Uno de los momentos intensos de “Bajo un manto de estrellas”, del director Óscar Parra de Carrizosa, es el martirio del padre José Garrido y de Fray Justo Vicente y Fray Mateo de Prado (a la derecha del fotograma), asesinados el 30 de julio de 1936 en la estación de Miguelturra (Ciudad Real), a pesar del salvoconducto expedido por el alcalde. Fueron enterrados en el cementerio de Miguelturra y posteriormente trasladados a Almagro.

Siervo de Dios José Garrido Francés. Doctor en teología y profesor en Almagro, había nacido en Villaherreros (Palencia) en 1893. Estudió en Le Saulchoir y en Friburgo y se especializó en historia de la Iglesia, patrología y liturgia. Había sido prior de su convento y, ante los primeros ataques de los milicianos, les plantó cara con valentía. Le dispararon, pero no acertaron. El 24 de julio de 1936 lo apresaron, y el 30 de julio, en la estación de Miguelturra, lo hicieron bajar del tren. Cuando vio que era para fusilarlo, gritó: “¡Viva Cristo Rey!”. Fueron sus últimas palabras en este mundo.

Siervo de Dios Justo Vicente Martínez. Profeso, estudiante de teología en el convento de Almagro, había nacido en Villanázar de Valverde (Zamora) en 1913. Emitió su profesión solemne el 30 de abril de 1936, y a los tres meses, el 30 de julio, era mártir de Cristo en la estación de Miguelturra.

Siervo de Dios Mateo de Prado Fernández. Hermano cooperador del convento de Almagro, había nacido en Mata de Monteagudo (León) el 25 de julio de 1907. El Maestro de la Orden le dio el hábito el 7 de octubre de 1934. Antes de los dos años lo llamó el Señor: sufrió el martirio en la estación de Miguelturra, el 30 de julio de 1936.
 
Como ya hemos recordado, en esta escena, los familiares de Fray Mateo de Prado (Antonio Meléndez Peso), no sólo asistieron al rodaje de la escena del martirio sino que además hicieron de extras (bajo estas líneas una foto familiar tras el rodaje). Uno de los familiares directos es Margarita. Le he pedido permiso para copiar su correo. Una vez se puede demostrar el amor que por los mártires ha existido en las familias: memoria, recuerdo, devoción, encomendar sus cuitas y necesidades…


 
Soy Margarita, sobrina nieta de Fray Mateo de Prado

En el mes de septiembre me enteré por una prima que vive en Madrid que se estaba realizando una película sobre el martirio vivido por nuestro querido Tío Santiago (nombre de bautismo) como le llamamos en casa, inmediatamente contacte con Oscar Parra de Carrizosa que tuvo la amabilidad de invitarnos  a asistir al rodaje y a participar en el momento del fusilamiento de a nuestro querido de Fray Mateo.

Viaje a Madrid junto con mi marido y mi hija para el rodaje y fue un cúmulo de sensaciones y emociones un día inolvidable, era como vivir todo lo que mi abuela me había contado durante años y recordar lo que ella siempre se preguntaba, el grado de sufrimiento de su hermano en aquellos trágicos días.

La película la he tenido que ver dos veces, la primera fue muy dura y con la tensión que tenía no capte muchos momentos y detalles, salí con el corazón encogido, lágrimas en los ojos y un nudo en el estómago.

El segundo día volví a llorar esta vez porque me centré más en las sensaciones de los personajes, su bondad, su humildad…todo ello acompañado por la banda sonora que es muy emotiva y que el primer día ni la aprecie.

En el comedor de la casa de mis abuelos en La Mata de Monteagudo ha estado siempre presente una fotografía de Fray Mateo, puede ser del día que tomo los hábitos, y mi abuela Consuelo su hermana siempre se encargó de repetirnos una y otra vez los hechos que terminaron con su vida, siempre hablaba de él con orgullo de su hermano.




A pesar de que tres de sus hermanos habían fallecido a temprana edad, Rebeca siendo muy niña perdió la vida al caerse de una pared, Leónides y Julio (Franciscano)  que fallecieron por causa de la gripe española, mi abuela siempre recordaba con mucho cariño de su hermano quizás por las circunstancias en las que murió o porque fue el pequeño de sus hermanos y el último en abandonar el hogar siempre lo tuvo muy  presente lo recordaba cariñoso, con un humor especial, pendiente de los suyos sobretodo de su madre y muy devoto de su Virgen de la Velilla.

Mi abuela murió en 1993 con la pena de no ver la beatificación de su hermano.

Fuera de la familia es muy poca la gente que conocía la historia, aún en un pueblo tan pequeño como es La Mata de Monteagudo hay mucha gente que la desconoce y que ahora se están enterando de lo ocurrido. Mi abuela una persona sencilla, humilde, muy querida en su pueblo nunca nos transmitió rencor hacia otras personas, ni rojos, ni blancos, ella muy acertadamente nos decía que los errores los cometen personas no las ideas. Por eso creo que nunca fuera de casa quiso hacer comentarios al respecto para evitar posicionamientos y enfrentamientos.

En Junio de 2013 falleció en Málaga mi tía Humildad (Hermana Carmelita del Sagrado Corazón de Jesús) sobrina de Fray Mateo era la mayor de las dos hijas religiosas de mi abuela Consuelo.

Las Hermanas Carmelitas de Monsalve nos dieron una caja con los recuerdos que ella guardaba de la familia, fotos, cartas, esa caja se la guardó una de mis tías con la intención de compartirla con el resto de la familia, hace unos días que nos hemos reunido y hemos encontrado unas cartas que enviaba tío Santiago (el Siervo de Dios Fray Mateo de Prado) a su cuñado (mi abuelo Cayo) y una pequeña estampa de la Virgen con una felicitación para su hermana Consuelo por su cumpleaños el 30 de abril.




En estas cartas pregunta por su madre, por sus sobrinos los 3 mayores, Higinia, Humildad y Emiliano, después llegaron otros 6, también se interesa por sus sobrinos, Leónides y Julio, hijos de otro hermano que al enviudar este mi bisabuela y más tarde mi abuela se hicieron cargo de los niños. Envía el pésame para la familia de un fallecido del pueblo y su enhorabuena para unos recién casados”. 

Bien, queridos amigos, para terminar os dejo con esta fotografía de Santiago (luego cuando profese cambiará su nombre por el de Mateo) de paisano, antes de entrar en los dominicos. Agradezco a la familia de Fray Mateo, por medio de Margarita, que hayan guardado con celo la memoria de uno de los suyos, de uno de los nuestros. Y que pronto podamos verlos en los altares…


Rescatamos este artículo que publicamos en 2014.