El pueblo armenio, el primero que adoptó el cristianismo como religión nacional (en el año 301, con el rey Tiridates) celebra dentro de 2 años el centenario del "Medz Yeghern", el "Gran Crimen", la masacre de cristianos con la que se inauguraban los genocidios del sangriento s.XX. 


El gobierno llamado "de los Jóvenes Turcos", una serie de militares nacionalistas con ideas laicistas y organizados en logias de estilo masónico, gobernó el Imperio Otomano de 1909 a 1918 y exterminó entre 600.000 y 2 millones de cristianos armenios.

La Iglesia Apostólica Armenia, separada de Roma y de la ortodoxia en el año 451, que no proclama santos desde el s.VI, quiere ahora canonizar a 1 millón de estos mártires. Por comparación, los 522 mártires que se beatifican en España este 13 de octubre, parecen pocos.

Señala la Agencia Fides, que la Iglesia Apostólica Armenia, que cuenta con unos 9 millones de fieles, celebró un Sínodo del 24 al 27 de septiembre en la sede patriarcal de Echmiadzin (a 20 kilómetros de la capital armenia Yerevan). Ha sido un acontecimiento histórico: el primer sínodo desde 1651, reuniendo a casi todos los obispos armenios repartidos por el mundo, tanto los que dependen del Patriarca Karekin II, con sede en Echmiadzin, como los que dependen del Katolikós Aram I de Cilicia, actualmente con sede en Líbano. Allí llegaron obispos de la diáspora por todo el mundo: de Francia, de Estados Unidos, de América del Sur...




“Esta en fase de estudio la posible canonización de las víctimas del genocidio armenio", confirmaba a Fides el padre Georges Dankaye, rector del Colegio Armenio (católico) de Roma y Procurador de la Iglesia Católica Armenia ante la Santa Sede. Es él quien señala que "en la Iglesia Apostólica Armenia los últimos santos fueron proclamados en el siglo sexto”. Por eso, mientras que los católicos tienen práctica y un protocolo firme para beatificar a sus mártires, los armenios están estudiando ahora sus procedimientos.

Es probable que, como han hecho algunas otras iglesias orientales ante matanzas colectivas de cristianos, la Iglesia Armenia se limite a proclamar los santos indicando simplemente el lugar del martirio (los Mártires de Tal Sitio, o de Tal Otro) sin esforzarse en elaborar listas con nombres de individuos.

Pero también la Iglesia latina tiene a veces que recurrir a esta formulación, y de hecho ha sucedido este mismo año 2013, con la beatificación de los 400 mártires de Otranto, italianos asesinados por turcos y berberiscos.


En este genocidio, ni siquiera está claro el número de víctimas. Aunque hubo matanzas antes, en 1894 y en 1909, el gran genocidio se dio en 1915. El comandante alemán Carl F. Endres, que sirvió en el ejército turco en esos años, estimó el número de bajas armenias en 1,2 millones. Es una especie de cifra de consenso. Incluso los turcos más negacionistas tienen que admitir al menos medio millón de víctimas, que intentan remitir a enfermedades y hambrunas ligadas a la Primera Guerra Mundial. Pero fuera de Turquía, nadie lo cree.



El gobierno de Ankara se niega a admitir que aquellos hechos fuesen un "genocidio"
, y cuando algún país o personalidad extranjera habla de ello, el embajador o la legación diplomática turca protesta y toma represalias.

En Erevan, la capital armenia, el Estado mantiene un Museo del Genocidio Armenio (www.genocide-museum.am, web en inglés, francés, turco, ruso y armenio) inaugurado en 1995, al conmemorar los 80 años del inicio de las masacres. En la web se pueden ver fotos de cuerpos decapitados, cadáveres de niños, familias enteras quemadas vivas, etc.. siempre en grupos. 



En el parque que rodea los edificios del museo se han plantado árboles en nombre de las personalidades diplomáticas y políticas extranjeras y de las instituciones internacionales que han reconocido el genocidio armenio, como tal. Ahora están trabajando en una nueva dirección: reconocer a los "justos", aquellos turcos y kurdos, casi siempre musulmanes, que durante las matanzas y persecuciones protegieron y escondieron a sus vecinos armenios, poniendo el riesgo su propia vida frente a los equipos de asesinos organizados que los buscaban.

Las relaciones entre la Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica son buenas, y muchas de las razones que llevaron a la separación en el s.V parecen deberse a problemas lingüísticos en la definición de ciertos conceptos, que se están superando.

Hay, además, desde el s.XVIII comunidades de liturgia y costumbres armenias en plena unión con Roma: es la Iglesia Católica Armenia, con unos 700.000 fieles en todo el mundo, pastoreada por el Patriarca (o Katolikós) Nerses Bedros XIX.