Un millón de personas asistirán a la Jornada Mundial de la Juventud. La organización del evento calcula que ello supondrá un impacto económico de 100 millones de euros, la mitad de ellos generados por turistas extranjeros. La ciudad de Madrid se prepara ya para recibir la visita del Papa Benedicto XVI. Entre los días 16 y 21 de agosto, los ojos de millones de personas en todo el mundo estarán pendientes de lo que ocurra en la capital. Será la mejor campaña de promoción que jamás se hubiera podido soñar.

Desde el punto de vista del turismo, que cientos de miles de personas vengan a Madrid es una oportunidad. Que lo hagan a mediados de agosto, una de las temporadas «valle» de la capital, es muy bueno. Y que además haya 4.500 periodistas retransmitiendo un evento de alcance mundial, del que están pendientes las televisiones de todo el planeta, convierte el acontecimiento en un auténtico lujo.

En el área municipal de Economía y Empleo, que dirige Miguel Ángel Villanueva, no están dispuestos a dejar escapar la ocasión de «lucir» Madrid. Por eso, esta concejalía, que también se encarga de la promoción turística, ha preparado una serie de actuaciones para rentabilizar el evento desde este punto de vista. Por ejemplo, la red de puntos de atención turística del Ayuntamiento dará información específica sobre la Jornada Mundial de la Juventud, y entregarán las publicaciones elaboradas por el Patronato de Turismo y la organización de la JMJ.

El letrero gigante de leds del Faro de la Moncloa —visible desde buena parte de la carretera A-6 en su entrada a Madrid— también proyectará información sobre la Jornada.


Además, el Patronato de Turismo ha editado dos publicaciones específicas para estos días: la guía «Madrid para ti, peregrino» —con información general sobre museos de la ciudad, parques y «los imprescindibles», teléfonos de interés y un mapa del centro—y el folleto «Madrid, patrimonio religioso», muy útil en una ciudad que, según explica el Ayuntamiento, «es la segunda en patrimonio eclesiástico después de Roma».

Patrimonio también va a poner en marcha, dentro del programa de visitas guiadas que mantiene durante todo el año, tres específicas para estos días: «Madrid imprescindible» es la primera de ellas, dos horas de recorrido accesible para todos por el centro, visitando lugares tan emblemáticos como la Plaza Mayor, Puerta Cerrada o la explanada de la Almudena, entre otros.


La segunda lleva como nombre «Madrid pontificio», y en ella se incluye la visita de varios edificios religiosos muy ligados a la figura del Sumo Pontífice: la Basílica de San Miguel, que es sede de la Embajada Vaticana en Madrid, la catedral de La Almudena y la catedral castrense, junto a la Real Colegiata de San Isidro.

Una última visita es la de las «Iglesias de Madrid»: desde la popular parroquia de San Ginés hasta el monasterio de Las Carboneras, o la parroquia de San Andrés de la plaza de los Carros.