“Éxito absoluto”, “gente sana”, “energía positiva”, “retorno a los valores”. Con esta contundencia se expresa en esta entrevista David Hatchwell, vicepresidente de la Comunidad Judía de Madrid (www.cjmadrid.org), cuando se le pregunta sobre la Jornada Mundial de la Juventud 2011.
- Los que pensamos las mismas cosas tenemos que estar juntos. Los católicos, como otros grupos, tienen derecho a expresarse, aunque haya protestas contra esto. Tienen derecho a creer en lo que creen, y por este motivo tenemos esta cercanía, porque nosotros los judíos sabemos bien qué es ser vilipendiados.

Entendemos lo que es ser deslegitimados, y yo lo vivo constantemente en mis carnes.

Soy muy sensible, y no sólo me preocupan sino que me molestan las tendencias a deslegitimar a la gente. Uno puede no estar de acuerdo con alguien, pero no se tienen que dar ataques a colectivos de manera injustificada y descontextualizando.

En este sentido nuestro apoyo a un acto como la JMJ es claro. Celebro que se haya realizado esta JMJ y de ahí la proximidad con el evento.

- Sin lugar a dudas ha sido un éxito absoluto este viaje del Papa. Es el mayor acontecimiento en las últimas décadas: yo no recuerdo algo así. Ver Madrid con todo tipo gente joven en las calles, gente que se nota muy sana, con energía positiva, ha sido increíble, y una delicia verlo. La valoración sólo puede ser positiva.

Todos los días, en la multitud de eventos que se han sucedido, se ha demostrado que lo que se quería era un momento espiritual muy potente, y esto ocurrió.

- Sólo algún incidente de pocos miles de personas, cuando al otro lado había hasta dos millones. Desafortunadamente algunos medios descontextualizan y enseñan lo marginal. Pero para mí, insisto, ha sido un éxito absoluto.

De lo que he leído, me consta que una empresa internacional como PriceWaterhouseCoopers hace una auditoría, lo cual me parece muy sensato por parte de la Iglesia, esta transparencia.

Además, las Jornadas han aportado muchísimo a la ciudad de Madrid, con lo cual no entiendo esos intentos de criticarla.

Más allá de informaciones de titular, lo que está claro es que Madrid ha estado en el mapa del mundo varios días, y ha sido muy positivo para España.
- Sin duda el mensaje ha sidomuy importante, especialmente la reconexión con una serie de valores. Este llamado transciende a un credo específico, no son sólo mensajes cristianos, sino universales.

El Papa ha pedido a los jóvenes que sean muy valientes con sus convicciones. Estamos ante un relativismo ético muy profundo, con una tendencia a quitarle valor a las cosas que mucha gente tiene como principios básicos de su educación.

En esto estamos totalmente de acuerdo con el Papa: en una sociedad moderna son necesarios valores para enfrentarse al relativismo y seguir creyendo en las convicciones morales que la gente quiere.

Otro aspecto llamativo del mensaje ha sido que no vivimos en la tiranía del individuo, no hay un yo absoluto, sino que hoy se exigen valores comunes colectivos espirituales y el servicio al otro.
- Absolutamente. Judíos y cristianos compartimos valores comunes troncales. Jesús era judío, y los primeros cristianos también, de ahí los valores compartidos que sin duda alguna siguen siendo los mismos.

- Sabemos que durante siglos la relación entre la Iglesia y el judaísmo no era para nada la que tenemos ahora, ha mejorado desde hace 40 años. Yo me siento privilegiado de vivir hoy en día, en un momento en que la Iglesia percibe de manera totalmente distinta a los judíos.
- Encuentros sí tienen, pero no tan grandes. Hay reuniones de jóvenes de todo el mundo, desde Rusia, Etiopía, Estados Unidos... en las que se juntan y comparten valores comunes. Reflexionan sobre la vida, el servir al otro, asumir responsabilidades...

Los jóvenes son muy importantes en nuestra tradición. Los mayores tienen más conocimientos y experiencia, pero el presente y el futuro es de los jóvenes: hay que invertir siempre en ellos para que conozcan la base de nuestra tradición, la vivan y la puedan transmitir, pues si uno no hace los esfuerzos con la gente joven en 30 años las cifras pueden cambiar.

Es preciso dar un elemento cultural básico a los jóvenes. En mi caso tengo la suerte de vivir en un país democrático donde tengo derecho a observar mi culto, y estaría encantado que mis hijos lo sigan como así lo hice yo, mis padres y así desde hace miles de años. Quiero inculcarles que no son sólo responsables de su microcosmos, y que tengan una vida feliz y plena y con éxito es bueno, pero sirviendo a los demás, no sólo a la comunidad judía sino que sean buenas personas, y altruistas.

En este sentido cristianos y judíos, de nuevo, compartimos valores. Pensemos que el judaísmo nace como la primera religión monoteísta en un momento en el que no había el derecho a la vida para todos, si eras esclavo no tenías los mismos derechos, había sacrificios humanos... Los derechos humanos son parte del adn del judaísmo y han ido configurando la sociedad occidental, como el cristianismo por su parte.