1045. 26 de diciembre de 1940. En Nantes, Avenida de Launay. Hora Santa. "Considera el frío que hace en la Gruta de Belén, cómo falta la luz y muchas cosas, necesarias. Y sin embargo, Mi Madre y San José son felices, porque están conmigo, y con esto nada les falta. No cederían su lugar a ningún príncipe de la Tierra. Que tu amor sea lo suficientemente grande como para comprender la plenitud de la alegría que hay en la Unión con Dios. Cuando nada se tiene, pero se posee a Jesús, nada hace falta. Y eso de poseer a Jesús no es una ficción. Yo Soy real y mi posesión lo es. Yo Me apodero de aquéllos que se Me dan. En ocasiones ni siquiera aguardo a que os ofrezcáis: os tomo antes, tan grande así es Mi Deseo de poseeros. ¿Quién tendrá la suficiente simplicidad de corazón como para creerme? Hay una cierta falsa humildad que impide creer en el Amor. No es que seáis dignos de Mi Amor, pero sois Mis hijos, pobrecitas imágenes Mías, y Mi Corazón es infinitamente amante. Siempre encuentro un pretexto para amar, aun a las almas más miserables.
Soy su Amigo, deseoso de perdonarlas".

"Tú te dices: 'Mi Señor me habla siempre de Su Amor para con los hombres'. Sí. Porque Yo Soy
Amor. ¿Cuándo lo entenderás? Hablo de la abundancia de lo que tengo. Mi Pensamiento es
inmutable; Soy la Hoguera que no se extingue. Todos vosotros Me estáis presentes como si
fuérais uno solo. Si comprendiérais Mi Amor por un solo instante, ¡la vida celestial que llevaríais! Porque viviríais más en Mi Corazón que en la Tierra; vuestro pensamiento no conocería sino una sola dirección: la de beber sin fin en la copa de la Vida".
"Tu, cuando menos, cree con simplicidad. Abandónate. Entra en Mí y ya no te salgas; encontraste lo que necesitabas."