Cuatro años de guerra en Ucrania: Cáritas construye humanidad entre drones rastreadores
Cáritas Española ha aportado 19 millones de euros a Ucrania; mucho se destina a salud mental, tras años de traumas y heridas.
Una voluntaria de Caritas Ucrania visita a una anciana en la bombardeada Járkov en 2025
Se cumplen 4 años de guerra a gran escala en Ucrania el 24 de febrero. Tetiana Stawnychy, la directora de Cáritas Ucrania (la Cáritas grecocatólica, mucho más grande que su hermana latina, Caritas Spes) está en España explicando la situación. Ha acudido, por ejemplo, al Congreso de los Diputados, donde habló con políticos de distinto signo.
En estos cuatro años, los españoles han entregado 19 millones de euros a través de Cáritas Española para apoyar a los refugiados, desplazados y víctimas de guerra. Cáritas Española apoya allí 140 proyectos humanitarios, a través de parroquias, congregaciones y voluntarios.
Tetiana Stawnychy explica a ReL que antes de 2018 las parroquias católicas casi no tenían capacidad de acción social, ni delegaciones de Cáritas. Pero Cáritas Española ya apoyaba proyectos desde 2010 (de discapacidad o infancia, por ejemplo).
Tetiana Stawnychy, directora de Cáritas Ucrania, la Cáritas de rito grecocatólico, en su visita a Cáritas Española
En marzo de 2014 Rusia se anexionó Crimea y empezó la guerra en el Dombass mediante milicias, 'hombrecillos verdes' (soldados rusos sin bandera) y bombardeos. La Iglesia entonces se esforzó en organizar más su acción social, y lo logró.
"Antes las parroquias solo tenían liturgia y culto. La época comunista había desmantelado nuestras comunidades. Pero la plenitud de la Iglesia incluye trabajar también lo social. Nos organizamos. Y cuando llegó la guerra a gran escala, en 2022, Cáritas estaba preparada. Pudimos abrir enseguida 500 centros de ayuda y atención en nuestras parroquias. Hablamos de 14 millones de desplazados, la mitad huyendo al extranjero. Era una necesidad enorme pero pudimos hacerlo. Hoy, si fuera necesario, podríamos activar una red de 1.000 puntos de atención en parroquias", explica Tetiana Stawnychy, con orgullo.
Ya en 2014, cuando un desplazado llegaba a un punto de ayuda de Cáritas, apuntaban sus necesidades, escuchaban su historia y, al final, le hacían una pregunta: "¿Estaría usted dispuesto más adelante a ser voluntario de Cáritas?" Muchos decían que sí. Se tomaba nota... y se les ponía a ayudar. Y, ayudando, recuperaban orden y dignidad en su vida. Esa experiencia la aplicaron luego en 2020.
Acción Social
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"Tenemos ahora unos 12.000 voluntarios en nuestras listas, y en un momento dado siempre tenemos entre 1.000 y 2.000 voluntarios activos. Ahora hacemos turnos para formarles. Queremos darles más habilidades, para que trabajen mejor con la gente", explica a ReL. "Es el poder de ser humano, tener relaciones y ser un don para los demás".
"Todo el país ha crecido espiritualmente, mediante la acción de la caridad, por la vía práctica. Pero en Cáritas también hacemos retiros y peregrinaciones, por ejemplo al santuario mariano de Zarvanitsia", explica.
Programa en Caritas Ternopil contra la trata de personas, con apoyo de Cáritas Española, presente en Ucrania y países vecinos
La Iglesia en la zona ocupada por Rusia
Preguntada por la situación de Cáritas y la Iglesia en Crimea y las zonas controladas por Rusia, responde: "Por lo que yo sé, no quedan parroquias activas en las zonas ocupadas. Los sacerdotes grecocatólicos fueron expulsados. A dos los encarcelaron [los redentoristas de Berdiansk, uno había trabajado en Barcelona, nota de ReL]. Cuando por fin los liberaron, tras dos años presos, yo ni los reconocía. Creo que tampoco funcionan las parroquias latinas. Hay persecución contra los protestantes y contra la Iglesia Ortodoxa Ucraniana. Por lo que sabemos, la situación es muy opresiva. Al empezar la guerra, en 2022, nuestra casa de Cáritas en Mariúpol fue bombardeada por un tanque. Murieron dos personas de nuestro personal, con sus familias. El edificio colapsó, sólo un par de trabajadores lograron salir por entre los escombros".
Ayudar sana el corazón
Tetiana Stawnychy ve que en la guerra, la acción caritativa es humanizadora y sanadora. "Conozco una mujer que fue desplazada dos veces, primero expulsada de Donetsk, luego de Mariúpol. Lo perdió todo dos veces, me decía que su corazón se había roto una segunda vez. Pero se puso a ayudar en Cáritas. Y me dijo que sentía que cada vez que ayudaba a alguien, se le reparaba una pieza del corazón. Me parece una gran enseñanza para todos. Ayudando a la gente crecemos, y la gente que nos ayuda, también los donantes, nos hace crecer. Juntos construimos un frente de humanidad".
Añade: "Es asombroso el poder de la oración. En 2022 yo pensaba '¿cómo podremos resistir?'. Y creo que hemos resistido por la oración, en un sentido amplio. Muchas personas se sintieron movidos a actuar y ayudar. Hablamos de amor en acción".
Tetiana Stawnychy explica la situación tras cuatro años de guerra en Ucrania, en la sede de Cáritas Española en Madrid
La visión general tras cuatro años
Ella nació en Maryland (EEUU) en una familia de emigrantes ucranianos. Lleva 30 años trabajando en liderazgo civil internacional y desde 2021 lidera Caritas Ucrania. Como directora, ve el sufrimiento del pueblo, la generosidad de los voluntarios y la amistad y compasión de donantes de muchos países. Agradece la ayuda de los católicos españoles.
Da las cifras de Naciones Unidas: 11 millones de ucranianos necesitarán ayuda humanitaria en 2026, muchos ahora, por el frío.
"Tenemos una guerra de alta intensidad y de larga duración. También tenemos una crisis dentro de la crisis, por los ataques contra estructuras energéticas. Hay cientos de miles de familias sin acceso a calefacción, electricidad y a veces agua. Han atacado a ciudades densamente pobladas para aterrorizar a la población civil. Los más vulnerables son los que viven en edificios de muchos pisos. Imaginen vivir en el piso 15 sin electricidad y sin ascensor. Imaginen tener niños en casa, sin acceso a agua. Imaginen a los ancianos, las personas de movilidad reducida", va enumerando.
Cáritas Ucrania atiende las necesidades de cada zona. Durante cuatro años, en las zonas del frente ha ayudado a evacuar personas, distribuir ayuda básica, ayudas al alojamiento, comida, higiene, agua... Hay apoyo psicológico a los niños de la zona del frente, que llevan 6 años sin clase presencial, primero por COVID, luego por guerra.
Cáritas también ha ayudado a miles de desplazados a integrarse en sus nuevas ciudades, con centros de crisis, que personalizan cada caso con ayuda psicológica, renovación de documentos, acceso a sistemas de salud, facilitar la escolarizacion de los niños, ayudarles a encontrar trabajo... Lo llaman el itinerario para desplazados.
Voluntarios de Cáritas Ucrania en la peregrinación de verano al santuario mariano de Zarvanytsia
Drones contra civiles y evacuaciones
Ha habido algunos cambios en el último año, a medida que se multiplicaban los drones, que cada vez llegan más lejos. "Ahora los rusos usan mucho los drones para ataca a civiles, incluso a 10 o 25 km del frente. La zona peligrosa ha crecido mucho, los drones persiguen a vehículos civiles, a los de evacuación humanitaria, etc... Eso hace más difícil que la ayuda humanitaria llegue a esas zonas. También hace difícil las evacuaciones en gran escala. Las carreteras están cubiertas de redes contra drones", detalla Stawnychy.
Sanar mentes y corazones
"Cada dos o tres noches el sonido de las sirenas (os pongo una, con el móvil) es lo que nos levanta. Miramos el móvil, vemos cuantos drones, dónde atacan... según lo que leemos, decidimos qué hacer. Así durante meses y años. ¿De dónde salen las fuerzas? De ayudar a otras personas", añade.
Stawnychy constata que cada bombardeo, cada golpe que mata y destruye, daña "el sentido de humanidad, las relaciones entre personas, la confianza entre personas. Cáritas ayuda a sanar eso, a restaurar la humanidad y el corazón. El primer año de guerra recibíamos y registrábamos a la gente. Allí contaban sus historias traumáticas, a menudo por primera vez. Era emotivo para todos en esa sala, lloraban ellos y los voluntarios y colaboradores. Ahí se renovaban los lazos de humanidad entre personas, ahí empezaba el proceso de sanación. ¡Los donantes de Cáritas son parte de esto!"
Tras cuatro años, señala, "todo el mundo está cansado, pero se mantiene firme. Al aumentar la crisis, la reacción es de más resistencia, porque los ataques contra civiles son cada vez más brutales, y eso incentiva a la gente a perseverar". Recomienda el libro clásico de Viktor Frankl, El Hombre en busca de sentido. "Se ha hecho muy popular en Ucrania. Explica que ser muy pesimista es peligroso, y ser demasiado optimista también. Que hay que enfocarse en lo que se tiene delante, y actuar de la mejor forma en cada momento, siempre con esperanza pero siendo pragmático".
- En este vídeo, el entrenamiento de emergencias de 3 días para voluntarios de Cáritas Ucrania: reaccionar ante bombas, hacer torniquetes, ponerse blindaje, recoger heridos... no son sanitarios ni militares, sólo voluntarios que aprenden a hacer cosas que pueden ser necesarias...
Apoyo psicológico: mutilados, familias con víctimas mortales...
"Trabajamos con soldados veteranos y con familias que han perdido seres queridos, o con los que tienen prisioneros en Rusia. En los últimos 2 años hemos creado un programa más estandarizado para veteranos, con rehabilitación física, que durará toda la vida. Les ayudamos a reintegrarse en la vida civil. A los que han perdido seres queridos les ofrecemos retiros con apoyo psicológico, y espiritual si lo quieren. En las zonas rurales es donde es más difícil trabajar estos temas, y allí intentamos dar acceso a rehabilitación. También adaptamos las casas para los que están mutilados. Les ayudamos a que no se encierren en sí mismos. Tenemos un programa en que los veteranos se ayudan unos a otros".
Testimonios
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"Los seres humanos hemos sido creados para la relación y la comunidad, está en nuestro ser, esa es la clave para la vida. También se necesita ayuda profesional. Tenemos visitadores que acuden a las casas, en servicios domiciliarios. Llevan cosas útiles, pero ayudan también psicosocialmente", añade.
Prevenir con la salud mental
"Todos estamos estresados y heridos, y eso puede llevar a más conflictos, a malos comportamientos. Enseñamos a prevenir y reducir todo eso. Y ahora intentamos entrenar a todo nuestro personal en ayuda psicológica básica", añade.
"Olena Zelenska, nuestra primera dama, ha impulsado la salud mental desde el Ministerio de Asuntos Sociales. Hay centros comunitarios que hacen trabajo con familias, para ayudar a los niños. Es el primer gran programa del Gobierno en red con ONGs. Y hay centros propios de Cáritas. Tenemos programas para niños en Caritas, terapias de arte, de grupo, consultas personales, y espacios donde los niños puedan socializarse, útil para los que solo han tenido clases online. Ahí podemos implicar a los padres. Hay padres que piden ayuda para los niños, no para ellos, pero ahí empiezan a dejarse ayudar. Tenemos un programa para familias en 50 escuelas", detalla la directora de Cáritas Ucrania.
Le preguntan cómo podrá ser la reconciliación con los rusos de a pie tras la guerra. Ella pide no adelantarse a los acontecimientos.
"La paz se construye paso a paso. Lo que necesitamos ahora es tener ucranianos con buena salud mental, y eso ayudará a que se tomen decisiones sabias más adelante. Los ucranianos sanos estarán mejor preparados para cualquier proceso futuro", explica.
El primer paso es curar mentes y sanar corazones, y Cáritas está volcada en ello.
- En este vídeo, Tetiana resume en inglés la tarea de Cáritas Ucrania en 2025 y habla de retos de 2026.
- Desde España es posible ayudar a las víctimas y desplazados a través de Cáritas Española, que colabora con las dos Cáritas ucranianas (la latina y la grecocatólica). La cuenta es: Caixabank ES31 2100 5731 7502 0026 6218. Hay una web para donativos AQUÍ.