1439. 17 de mayo.

Yo Le daba las gracias por un prisionero muy querido que regresaba.

El: ¿Habrías podido dudar de Mí, de Mi Poder y de Mi Amor? No te sorprendas nunca de Mis
Bondades, porque las que puedes ver son menores que las que te rodean y te envuelven y te
elevan sin que lo sepas. Si Yo Soy bueno con Mis enemigos, con los que deliberadamente Me
ofenden y les doy tiempo para el arrepentimiento, ¡cuánta mayor Benevolencia debo tener para quienes Me dedican su vida! Para ellos sobrepaso toda medida de deseo. Tú misma lo has experimentado, especialmente desde hace un año; mientras más me das, más te colmo. Y puedes creerme si te digo que Mi Gratitud es mayor que la tuya, Mi pequeña débil. Pídeme que te enseñe a darme más. No tengo necesidad de tus dones, pero los deseo para poderte recompensar todavía más.

Como ves, siempre pienso más en vosotros que en Mí mismo. Como ves, sigo pensando más en vosotros que en Mí; como si vosotros fuerais el Dios y Yo fuera la creatura. Porque Soy un Abismo sin fondo de Amor. Que esto te alegre. Mide tu felicidad: ¡ser amada por Mí! Toma de Mi Amor y ofrécelo como si fuera tuyo, al Amor que Soy Yo. Porque todo, hija, todo lo que es Mío es también tuyo.

  

 Gabriela Bossis (1874-1950) fue la menor de cuatro hijos en una familia católica francesa que la educó cristianamente. Se diplomó en enfermería y sirvió como tal en las misiones de Camerún, por lo que fue condecorada. Fue una persona abierta y comunicativa muy entregada a Cristo, pero que no sintió la vocación religiosa. En 1923 escribió su primera comedia, alcanzó celebridad por obras entretenidas y edificantes que se estrenaron en  numerosos países, incluso interpretando ella algún papel. En 1936 comenzó a transcribir sus diálogos con el Señor, una experiencia mística que vivió durante años. Fue dirigida espiritualmente por varios sacerdotes, que dieron luego testimonio de su paz interior. En uno de sus cuadernos escribe las siguientes palabras que escuchó de Cristo: "Tú has estado siempre bajo mi dirección". Todos esos escritos se agruparon en volúmenes agrupados bajo el título Él y yo. Murió después de experimentar durante varios meses dolencias respiratorias y pérdida de visión, que sobrellevó con el mismo espíritu de conformidad con la voluntad de Dios que guió toda su vida.