Martes, 19 de noviembre de 2019

Religión en Libertad

Casi 30 años de aborto legal en España y los médicos siguen objetando: es algo sucio, para una casta

Los verdaderos médicos y ginecólogos se alegran con cada nueva vida y cuidan a sus pacientes, mamás y bebés... los abortistas son una casta aparte
Los verdaderos médicos y ginecólogos se alegran con cada nueva vida y cuidan a sus pacientes, mamás y bebés... los abortistas son una casta aparte

Pablo J. Ginés/ReL

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El aborto está despenalizado en España desde 1985 y desde 2010 es considerado un derecho que se ejerce sin necesidad de especificar causa alguna contra fetos de hasta 14 semanas, y en la práctica sin límite si se alega riesgo para la salud psíquica de la madre. España ha pasado en casi 30 años de unos 15.000 abortos ilegales anuales a unos 120.000 abortos legales. (Repase aquí, en breve, la historia del aborto en España).

Sin embargo, ser médico abortista sigue estando mal visto.

Ser médico abortista nunca se normaliza, por mucho que aporte dinero y el dinero intente comprar respetabilidad.

Ser médico abortista significa en España pertenecer a una casta especial dentro de la profesión médica, una casta “fea”, y aún más dentro de la ginecología.

Los médicos abortistas, siempre los mismos
Los médicos abortistas en España son pocos, siempre los mismos, mal mirados por otros sanitarios y ginecólogos, y más aún por los pediatras.

A menudo los doctores abortistas recurren a ayudantes extranjeros (por ejemplo, de la muy abortista Cuba comunista) o explotando en los peores turnos a médicos pobres recién licenciados que piensan que no tienen otra salida.

En España también acaban en esta macabra especialidad los que, simplemente, no saben hacer nada más en medicina.

Los abortos, en los centros de la casta
Los últimos datos de la Comunidad Autónoma de Madrid (los recogía aquí el diario pro-aborto El Mundo) lo confirman un año más: los hospitales públicos de Madrid practicaron “sólo” 171 abortos; otros 15.588 casos los derivaron a las clínicas de la casta abortista. Son datos de 2013.

Un portavoz regional explica a El Mundo que los casos van a clínicas privadas porque en la sanidad pública hay un impedimento: es «la objeción de conciencia. Los médicos se niegan a practicar abortos».

Todo el sanitario que puede (comadronas, enfermeras, anestesistas, ginecólogos) evita esta práctica antimédica y antiética. La mayoría, por razones de ética médica básica; el resto, los menos morales, porque "ensucia". Treinta años de aborto legal y sigue siendo algo "feo". No es normal ni lo será nunca, y menos en la era de las ecografías y sonogramas y modelos 3-D.

Los datos de años anteriores son similares: en 2012, 17.618 abortos se realizaron en las clínicas abortistas especializadas privadas; sólo 186 en hospitales públicos. Y en 2011, 196 casos en hospitales públicos, y 19.269 en las clínicas especializadas.



Los cinco centros de la muerte en Madrid
Estas clínicas no son tantas, de hecho en la región de Madrid son cinco, todas ellas famosas por diversos casos de irregularidades, por los manifestantes y rescatadores que se suelen congregarse ante sus puertas y por su bien pagada publicidad en Internet… publicidad que pagan con el dinero público que reciben de la Administración por sus abortos.

Estas cinco clínicas para las que nunca hay crisis son:

-Clínica Isadora (famosa por los restos de fetos arrojados a la basura con informes médicos en 2008, caso que La Gaceta siguió con detalle
-Clínica Moncloa,
-Hospital Los Madroños,
-Clínica Dator
-y Centro Clínico El Bosque (se hizo famosa por el vídeo con cámara oculta de Intereconomía que filmaba un aborto en 2007)

La ley de 2010, anti-objeción de conciencia, pero...
La ley Aído de 2010 elaborada por el gobierno de Zapatero y mantenida por el de Rajoy incluye numerosos elementos que tenderían a socavar el derecho a la objeción de conciencia de los sanitarios si se aplicaran rigurosamente, pero en la práctica aún no ha sucedido de forma generalizada, en parte porque los médicos y asociaciones colegiales lo han impedido, en parte porque la sociedad española no es un ejemplo de rigor prusiano en la aplicación de las leyes y en parte porque tanto los hospitales públicos como las clínicas del negocio del aborto prefieren mantener las cosas como están, concentrando la fea pero lucrativa actividad abortista en un guetto opaco y bien delimitado.

El bulo del "abortista de turno de tarde"
Las asociaciones feministas y abortistas fuera de la patronal del aborto a menudo suelen decir que los médicos no se oponen a hacer abortos por razones éticas, sino que los mismos que se oponen por la mañana en el hospital público los realizan cobrando por la tarde en la clínica privada.

Sin embargo, la patronal misma de las clínicas abortistas lo ha negado muchas veces.

Lo explicaba al diario AVUI (412-07) la presidenta de las clínicas ACAI, Eva Rodríguez, directora de clínica El Sur, de Sevilla: "Tenemos un grave problema, no hay recambio generacional". Explicaba que los médicos que hacen abortos hoy en España "son los mismos que hace 30 años pedían la despenalización desde la facultad de medicina". "Los médicos jóvenes no quieren complicarse la vida ni verse estigmatizados", explicaba Eva Rodríguez al AVUI.



Santiago Barambio, doctor y empresario abortista,
dice que no hay médicos de sanidad pública
haciendo abortos en clínicas privadas:
"somos pocos, nos conocemos todos"


Otro famoso doctor abortista, Santiago Barambio, empresario de Tutor Médica (Barcelona), que fue denunciado a la fiscalía en su momento por la asociación E-Cristians por una presunta práctica de abortos fuera de los supuestos legales, reconocía en una entrevista digital en El País el 11 de enero de 2008 que "somos tan pocos los médicos que hacemos interrupciones del embarazo que nos conocemos todos y ningún médico que se niegue a hacer abortos en la sanidad pública está en ninguna clínica acreditada". Y la situación no ha cambiado.

Es un trabajo feo, que repugna la lógica médica, porque consiste en matar pequeños pacientes: para eso se necesitan especialistas de corazón muy endurecido. Y siempre son los mismos.

Con buenas ganancias, eso sí. "Me sorprende lo que soy capaz de hacer por dinero",
dijo con sonrisa cínica un empresario abortista de Madrid al doctor Jesús Poveda, de Provida, como recuerda él a menudo.

(El vídeo es sobre el caso del doctor Bruchalski en EEUU, y no es representativo de la situación en España, pero muestra que algunos médicos abortistas con el corazón endurecido aún pueden cambiar... y que un comentario de un compañero pediatra puede ayudar a ello)
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