Turquía ha puesto en marcha un conjunto interno de medidas en respuesta a la ley, aprobada por el Senado francés, que tipifica como delito la negación del genocidio armenio. En Francia, los que niegan el genocidio armenio puede ser multados con 45.000 € y una pena de prisión de un año.

Dentro de la nación, Ankara ha criticado el periódico armenio-turco "Agos": en la disposición precisa de la Secretaría de Educación, el sitio web del periódico (www.agos.com.tr) ya no es accesible en las escuelas de Turquía. Según fuentes locales, después de la circulación de las noticias en la prensa turca, la medida habría sido parcialmente retirada.

En los últimos días más de 10 mil personas se reunieron en Estambul, y marcharon en silencio para recordar al periodista de origen armenio Hrant Dink, asesinado el 19 de enero de 2007 frente a la sede del periódico "Agos", que dirigía.

Mientras tanto, entre los actos de hostilidad hacia los franceses, el gobierno ha enviado inspectores para revisar los registros de impuestos de la Alta escuela francesa "Charles de Gaulle" en la capital turca, suscitando la protesta del embajador de Francia Laurent Billi, mientras circula la hipótesis de cambiar el nombre de "Rue de París", en Estambul, "Rue de Argelia".


El padre Lorenzo Piretto, OP, Pro-Vicario Apostólico de Estambul, dice a Fides: "Estamos sorprendidos por la medida aprobada en Francia: la del genocidio armenio es un hecho histórico muy complejo y no creemos que un gobierno se deba entrometer. Por un lado, los armenios en el extranjero presionan, pero por otro lado, los armenios en Turquía puede ser objeto de represalias, y ellos mismos han expresado sus reservas acerca de dichas leyes. Hoy los armenios en Turquía son una minoría religiosa reconocida por el gobierno (mientras que los católicos no lo son), recientemente han anunciado medidas para la apertura de las minorías reconocidas, tales como la restitución de bienes confiscados. En la actualidad hay cerca de 60 mil Armenios Apostólicos, mientras que los armenios católicos rondan los 3.000. Están bien integrados en la sociedad turca y no viven problemas especiales ".