1041. Vispera de Navidad. En un aposento. "Has pensado alguna vez que el amor que te tenía tu madre, tu hermana Clemencia y las personas que se interesaban por ti era nada más un poco del amor que Mi Madre te tiene? Un poco, nada más. Dale muchas gracias, con los más tiernos pensamientos, por la solicitud de Su Corazón."

Después, viendo que yo oraba por mis intenciones, me dijo: "Ora también por las Mías, por las de Mi Madre. Hay algunas almas que nosotros deseamos conseguir. Necesitaríamos concederles una Gracia muy especial, y para eso necesitamos una ayuda. ¿Te parece sorprendente que Dios necesite ser ayudado? Pero así es y debe serte dulcísimo el poderme ayudar. Ora para obligarme a conceder esa Gracia. Más tarde verás esa alma en su gloria, y su gloria glorificará la tuya."

1042. 24 de diciembre de 1940. Yo leía: "María tenía una Fe como no la tendrá jamás ninguna otra creatura humana." El me dijo: "Todo lo que tiene una madre, lo tienen también sus hijos.
¿Cuándo has visto que una madre se niegue a compartir lo que tiene? Ella te lo dará todo, si tú se lo pides. Enriquécete, pues, por Ella, para Mi Gloria. Mi pobre pequeña."

1043. 25 de diciembre. Por la tarde. Yo pensaba en la pobreza de Su Vida. Me dijo: "Yo tomé
sobre Mí las más grandes penas de los hombres."

1044. Navidad de 1940. "Como regalo de Navidad para Mí, Niño pequeño, dame cada mañana los buenos días apenas despiertes. No Me dirás que es un regalo costoso. Recuerda a aquel buen sacerdote que te dijo a propósito de la señal de la Cruz en la mañana: "Todas sus actividades estarán en orden, como una bella procesión tras de la Cruz'."

Después de la comunión en la Misa de la aurora, decía yo: "Señor, Te adoro; a Ti, que has venido al Mundo para traer la salvación." El: "Es lo que vengo a traeros. Pero vosotros debéis venir a tomarla."