Melania Trump, en su visita a Roma, ha mostrado varios gestos de devoción cristiana y más específicamente católica. Cuando el Papa Francisco le dio un Rosario, ella pidió específicamente que se lo bendijera, cosa que hizo el Pontífice al momento. (Melania sabe italiano y trabajó en su juventud un tiempo en Milán).

Después, visitando el hospital católico infantil Bambino Gesú, acudió a capilla a rezar unos minutos ante el Sagrario. Y en otro espacio del hospital, ante la imagen de la Virgen María, Melania Trump entregó unas flores a los pies de la Virgen y se santiguó haciendo la señal de la cruz (aunque de una forma extraña, llevando la mano de arriba a un hombro, y no de arriba abajo como hacen tanto los cristianos latinos como los de rito griego). 



Según Diane Montagna, en Aleteia, cuando entró en la capilla se santiguó con agua bendita, encendió una vela y oró. Preguntó también por la historia de la capilla al capellán del hospital y a la duquesa Maria Grazie Salviati, que la acompañaba. La capilla tiene 150 años y tiene el Santísimo en el Sagrario. 


Preguntada por el DailyMail, la portavoz de Melania, Stephanie Grisham, confirmó que la Primera Dama americana es católica... la única de la historia, con la excepción de Jacky Kennedy. 



Durante la campaña electoral, cuando le preguntaban si era cristiana, ella explicaba que se bautizó en su Eslovenia natal, que es un país de mayoría católica. Sin embargo, no está nada claro cuando fue eso. No fue en su infancia, ya que su padre era miembro militante del Partido Comunista Yugoslavo entonces gobernante, aunque según parece era más por conveniencia que por convicción. Se sabe que no bautizó a sus hijas ni las llevó a la iglesia ni les dio formación religiosa. En su pueblo de Sevnica todos los daban por ateos.

Melania, nació en 1970 y tenía 19 años cuando se hundió el muro de Berlín en 1989. En esa época mucha gente en los países ex-comunistas se bautizaba por convencimiento o por dejar claro su distanciamiento del comunismo. Melania llegó a Estados Unidos en 1996, con 26 años, así que su bautismo en Eslovenia pudo ser probablemente entre los 20 y los 25 años, y probablemente con poca o ninguna catequesis preparatoria, como era común en esos años. 




Conoció a Donald Trump en 1998, quien se divorció en 1999, y se casaron en una iglesia episcopaliana (anglicana de EEUU) en 2005. En esa misma iglesia bautizaron en 2006 a Barron, su hijo común.

Donald Trump es de tradición presbiteriana (protestantes con presbíteros, algo de liturgia, etc... pero sin obispos), aunque se trata bastante con pastores evangélicos. En campaña electoral, Melania declaró que "vamos a la iglesia cuando podemos, intentamos ir en Pascua y Navidad". 




El estado matrimonial de Melania es "complicado" desde el punto de vista católico: se ha casado con un divorciado (al menos desde un punto de vista civil) y por una ceremonia no católica, y sin hacer las promesas habituales de educar a su hijo en la fe católica. 

Pero tampoco puede presentarse ante la opinión pública protestante como una cristiana "a su manera" si pide que el Papa le bendiga un rosario, si le lleva flores a la Virgen y si reza ante su imagen con la señal de la cruz: eso no es protestante. 



En sus cuentas en redes sociales Melania ha explicado cuánto le emocionó estar con el Papa y luego con los niños de la zonas de cuidados intensivos del hospital, leyéndoles cuentos y pintando dibujos con ellos. Explica que rezó por un niño que esperaba un donante y que al llegar a Bélgica, al día siguiente, ha sabido que ya le han encontrado uno. En sus cuentas de redes ha usado las etiquetas #Blessings y #Faith (bendiciones y fe). 

Publicó un post enviando "bendiciones a todos" después de ver al Papa. Y otro con este texto: "El tiempo que pasé con los pequeños en la Unidad de Cuidados Intensivos es algo que nunca olvidaré, y rezaré por ellos cada día"

Melania Trump deposita flores a los pies de la Virgen María 
 
Melania Trump enciende velas en la capilla del hospital