Sí, el mismísimo Santiago Martín, el sacerdote periodista que cogió el relevo del maestro Martín Descalzo en ABC, el que durante años se hizo cargo de la información religiosa, el que antes había sido religioso franciscano de la OT, el autor de libros de espiritualidad de éxito, es el fundador y presidente de los Franciscanos de María. Y la parroquia María Virgen Madre, que se erigió en junio de 1999 en el barrio de Hortaleza, pegada a la M-40, está encomendada a esta institución de Iglesia que tiene un carisma centrado en la conjugación más básica del amor: «Hacer amar al amor».

Para entender este leitmotiv también parroquial hay que recordar que esta frase atribuida al Francisco de Asís de la Porciúncula encierra la teología del agradecimiento. Los Franciscanos de María están presentes en 31 países de tres continentes y el número de laicos que asisten a las «Escuelas de agradecimiento», y que por lo tanto forman parte jurídicamente de la asociación, son en torno a los diez mil. Cuentan con tres parroquias más en el mundo, en Guatemala, Santiago de Chile y Filadelfia. Pero la de María Virgen Madre es, sin duda, la referencia histórica.

Las «Escuelas de agradecimiento» son reuniones semanales en las que intenta despertar la conciencia de lo que significa el amor de Dios y la respuesta adecuada a esa gracia. «Se asiste a la “escuela de agradecimiento” para aprender a agradecer, a Dios y al prójimo, y para ello hay que ir descubriendo cuáles son los motivos de agradecimiento», señala uno de los textos fundacionales.

El padre Santiago Martín fue el primer párroco de esta comunidad y ahora ocupa el cargo de vicario parroquial dado su labor de animación de esta realidad eclesial. Una parte de su tiempos tiene que pasarla en Roma o viajando. Al frente de la parroquia está el joven sacerdote, Franciscano de María, Francisco Javier Martín Bautista al que ayuda el sacerdote Osmán de Jesús Ramos Guzmán. La acogida y amabilidad del padre Javier, que estudió derecho canónico, es una muestra de cómo se trasparenta la espiritualidad de los Franciscanos de María.

El templo, avenida Machupichu, 50, espacioso, con una arquitectura circular, un amplio presbiterio, fue consagrado en septiembre de 2003 por el cardenal Rouco Varela. La parroquia ha estado siempre confiada a los sacerdotes Franciscanos de María, que la han convertido en un potente centro de caridad. La feligresía es, según confiesa el párroco, muy religiosa, activa y comprometida y generosa. No hay más que ver los datos que sintetizan la vida de esta comunidad: 15 grupos de matrimonios y jóvenes, 110 niños en catequesis, confirmaciones de medio centenar de jóvenes cada año, campamentos de verano, los ejercicios espirituales anuales, que se desarrollan en la Casa de Riaza, la «Escuela de Familia» y la «Escuela de novios», las «Escuelas de agradecimiento», actividades principales de los Franciscanos de María. Y, como no podía ser menos, una Cáritas que ayuda a otras Cáritas, en concreto a al de la parroquia cercana de Santa Rosalía, que además tiene acogidos a 20 venezolanos.

Actividades

Para la vida de esta parroquia, la formación de los fieles es muy importante. De ahí que haya desarrollado el «Foro Benedicto XVI» en donde se imparten charlas sobre temas de actualidad. Cada mes se propone a la feligresía un libro de lectura doctrinal y espiritual y además tiene la parroquia una especial sensibilidad hacia los medios de comunicación. Cuenta con magnificat.tv, una televisión en línea que ofrece una amplia oferta de vídeos dedicados a la formación católica. La última Vigila Pascal, en tiempos de pandemia, fue seguida por doscientas cincuenta mil personas. Y no es solo por el carisma del padre Santiago Martín, que lo tiene, sino por una forma de presentar el Evangelio, un lenguaje, actual que engancha desde lo esencial cristiano.

En la parroquia además viven un grupo de jóvenes de media docena de nacionalidades que se están formando en los Franciscanos de María y que colaboran en las actividades. Se les ve con frecuencia en largos momentos de oración en la capilla lateral. Y esto también es un aliciente para una parroquia cuyo primer objetivo es ayudar a sus miembros a alcanzar la santidad, creciendo en el amor a un Dios que nos ama infinitamente.

Publicado en ABC.