Pascua, pero en el accidente murieron 45 personas, y sólo sobrevivió una niña de 8 años.

Reflexiones de 3 papas sobre la Divina Misericordia

Con motivo del Domingo de la Divina Misericordia, VaticanNews difundió algunas reflexiones de San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco sobre esta devoción que el Papa polaco instituyó como fiesta universal en el año 2000 al canonizar a Santa Faustina Kowalska (1905-1938).

Juan Pablo II en el año 2000 dijo: “La misericordia divina llega a los hombres a través del corazón de Cristo crucificado: "Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona", pedirá Jesús a sor Faustina (Diario, p. 374). Cristo derrama esta misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la misericordia un "segundo nombre" del amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón?”

En el Domingo de la Divina Misericordia de 2008, Benedicto XVI dijo que es un misterio ligado al rostro de Cristo y su perdón en el sacramento. “Este amor de misericordia ilumina también el rostro de la Iglesia y se manifiesta mediante los sacramentos, especialmente el de la Reconciliación, y mediante las obras de caridad, comunitarias e individuales. Todo lo que la Iglesia dice y realiza, manifiesta la misericordia que Dios tiene para con el hombre. Cuando la Iglesia debe recordar una verdad olvidada, o un bien traicionado, lo hace siempre impulsada por el amor misericordioso, para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia (cf. Jn 10, 10)".

El Papa Francisco en 2022, durante la Misa de la Divina Misericordia, relacionó esta devoción con la atención al que sufre. "Si nos hacemos cargo de las llagas del prójimo y en ellas derramamos misericordia, renace en nosotros una esperanza nueva, que consuela en la fatiga. Preguntémonos entonces si en este último tiempo hemos tocado las llagas de alguien que sufra en el cuerpo o en el espíritu; si hemos llevado paz a un cuerpo herido o a un espíritu quebrantado; si hemos dedicado un poco de tiempo a escuchar, acompañar y consolar. Cuando lo hacemos, encontramos a Jesús, que desde los ojos de quienes son probados por la vida, nos mira con misericordia y nos dice: ¡La paz esté con ustedes!”