Insólito: el Papa comparte estrado con el Catolicós armenio Aram en la audiencia pública
Aram se entrevistó dos días antes con el Papa, le habló de un hipotético Concilio Vaticano III... y el Papa inicia unas catequesis sobre el Vaticano II.
León XIV con Aram I, Catolicós armenio de la Sede de Cilicia, en la audiencia pública del miércoles 20 de mayo
Cada miércoles, el Papa celebra una audiencia pública en Roma, con una catequesis dirigida a todos los fieles que acuden a la Plaza de San Pedro. La novedad esta vez ha sido que junto a la figura blanca del Pontífice romano se sentaba la figura vestida de negro del Catolicós armenio Aram, que desde 1995 es el pastor de los cristianos armenios de la sede de Cilicia, aproximadamente 1,3 millones, repartidos sobre todo por Siria, Líbano, Grecia e Irán.
Con el líder armenio a su lado, León XIV empezó un ciclo de catequesis sobre documentos del Concilio Vaticano II. Precisamente, una nota de la Iglesia armenia reveló que un par de días antes, Aram le comentó al sucesor de Pedro la posibilidad de pensar en un Concilio Vaticano III.
Trabajo por la paz y el ecumenismo
Aram es libanés, vive en la sede armenia de Antelias, en el Líbano, y tiene 79 años. Ha visitado el Vaticano muchas veces en estos 30 años, con los últimos cuatro Pontífices, pero es la primera vez que acompaña a un Papa, sentado a su lado, en una catequesis de los miércoles.
León XIV habló de la situación en el Líbano y Oriente Medio, “una vez más desgarrados por la violencia y la guerra” y pidió rezar por la paz. El Pontífice alabó la contribución personal del Catolicós al ecumenismo, “especialmente con el diálogo teológico internacional entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales. ¡Bienvenidos, Su Santidad, queridos obispos y queridos amigos!”, acotó el Pontífice.
"Esta visita fraterna representa una importante ocasión para fortalecer los lazos de unidad que ya existen entre nosotros, mientras nos acercamos a la plena comunión entre nuestras Iglesias", dijo el Papa. Hablando en inglés, León XIV invocó “la gracia del Espíritu Santo sobre su peregrinación a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo”, e invitó a todos los presentes a “rezar con fervor al Señor” para que esta visita y sus encuentros “constituyan un paso más en el camino hacia la plena unidad”. También pidió el Papa “la intercesión de San Gregorio el Iluminador, San Gregorio de Nareg, San Nersés el Agraciado y, sobre todo, de la Virgen Madre de Dios, para que iluminen nuestro camino hacia la plenitud de esa unidad que todos deseamos”.
Al final de la catequesis, tras la bendición del Papa León, Aram I hizo con su delegación un rezo cantado.
León XIV y Aram I, del Catolicado armenio de la sede de Cilicia, en la Plaza de San Pedro
¿Un Concilio Vaticano III?
Aram y la delegación armenia el lunes ya se encontraron con el Papa en privado. Están visitando además al Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y otros dicasterios de la Curia Romana.
En una publicación en Facebook de Cilicia TV, Aram reveló que habló con el Papa a favor de establecer una fecha común para la Pascua, una jornada común de conmemoración de todos los mártires cristianos y la posibilidad de un nuevo concilio universal (tiene sentido comentarlo con un Papa joven que empieza su pontificado). La nota armenia incluso habla de un “Tercer Concilio Vaticano”.
El líder armenio habló también de la situación de los armenios de Artsaj, territorio ocupado por los azeríes (que son musulmanes) y la necesidad de proteger las iglesias y monumentos históricos armenios en esa zona. También le interesa la liberación de líderes armenios detenidos por los azeríes. Aram, libanés que vive en Líbano, también habló de mantener la soberanía del Estado libanés, de que Israel retire sus tropas del sur del país y de que se trabaje por mantener el alto el fuego allí.
Vale la pena recordar que hay otro Catolicós armenio, Karekin II, con sede en Armenia, que pastorea unos 6 millones de fieles, de los que 4 viven en Armenia. Las sedes de Cilicia y Armenia están en plena comunión entre ellas aunque hay desacuerdos sobre qué tipo de preeminencia tienen. En cuanto a la unidad con Roma, los debates sobre cristología no son un problema: Roma habla de dos naturalezas en Cristo (divina y humana, en una sola persona), y la tradición armenia prefiere hablar de una sola naturaleza unida, "sin confusión ni división" (fórmula miaphysita), pero hoy ambas partes tienden a decir estas fórmulas son más complementarias que contradictorias. Las divisiones del siglo V se consideran una consecuencia de malas traducciones (una guerra persa impidió a los armenios enviar sus propios delegados al Concilio, se enteraron de las conclusiones "de oídas"). Hoy la Iglesia Apostólica Armenia es de las más cercanas a lograr la plena unión con Roma.
León empieza un ciclo sobre el Vaticano II
Es curioso que mientras Aram habla de un hipotético Concilio Vaticano III, León empieza una nueva serie de catequesis sobre el Concilio Vaticano II. Empezó con el primer documento aprobado: la Constitución Sacrosanctum Concilium.
"Su propósito es conducir a la Iglesia a contemplar y profundizar el vínculo que la une con el misterio de Cristo; es decir, con su pasión, muerte, resurrección y glorificación. Esta comunión se realiza en la sagrada liturgia a través de ritos y oraciones. La Iglesia expresa así su fe y modela su identidad como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo", explicó el Papa.
El Concilio, dijo, no buscaba simplemente cambiar formas externas o “modernizar” celebraciones, sino profundizar en su centro, que era "el misterio de Cristo". La Iglesia se construye porque Cristo actúa en ella y la sostiene. En las celebraciones, se da algo vivo donde Dios sigue obrando. "Se ejerce la obra de nuestra Redención", dijo, citando Sacrosanctum Cocilium, una salvación actual, también hoy.
Durante el siglo XX, una renovación bíblica, patrística y espiritual ayudó a comprender mejor que cuando se habla de "misterio" los cristianos se refieren al plan de amor de Dios revelado plenamente en Cristo. "Cristo mismo es el principio interior del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz. En la santa liturgia, con el poder de su Espíritu, Él sigue actuando. Santifica y asocia a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre".
Y como conclusión proclamó que la fe cristiana no se reduce a conocer a Cristo con la mente, sino a encontrarse con Él en la vida de la Iglesia, en la liturgia y en una "comunidad abierta y acogedora para con todos".